Los funcionarios-héroes del sexenio
(y el curioso caso de Marx Arriaga)

Un funcionario debe estar comprometido con el servicio público y las reglas del Estado democrático, no con sus delirios y fantasías redentoras. Por desgracia, algunos altos funcionarios del gobierno no ven la viga de sus pretensiones y, como demuestran este texto, se ahogan en el vaso de agua de sentirse héroes al servicio de lo que les venga en mente.


Una de las características de este sexenio son los muchos funcionarios-héroes que están por aquí y por allá. Algunos pelean contra la “industria químico-farmaceútica”; otros combaten a la “agroindustria”, eterna enemiga de eso a lo que llaman agroecología; unos más, por su parte, trabajan para “el rescate de nuestra soberanía” y otros aseguran dar la vida (¡!) por nuestras bibliotecas y los libros de texto. El caso es que este es un gobierno de héroes, funcionarios enfrascados en una pugna épica contra intereses oscuros, inmensos, que el público no ve, pero que ellos sí, porque ellos ya abrieron los ojos y es mediante su infatigable lucha que nuestros párpados también se abrirán.

El problema con el heroísmo es que escapa toda métrica para juzgarle. Y es que el heroísmo se concretiza a partir de una abstracción. Aquel que es un héroe posee virtudes concretas y notorias, pertenecientes a un mundo que es abstracto porque no existe o dejó de existir.

El héroe es extraordinario porque transita entre dos tiempos distintos: el pasado virtuoso y el presente corrupto. Y por eso es difícil encontrarlos, porque personas con esas virtudes, de épocas distintas, no pueden encontrarse en tiempos tan malos como los de ahora.

Pero este sexenio ha rescatado a los héroes y, es más, les ha dado poder. Como funcionarios, nuestros héroes poseen las virtudes que se tragaron los años neoliberales: la austeridad, la honestidad, el mexicanismo más soberano, el desinterés por el dinero y el rechazo al individualismo. Los funcionarios-héroes son héroes porque traen al presente virtudes que se creían perdidas y entonces, el arco épico que rechaza al neoliberalismo y, que en un principio apunta al futuro, se termina cerrando en un retorno al pasado virtuoso, donde no había héroes claro, porque todos eran extraordinarios.

Ilustración: Víctor Solís

Esto explica mucho del por qué este gobierno niega los hechos. En realidad, los términos en los que existen los funcionarios-héroes escapan cualquier proporción humanamente tangible. Y entonces da un poco igual que haya 30 millones de personas más sin acceso a servicios de salud que en 2018. También da un poco igual que los héroes de la agroecología en SEMARNAT y SADER hayan sido incapaces, en 4 años, de encontrar una alternativa de herbicida que garantice la viabilidad del campo.  Y da igual que la Gran Refinería siga sin refinar, pese a haber recibido transferencias por 366.6 mmdp (1.1% del PIB nacional) del Gobierno Federal.1

Dicho pronto, a los héroes no se les puede exigir resultados, porque la épica que les convoca excede cualquier escala de evaluación.

De todo el catálogo de funcionarios-héroes, da curiosidad el de Marx Arriaga. Hace unos días, Marx lanzó una furiosa ráfaga de tweets contra quienes, ante sus ojos —abiertos, abiertísimos—, son las fuerzas del mal. Sin ahondar en detalles, Marx afirmaba que era responsabilidad de nexos el pobre estado de las bibliotecas antes del 2018 —tiempos pre-heroicos, por cierto. Decía Marx que en nexos hay unos “sinvergüenzas”, “sin escrúpulos”, que recibían millones de pesos mientras las bibliotecas se caían a pedazos. Decía que nexos convencía a funcionarios de invertir el presupuesto público en la revista y así desviar recursos. Pero, sobre todo, decía que estuviéramos tranquilos, pues él en acto heroico terminó el contrato entre la Secretaría de Cultura y nexos. Así, gracias a él, 7500 revistas ya no llegan a las bibliotecas.

Así el heroísmo de Marx, similar a Heracles y sus doce trabajos; aunque mejor, porque a diferencia de Heracles, Marx sigue vivo.

Marx lo entiende perfecto: el presupuesto es finito y lo que se gasta aquí implica que no se gasta allá. Así, de acuerdo con él, el “ahorro” que significó cortar la relación con nexos implicó que más de 5 millones de libros fueron enviados a las bibliotecas del país. Y como prueba, Marx nos regaló una foto de él cargando cajas con libros. De nuevo, como Heracles, pero mejor.

Más allá de los 5 millones de libros, en los hechos hoy, la Dirección General de Bibliotecas (DGB) de la Secretaría de Cultura opera con menos recursos que antes:

 

Servicios personales
(base 2019 – pesos))

Fomento y promoción de la cultura
(base 2019 – pesos)

TOTAL (base 2019 – pesos)

PEF 2019

180,046,150

69,387,124

249,433,274

PEF 2020

183,625,651.08

25,785,669.87

209,411,321

PEF 2021

180,164,581.58

17,807,215.88

197,971,797

PEF 2022

169,419,624.19

9,536,172.92

178,955,797

PEF 2023

167,178,292.63

9,590,344.51

176,768,637

PEF 2024

161,293,201.62

9,592,694.56

170,885,896

La DGB, que encabezó Marx entre 2019 y 2021, ha perdido desde aquel año el 31.4% de su presupuesto en términos reales. Esto es más dramático cuando se trata del presupuesto destinado al “fomento y la promoción de la cultura”, que se redujo en 86.1% en términos reales entre 2019 y 2024. Por supuesto, queda en Marx y su sucesor en la DGB de la Secretaría de Cultura explicar cómo es que un recorte de casi 60 millones de pesos, en términos reales, mejora o fortalece la promoción y el fomento de la cultura y responder si, ya sin nexos y las 7500 revistas, las bibliotecas ahora son dignas de héroes.

Pero hay algo más y es que el mecanismo denunciado por Marx para “desviar” recursos sigue vigente. Todavía sucede que contratistas reciben presupuesto público a cambio de ciertos servicios. Por ejemplo, desde 2019, la empresa que publica El Chamuco, propiedad de “los moneros” de La Jornada, ha recibido 1.3 millones de pesos en 4 contratos con la Secretaría de Cultura.2 Todos estos contratos son por adjudicación genérica y tienen objetivos genéricos, un tanto opacos, como “servicios de inserción impresa” para la difusión de ciertas campañas. Sería, por lo menos irónico que, como parte del contrato, sean ejemplares de El Chamuco los que ahora inunden las bibliotecas, ya heroicas.

En fin, 1.3 millones de pesos es sin duda, un monto minúsculo que, en términos más familiares para Marx, equivale a 20210 revistas de nexos y que, en un contexto de heroica austeridad, deja de ser trivial.

Un ejemplo más: en contratos con dependencias públicas, Caricaturas, Internet, Animaciones y Revistas S.A. de C.V. la empresa de los “moneros” de La Jornada ha recibido 5.281 millones de pesos desde 2019

Ya sea a través de este tipo de contratos o de tratos coyunturales y en la oscuridad, como la compra-venta de portadas en tiempos electorales —tan claramente documentada por N+ hace poco—, el dinero sigue corriendo y de todo esto curiosamente no habla nuestro héroe-bibliotecario.

Más allá de fotografías de bibliotecas en mal estado para “evidenciar” la presunta responsabilidad de nexos en tiempos pasados, Marx y sus colegas, tienen que explicar si los enormes recortes y los nuevos contratos a compañeros de viaje, también héroes, tienen a las bibliotecas públicas en mejor estado que antes: si operan con personal adecuado y con infraestructura digna, si son atractivas para el público, si su presencia contribuye al desempeño educativo de los estudiantes o si mejora la calidad de vida de las personas que habitan en las comunidades donde allí se ubiquen. Vamos, si es que hay una nueva política de bibliotecas, toca explicar sus resultados y entenderlos más allá de una narrativa en la que los servicios públicos son mera utilería de historias en las que sólo el héroe es el protagonista. ¿No sería heroico que respondieran con transparencia y datos a todo esto?

Sucede con frecuencia que personas con mentes frágiles compensan sus mundanos defectos y la sensación de sus propios fracasos con fantasías heroicas. Tengo la impresión de que son muchos los funcionarios públicos que padecen de esto. Quizá por eso, a veces parece que partes de este gobierno operan no en el México de la realidad si no en el de la sobrecalentada imaginación de sus funcionarios-héroes, siempre dispuestos a exaltar sus virtudes, que no son las de estos tiempos corruptos y siempre blandiendo la espada ante los enemigos que acechan.

No creo que el heroísmo sea del todo inútil: inaugura narrativas y posibilita nuevas realidades, nuevas acciones, precisamente porque las encuadra en nuevas estructuras de la imaginación. Al final, Roma fue lo que fue, en parte, porque sus fundadores descendían del heroico Eneas, huido de Troya y guardián de un pueblo y un tiempo que dejó de ser cuando los engañosos aqueos se ocultaron en aquel caballo. Lo que provoca mi crítica es cuando presuntos héroes cuentan sus propios relatos y se adjudican a sí mismos un protagonismo desmedido, que rebasa cualquier forma mundana de evaluación y rendición de cuentas. Por más obvio que resulte, vale la pena recordar que el mundo de los héroes es el mundo de las nubes.

Demasiado capital político se ha invertido en cultivar, defender y proteger a funcionarios-héroes. El triunfo de MORENA en 2018 fue un parteaguas; lo sigue siendo. Como simpatizante de ese triunfo, yo creo que MORENA puede, eventualmente, convertirse en un partido natural de gobierno y abandonar el sempiterno victimismo que encarnan los partidos de protesta. Me parece que un primer paso para lograr esto es desprenderse del heroísmo que convoca a algunos militantes y que motiva a muchos funcionarios, para quienes el servicio público es el mero escaparate de sus fantasías y virtudes.

Las dimensiones de los héroes no son las dimensiones de los humanos. Los héroes no construyen nada. Habría que comenzar por ahí.

 

Andrés Ruiz Ojeda
Gates Cambridge Scholar y estudiante de Política y Estudios Internacionales en la Universidad de Cambridge. Su investigación doctoral estudia la interlocución de las agendas de derechos humanos y neoliberalización económica en América Latina a finales del siglo XX.


1 Estados financieros dictaminados de PEMEX. https://www.pemex.com/ri/finanzas/Paginas/estados-financieros-dictaminados.aspx

2 Contratos aperturados en 2020, 2021, 2022 y 2023, todos por adjudicación directa. Ver: https://compranet.hacienda.gob.mx/esop/guest/go/opportunity/detail?opportunityId=1972517; https://compranet.hacienda.gob.mx/esop/guest/go/opportunity/detail?opportunityId=2131161; https://compranet.hacienda.gob.mx/esop/guest/go/opportunity/detail?opportunityId=2131161; https://upcp-compranet.hacienda.gob.mx/sitiopublico/#/sitiopublico/detalle/d632cb80241542248e9ef6add77d01d9/procedimiento.

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Publicado en: Con guante blanco

Un comentario en “Los funcionarios-héroes del sexenio
(y el curioso caso de Marx Arriaga)

  1. Los hay paranoicos muy efectivos y funcionales como Jalife. Los hay iluminados de pocas luces, como Max Arriaga. Los hay mensos e ilusos como Cuitlahuac o el fisgón. Los hay ladinos, dos caras, muy listos como la Berman. Pero el resto de adlatares del peje son voraces politiquillos de cuarta. Por eso lo de cuarta transformación.

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