Los juegos del hambre (E.U.A., 2013)
(The Hunger Games: Catching fire)
Director: Francis Lawrence
Género: Ciencia ficción
Guionistas: Simon Beaufoy y Michael Arndt
Actores: Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson y Liam Hemsworth

La secuela de Los juegos del hambre retoma la historia de Katniss Everdeen, quien se convierte en una heroína de la gente oprimida por una civilización llamada el Capitolio. Su valentía inspira una rebelión que cimbra los cimientos de su mundo.
Las películas son un fenómeno, tanto en taquilla como en la crítica, lo cual no siempre va de la mano. Dicen las malas lenguas que los libros en los que se basan las cintas no son ninguna maravilla, pero un buen trabajo de guión y una superproducción hacen toda la diferencia, porque ambas entregas de esta saga son muestras muy decentes de cine.
Es normal que, cuando se habla en una sobremesa de un libro que se hizo película, surja en algún momento la frase “no es tan buena como el libro, pero…”. En el caso de Los juegos del hambre, la expresión puede ser invertida “los libros son regulares, pero las películas están muy buenas”.
La historia no es ninguna novedad: gente oprimida por un imperio que mantiene el orden a través del miedo hasta que alguien se convierte en un símbolo de esperanza e incita una rebelión que busca libertad e igualdad para todos. Es un clásico, cuyo origen se puede rastrear a tiempos inmemoriales, y el ícono se puede leer en la Biblia. Ya la conocemos, pero nunca falla porque está ligada directamente al impulso humano de escapar de los controles y limitantes que nos imponen otros. No sé de dónde lo sacamos, pero la evidencia histórica no puede ser negada. Dicho esto, las variantes de la historia son infinitas y la originalidad del mundo que se presenta en Los juegos del hambre tampoco se puede negar.
Los personajes son muy interesantes y la actuación es insuperable para una cinta de ciencia ficción. Aunque en muchos casos el peso de la narración recae en los efectos especiales, dejando en segundo plano el drama humano, este filme también desafía el cliché, y una buena parte de esto se debe a la genial actuación de Jennifer Lawrence. La actriz ya ha ganado un óscar por un drama que cuenta la historia de personas con problemas reales en unos pequeños suburbios americanos, pero Lawrence lleva toda la pasión de esa actuación a un papel en el que su vestido se cubre de llamas con un botón. La película tiene fondo, porque ella le da sustancia a lo que sucede en pantalla: la preocupación por su familia es real, el conflicto que le causan sus sentimientos por dos jóvenes en un triángulo amoroso se puede palpar, el temor por entrar a una arena en la que debe matar para sobrevivir es creíble. En Jennifer Lawrence se puede ver una actriz de los tamaños de Meryl Streep, quien sin importar qué papel desempeña, siempre demuestra una calidad única.
El resto del elenco complementa muy bien a su actriz principal: Donald Sutherland es un villano genial, Woody Harrelson, un aliado poco ortodoxo y Josh Hutcherson, un joven despechado. Todos hacen un gran papel, y eso, junto a un buen guion e impecables efectos visuales, hacen una gran secuela que continúa la saga de Los juegos del hambre.
Coincido con el artículo.
Ojalá hubieran comentado acerca de la participación de Philip Seymour Hoffman.
Se te olvido comentar que la primera mitad -aburrida- sobra, y que la segunda mitad -simplona- es copia de la película anterior. En suma, ayer la fui a ver y no lo deseo a nadie perder su dinero en una cinta tan mala (aunque los vestuarios si son fabulosos).
También se te olvidó comentar que en la primera se la pasa trepada en un árbol media pinche peli