Los peores inicios de año de la historia

El sentido de las resoluciones de Año Nuevo radica en la posibilidad de hacer borrón y cuenta nueva, en la idea de que las cosas pueden cambiar de un día para otro y siempre para mejor. Sin embargo, el cariz positivo del primer día de nuestro calendario gregoriano suele diluirse fácilmente, como lo demuestra la siguiente selección de acontecimientos históricos.  


Guyot Marchant, La Danse macabre. Paris, Guy Marchant, 1486. Paris


Guerras y otras injusticias para empezar el año

El que quizás sea el evento de Año Nuevo más importante de la historia sucedió en 1502, cuando exploradores portugueses, entre los cuales estaba el mismísimo Américo Vespucio, llegaron a una bahía en el nuevo continente que nombrarían San Sebastián de Río de Janeiro (janeiro significa enero en portugués). Desde 1807, esta sería la capital del reino de Portugal, con todas las consecuencias que implica la explotación y el desplazamiento cultural de los nativos, y más tarde la importación de esclavos. Ese primero de enero es el momento fundante del Brasil que conocemos.

No muchos años después, del otro lado del mundo, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Maximiliano I, expulsó a la población judía de la actual Liubliana, en Austria, el 1 de enero de 1515. Fue el resultado de la exigencia del resto de la población que habitaba en esa ciudad, y no fue sino hasta 1867 que se permitió que personas de ascendencia judía volvieran a asentarse en el territorio.

Después de la caída del tercer protectorado de Richard Cromwell en Inglaterra, Yorkshire amaneció el primer día de 1660 ocupada por las fuerzas militares de Thomas Fairfox, hecho que desembocó en la restauración de la monarquía bajo el mandato de Carlos II. Dentro de sus hábitos imperiales, los ingleses parecen tener una debilidad especial por invadir lugares en Año Nuevo: En 1807, Curaçao fue ocupada por la armada inglesa por segunda ocasión en menos de cinco años; Sierra Leona fue declarada colonia británica el primero de enero de 1808 y, cuarenta años después, los ingleses ocuparon militarmente el viejo San Juan, en Nicaragua, para construir un canal interoceánico. El año de 1914 se estrenó con la incorporación del sur y el norte de Nigeria al imperio de su majestad.

Hablando del siglo pasado, hay varios inicios de año que son un fiel retrato de muchos de los horrores de ese “corto siglo XX”, como lo llamó el historiador Eric Hobsbawm:

La primera semana de 1923, por ejemplo, el Ku Klux Klan lideró una serie de asesinatos a afroamericanos residentes del pueblo de Rosewood, Florida, que resultaron en lo que hoy se conoce como la Masacre de Rosewood. Todo empezó cuando una mujer blanca de un poblado cercano fue asaltada y lastimada por hombre negro. Los habitantes de Sumner decidieron encontrar a su atacante y, sin mayores pruebas, se determinó que éste era un joven negro del poblado vecino llamado Jesse Hunter. No lo encontraron, pero esto no detuvo la determinación de venganza: durante una semana, un grupo de blancos se dedicó a quemar edificios y casas, y a torturar y matar a los habitantes de Rosewood, mascotas incluidas. El gobierno del estado hizo muy poco por detener los abusos y el pueblo quedó prácticamente deshabitado. No fue sino hasta abril de 1994 que el Congreso aprobó una ley para compensar a las víctimas de ese trágico año nuevo.

En la Alemania nazi, otro tipo de discriminación se hizo presente el primer día de 1934. Ese día entró en vigor la Ley para la prevención de Descendencia con Enfermedades Genéticas, que permitía la esterilización de todos aquellos individuos con diagnósticos psiquiátricos, epilepsia, corea de Huntington, ceguera y sordera genéticas, además de deformaciones físicas, en pos del mejoramiento de la raza aria.

Por su parte, China estrenó el 1972 llevando a cabo algunas pruebas nucleares en Lop Nor. En este lago ubicado al noroeste del país se realizaron 45 pruebas nucleares a lo largo de veintinueve años (la primera data de 1967), mismas que tuvieron consecuencias irreversibles en la salud de quienes vivían en las inmediaciones. Se supone que la última prueba se realizó en 1996 y en 2008 se empezó a dar un subsidio a las víctimas.


Triste 1ro de enero nacional

Entre las desventuras nacionales de principios de año, la declaración de independencia por parte de la península de Yucatán el 1 de enero de 1846, sin duda se impone como la peor. La resolución impulsada por la Asamblea Legislativa del estado tenía una larga historia: Yucatán había gozado de un acuerdo de soberanía desde su incorporación al imperio de Iturbide y hasta 1835 en que México adoptó un gobierno centralista. La dominación desde el centro iba creciendo cada vez más, y en octubre del 41, Yucatán se declaró un territorio autónomo con respecto al resto del país e incluso publicó su propia constitución. El presidente Santa Anna no aceptó esta  independencia y se dedicó a boicotear económicamente a la península hasta que los dos gobiernos llegaron a una serie de acuerdos en el 43. La segunda declaración de independencia se decidió después de que el Congreso mexicano rechazara este convenio en 1845. Sin embargo la llamada Segunda República de Yucatán tampoco duró mucho, pues la Guerra de Castas requirió del apoyo del gobierno central de México, por lo que la península se reincorporó al país en 1848. (Por suerte, pues esto trajo de regreso a México buena parte del pasado maya, el salpicón de venado y el pan de cazón, pues Campeche fue parte de toda esta serie de vaivenes.)


Otros infortunios de Año Nuevo

Aunque menos trágicos, hay otros inicios de año que no le hubiéramos deseado a nadie…

Por ejemplo, en los primeros días de enero del año 1610, y después de observar el cielo durante meses, el astrónomo alemán Simon Marius descubrió las lunas de Júpiter. Sin embargo, no lo reportó inmediatamente y el crédito se lo llevó Galileo, quien publicó el mismo descubrimiento en julio de ese año en su obra Sidereus Nuncius, conocida como Mensajero sideral, orillando al olvido a su homólogo teutón.

Muchos siglos después, el 1 de enero de 1998, todos los bares, clubes y lugares de juego en California se declaran “libres de humo”. Quizás este evento no tenga un lugar muy discernible en el medidor de lo trágico, pero uno no puede evitar pensar qué habrán hecho los fumadores que celebraban el año nuevo en alguno de estos sitios.

Como no pueden faltar las muertes, recordemos que el 1 de enero de 1515 (al tiempo que los judíos eran expulsados de Austria), el rey Luis XII de Francia murió supuestamente por haber pasado demasiado tiempo en el dormitorio, con su nueva y joven esposa, María Tudor. Aunque padecía de gota, al rey le pesaba más el no haber tenido hijos en ninguno de sus tres matrimonios; por lo que se cuenta, falleció de agotamiento conyugal.

Entre otras muertes en los albores del año está la de Telémaco, un monje que vivió en Roma y que es recordado por oponerse a las luchas de gladiadores. Existen distintas versiones sobre su muerte, pero en la Iglesia católica se le venera el primer día de enero porque, según Teodoreto de Ciro, fue asesinado ese día en el año 404. También el 1 de enero, pero en 1783, murió el compositor Johann Christian Bach, hijo de Johann Sebastian Bach. Pocos años después, en 1793, muere Francesco Guardi, el paisajista veneciano. Y, para acabar con la breve lista de pérdidas en las artes, el 1 de enero de 1958 murió el fotógrafo estadounidense Edward Weston. Sus cenizas fueron esparcidas en la reserva californiana de Point Lobos, zona que hoy se conoce como Weston Beach.

Para concluir, solamente un dato para los amantes de la prensa rosa: Barbra Streisand y el estilista Jon Peters se separaron el primer día de 1986.

 

Ana Sofía Rodríguez
Editora de nexos en línea.

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Publicado en: Noticias de Cipango

Un comentario en “Los peores inicios de año de la historia

  1. Doña Ana Sofìa: Què datos màs interesantes de Año Nuevo; y recordando a la hermana repùblicade Yucatàn, siendo lagunero, hace años quisimos crear el Estado de la Laguna y ya radicao en la mejor frontera de Mèxico, tambièn quisimos crear el Estado Libre y Soberano de de ciudad juàrez, pero ambos tiros nos salieron por la culata, con lo cual, se calmaron nuestras ancias de novillero. Felìz Año y que venga lo que Dios quiera, dirìa mi abuela. Vale.

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