La necesidad de los museos

La gente necesita arte en tiempos de crisis. Los museos deberían ser una de las primeras instituciones en abrir. A continuación una explicación detallada de cómo los museos pueden devolverle al público una sensación de vuelta a la normalidad.

El 11 de septiembre de 2011 cayó en un martes. Para el fin de semana, muchos museos de Nueva York abrieron sin cobrar al público. Recuerdo las caras de los visitantes y cómo la convivencia dentro del museo les daba una sensación de confort y seguridad, de que la vida estaba recuperando el ritmo familiar.

Hoy, cuando una calamidad de otro tipo devasta al mundo, no es menos urgente que los museos vuelvan a abrir sus puertas lo más pronto posible y con la mayor  seguridad posible. Migrar a ofrecer contenidos y programación en línea equivale a “patear la lonchera. A pesar de su valor educativo y de entretenimiento, la experiencia digital, como muchos nos estamos dando cuenta, es un pobre sustituto de la experiencia singularmente analógica e interpersonal de visitar un museo.

Administrar un museo con menos visitantes y tomar precauciones de seguridad adicionales resultará costoso e implicará tomar decisiones difíciles, pero la misión central e imperativa de los museos es servir al público. Desde hace mucho tiempo, sus promotores sostienen que estas instituciones son fundamentales para el desarrollo de la sociedad. Si hay algo de verdad en esta afirmación, los museos deberán evidenciarlo, poniéndose en la primera línea al reiniciar actividades pronto.

La mayoría de  museos en Estados Unidos cuenta con amplios espacios para recibir al público y mantener la distancia física recomendada. Abrir los museos no solo reactivaría el empleo y el recaudo de ingresos, sino también, y más importante, traería beneficios intangibles que van más allá de encuentros significativos, profundos y reflexivos con el arte. En un momento de trauma y perturbación los museos ofrecen un lugar de dispersión, aprendizaje y ocio. Tal como lo señala Kerry J. Sulkowicz, presidente electo de la Asociación Psicoanalítica de Estados Unidos: “estamos en medio de dos brotes: una pandemia por el virus y una pandemia por la ansiedad”.

Los museos podrían ofrecer a las personas que han pasado semanas de aislamiento un lugar seguro a dónde ir y un respiro de los espacios reducidos. Su apertura marcará el inicio del regreso a la normalidad. Más aún, una vez que el público vuelva, los museos pueden funcionar como centrales educativas de socialización de la información y de reflexión colectiva, mientras trabajamos juntos para superar esta crisis.

Para volver

Abrir los museos es posible, lo que no quiere decir que vaya a ser cómodo o fácil. Sin embargo, unas cuantas medidas prácticas permitirían a las instituciones empezar a recibir visitantes tan pronto los gobiernos locales levanten restricciones. Estas medidas se podrían dar a conocer y flexibilizarse de manera gradual según se vaya requiriendo. He comentado estos pasos con líderes del mundo del arte. A ninguno le parecieron descabellados, a pesar de quedan retos logísticos y normativos por aclarar. De hecho, muchas instituciones ya están poniendo a prueba estas acciones. Los museos de Asia y Europa en breve ofrecerán modelos de trabajo funcionales y alertas tempranas. Será crucial compartir experiencias, identificar lecciones aprendidas y comparar notas a medida que se avance.

1. Idear un sistema de tiempos de ingreso en el que los visitantes llegan cada cuarto de hora, por ejemplo, y en un número limitado. Antes de vender la boleta se podría preguntar al comprador sobre síntomas activos. Podría también tomarse la temperatura en la entrada y además establecer un área de espera donde la gente pueda hacer fila guardando la distancia adecuada. Si un establecimiento de comida puede manejar un sistema automático de turnos que avisa al cliente que su orden está lista, los museos también lo podrán hacer.

2. Tomar precauciones especiales para proteger a los más vulnerables. Puede ser útil habilitar puertas y horarios específicos. Cuando la prueba esté disponible, tendrán acceso quienes confirmen tener los anticuerpos. Sin embargo, es poco probable que en este momento las personas mayores y vulnerables se vean tentadas a visitar museos en grandes grupos. Mientras tanto, los museos pueden intervenir para suplir parte de la ausencia de instituciones educativas. Como padre de un adolescente, sé de primera mano el vacío que esta situación está generando en los jóvenes.

3. Apoyarse en el personal más joven, en especial para tareas de cara al público. En la mayoría de museos abundan los jóvenes, y pronto a algunos se les harán pruebas de anticuerpos. Aquí, como en todas partes, la fuerza de trabajo más joven, equipada desde luego con la protección necesaria, puedodría ayudar a soportar la operación mientras sea riesgoso para sus colegas más vulnerables. Manuales deberían permitir a las instituciones hacer tales distinciones sin exponerlas a acusaciones de discriminación por edad.

4. Volver obligatorio y disponible el tapabocas.

5. Cumplir con el protocolo de distanciamiento físico. Los custodios de salas y áreas comunes pueden recordar amablemente a los visitantes que mantengan distancia entre ellos,  como lo hacen cuando piden a los niños no tocar las piezas. Me ha impresionado lo escrupulosa que es la gente al cumplir las reglas de distanciamiento en panaderías y mercados. ¿Acaso hay duda de que también pueda hacerlo en los museos?

6. Además de tener desinfectante para las manos en varios puntos del museo, (y si lo sugiere un experto en salud) instalar algún tipo de estación de desinfección corporal en los puntos de acceso. No es simplista imaginar esta instalación parecida a alguna de las experiencias artísticas inmersivas más populares. Con seguridad podemos dar con algo aceptable, humano y hasta divertido. Desafiemos a nuestros mejores artistas para que suceda. Es bueno tener sentido del humor.

Inevitablemente, habrá opiniones encontradas sobre cuándo y cómo poner en práctica estas políticas. La situación será muy distinta entre museos muy visitados en áreas urbanas e instituciones en áreas rurales o suburbanas en las que el área de estacionamiento es abundante y la visita es moderada. Para ser sinceros, la mayor parte de los días muchos museos no se ven precisamente atiborrados de personas, ni siquiera en los mejores tiempos.

Ilustración: Izak Peón

Una vez hayamos regresado

Surgen muchas preguntas sobre lo que sucederá con los museos cuando la crisis se haya superado. Crisis como la actual, más que crear nuevas condiciones, acelera innovaciones que ya estaban en curso. Esto lo hemos visto en la rápida expansión del contenido digital y en la notable migración hacia la comunicación a distancia. ¿Permanecerán todos estos cambios? Con dificultad. ¿Algunos dejarán elementos permanentes en nuestro futuro? Sin duda.

Para los museos, la recuperación de la pandemia probablemente impondrá tres consideraciones claves. En primer lugar, es probable que se alejen del modelo de negocios basado en exposiciones itinerantes y taquilleras que involucran costosos préstamos internacionales (y considerables emisiones de carbono). Todos los directores de museos que conozco están haciendo triaje en su calendario de exposiciones y eliminando las más populares. Con el pronóstico de alza en los costos de flete, transporte y seguro, será un lujo ofrecer grandes exposiciones itinerantes, al menos por un tiempo. ¿Qué puede reemplazarlas? Conexiones e historias novedosas en torno a la colección permanente y a exposiciones a precios accesibles sobre temas relevantes que atraigan a un buen número de visitantes.

En segundo lugar, se esperan dolorosos ajustes en la manera de operar de los museos, la primera ola de los cuales ya empezó. Varias vacas sagradas se dirigen al matadero. Una de ellas el equipo de tiempo completo. Al igual que con la crisis financiera de 2008, los museos con problemas de liquidez tal vez se vean obligados a migrar a un esquema de trabajo de medio tiempo o tercerizado. Algunas Kunsthalles de arte contemporáneo ya trabajan con curadores independientes contratados según el proyecto. En los museos de gran tamaño con colecciones permanentes, los desafíos económicos darán un nuevo ímpetu para eliminar los “silos” de los departamentos especializados. Una crisis profunda y persistente puede incluso revertir la aversión en el campo del arte frente a convenios y fusiones.

En tercer lugar, y en un ánimo más positivo, la crisis pondrá viento en las velas de una nueva museología en la que el servicio a la comunidad sea tan importante como la exhibición de los objetos. Las iniciativas de innovación más interesantes de los museos en estos días incluyen la participación del público,  la educación y formas creativas de contar historias. Los auxilios gubernamentales y fondos de emergencia de las fundaciones a los musesos estarán condicionados al servicio a la comunidad. Lo rescatable de esta crisis tal vez sea un descenso más acelerado del modelo del museo de arte como “templo sagrado”, que reparte conocimiento y prestigio al adinerado y al que sabe comportarse, hacia una institución más igualitaria, más abierta y participativa que pueda involucrar a la sociedad en toda su contemporaneidad y diversidad.

Quien ha leído hasta aquí probablemente está tan interesado en los museos como para saber que, al final, lo que estos ofrecen a la gente es una sensación de descubrimiento y trascendencia, continuidad y pertenencia. Rara vez hemos necesitado estas cosas más que ahora. En la medida en que los museos miren hacia el futuro más allá de la pandemia, podrán aprovechar una oportunidad de mantenerse fieles a sus valores esenciales y eso nos hará mejores.

 

András Szántó
Ph.D., es sociólogo y fundador de Andras Szanto LLC empresa de consultoría estratégica para museos, instituciones educativas y corporaciones activas en el mundo del arte y cultura a nivel global. Web Page |  Linkedin | Instagram

Nota editorial: este texto se publicó originalmente en inglés en artnet news el 14 de abril de 2020. Traducción de Antonio Saborit, con revisiones de Laura Noguera.

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Publicado en: Con guante blanco, Curadero