La familia Revueltas en el MAM

Crédito: Museo de Arte Moderno

Dentro de una de las salas del Museo de Arte Moderno de esta caótica ciudad, un tragaluz color ámbar te dispone con su calidez y ambientación a adentrarte en un mundo donde habitan la lucha, la inconformidad, la búsqueda de lo moderno y el nacionalismo posrevolucionario. Ahí, en la Sala C del museo está montada Estéticas Revueltas. Una familia de vanguardia. Bajo la curaduría de Brenda J. Caro y Carlos Segoviano, con un trabajo de investigación que no pasa desapercibido, destaca la historia de Silvestre, Fermín, Rosaura y José Revueltas, y el camino que recorrieron a principios del siglo XX.

No se necesita mucho contexto previo para adentrarse en esta época; la misma exposición —con sus fotos, pinturas, periódicos, manifiestos, partituras, películas, vestuarios y hasta marionetas—, te sitúa en ese México posrevolucionario y fragmentado en el que un sentimiento de identidad nacionalista buscaba consolidarse por medio de políticas públicas, como campañas de alfabetización masiva, o por medio del arte, como el impulso del movimiento muralista. Pero los integrantes de la familia Revueltas también participaban de la resistencia a la academia y sus cánones estéticos, al acceso limitado del arte a la burguesía, al elitismo y conservadurismo artísticos. Los Revueltas impulsaron el sentido de identidad nacionalista en el arte desde una perspectiva moderna e invocadora de corrientes estéticas internacionales.

TREINTATRENTISTA contra:

I. LOS ACADÉMICOS

II. LOS COVACHUELISTAS

III. Los salteadores de Puestos Públicos y

IV. En general contra toda clase de zánganos y sabandijas intelectualoides.

Pocas veces una exposición te arranca una genuina sonrisa al recorrer sus elementos expositivos. La exposición cuenta con manifiestos impresos de los ¡30-30!, un grupo de pintores —del cual Fermín Revueltas formaba parte— descontentos con la academia y el gobierno. “Descontento” es una palabra poco precisa para describir el sentimiento colectivo. Casi un siglo después sus palabras y declaraciones resultan aún más provocadoras. Van algunas:

El academismo representa el criterio y el gusto de la burguesía […] Por eso trata de convertir el arte en una actividad limitada y burocrática, con objeto de satisfacer sus instintos monopolizadores y la gran masa del pueblo sólo recibe los desechos de ese simulacro mezquino, hipócrita y aburrido como todas las manifestaciones burguesas. La academia es el estancamiento y la pedantería.

Estamos convencidos que el arte es una función de utilidad pública, puesta al servicio de las multitudes y un elemento de progreso desde el momento que crea un equilibrio entre las aspiraciones de belleza y las necesidades de la colectividad.

En cambio la Academia es lo inexpresivo y lo inorgánico. […] La Academia es lo artificioso y lo sobrepuesto. La Academia es la pasividad erudita y la aceptación incondicional de las teorías ajenas. […] La Academia es una enfermedad contagiosa. LA ACADEMIA ES LA IMBECILIDAD.

Urge por razones de interés social y de salud pública, arrasarla de una vez por todas.

Le hemos declarado la guerra y no descansaremos hasta conseguir su completo exterminio.

En el manejo de la disciplina artística de cada uno de los Revueltas las ideas “anti-académicas”, vanguardistas e internacionales comienzan a entrelazarse. La segunda mitad de la exposición muestra las piezas de Silvestre Revueltas como compositor con elementos de carácter urbano, popular y ajenos al nacionalismo triunfal. El trabajo en la actuación de Rosaura Revueltas y las adaptaciones de José Revueltas son parte de la Época de Oro del cine mexicano. Todo este trabajo artístico se tejió como una red con otras manifestaciones y dio pauta a la modernidad del siglo XX.

Pocas exposiciones sustentan lo que se busca transmitir con la cantidad de recursos materiales que hay en ésta. Un mundo para leer, escuchar, ver, pintar y sentir. Al final sobre una mesa hay algunas preguntas para quien visita la Sala C. ¿Cuál es hoy la relación del arte con el contexto cultural, sociopolítico en nuestro país? ¿El arte ha cambiado con el tiempo? ¿Es necesario seguir haciendo arte? Se me ocurre una más radical: el arte, ¿en realidad importa?

Estas preguntas se disuelven de nuevo en un dejo risueño cuando se sale del MAM y se regresa al caos citadino. El arte tiene una curiosa manera de colarse y, de repente, me doy cuenta de otra genuina sonrisa que aparece en mí, al recuerdo de las escenografías, marionetas, muñecos, vestuarios y al tararear la música de Silvestre Revueltas para El renacuajo paseador (1933-1936).

  • Estéticas Revueltas. Una familia de vanguardia estará expuesta en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México hasta el 15 de febrero de 2026.

Paola Rodríguez Burunat

Abogada, historiadora de arte por la Universidad Bauhaus, curadora de exposiciones, integradora de contenidos más inclusivos y diversos.

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Publicado en: Curadero