En los últimos veinticinco años, ningún poeta nuevo me ha impresionado tanto por la imaginación de su estilo u originalidad como Kay Ryan.
[…] El estilo de [Kay] Ryan [California, Estados Unidos, 1945] es entusiastamente contemporáneo, pero su sensibilidad tiene algo casi dieciochesco. Se trata de una moralista, en el sentido expansivo y ejemplar de los philosophes franceses; una teórica de la conducta humana. En ese sentido Ryan se parece a Dickinson, quien, sin lugar a dudas, es el genius loci de su poesía. Como Dickinson, Ryan ha encontrado una forma de explorar ideas sin perder impulso musical ni intensidad imaginativa, fundamentales para la poesía lírica.
—Dana Gioia, “Descubriendo a Kay Ryan” (1998).

Cosas secas
Sube el nivel
del agua cuando
le echas ladrillos, una
piedra profunda
o cualquier cosa que
se hunda. Es un
milagro cuando pasa y somos
testigos, ¿lo pensaste alguna
vez? ¿Que las cosas secas
nos permiten beber
de la laguna?
* * *
Dispárale a la luna
Si queremos hacerlo
tiene que ser
de una: dispara
ante la luna para
que le dispares a la luna,
según sabemos luego
de rematarla con certeza,
encostalada ahora,
pesada como una cabeza.
* * *
Terciopelo
Hay
colinas
que anhelas
tocar:
es terciopelo
a la mirada.
Tantas cosas
son suaves
y vienen en la talla
equivocada.
De Erratic Facts [Hechos erráticos], 2015
* * *
Envejecer
Algunos, al envejecer,
se vuelven bondadosos.
Se ensanchan
los diafragmas de sus ojos.
No pienso que se debiliten,
pero sí que algo débil se hace enérgico
hasta que llega a serlo más y más,
como dejando entrar el cielo.
Mientras que algunos otros andan
mejillones o almejas, asustados.
El vapor o el cuchillo implica abrirse.
Oyen el cielo, piensan en algo hervido o que rompiste.
* * *
Una aguja de acero ordinaria puede flotar en agua
—Aunque usted no lo crea de Ripley
¿Quién no vio todavía
una aguja de acero
ordinaria flotando muy tranquila
en el agua como sobre una almohada?
El agua se acurruca como la gelatina.
Qué lujo ver
un agua tan gomosa, una aguja
en paz profunda, el punto colocado
en el hoyuelo de mayor blandura.
Parece fácil cuando algunas
cosas o gentes mutan
de cualidades entre sí,
en tal o cual aspecto.
Casi olvidamos la rareza, en fin,
de todo eso.
De Elephant Rocks [Los elefantes son lo máximo], 1996
* * *
LAS COSAS DEL MUNDO
Por donde vague, el ojo
se topa con el hambre.
Son las cosas del mundo
las que quieren cenarnos a nosotros.
Adentro del guijarro, de la hoja
o del charco está el gancho.
Los antojos del mundo
compiten para ser los más mirados.
¿Qué significa esto
y cuál será su uso?
¿Por qué las rocas no estarán completas?
¿Por qué no es adecuado el verde
para el verde? No somos dioses
con mirada que salve y asegure,
pero es así como las cosas
del mundo se conducen.
De Flamingo Watching [Observación de flamingos], 1994
* * *
Ríndete
Dices
todos los días:
Una última
oportunidad.
Y otro día
que no se recupera
queda atrás.
Si vas a decir
ríete
y vas a decir
vente,
¿por qué no
decir ya,
por qué no
Ríndete?
* * *
El museo de las salidas en falso
Es increíblemente
bello pero
inconcluso
—en realidad,
apenas poco
más de lo que imaginamos.
Ahí están los cimientos
de una galería
con vistosas ideas
que se van esfumando,
jardines enigmáticos
brevemente visibles
y de cambiantes ángulos;
y, entre las ramas
de un antiguo fresno,
el único
y espiralado cuerno
de un animal
—claro está— ya obsoleto.
De Say Uncle [Ríndete], 1991
Hernán Bravo Varela
Poeta, ensayista y traductor.