Kali: la diosa de la destrucción

En este ensayo sobre la diosa Kali, señora de la destrucción en el panteón del hinduismo, el autor nos invita a regresar a los mitos de la India en busca de una redefinición emancipatoria del concepto de “virginidad”.

En la madrugada del 16 de junio de 2011 el escritor estadounidense Clark Strand presenció la aparición de una deidad femenina. El sujeto en cuestión narra que en un principio pensó que se trataba de la Virgen María, pero después se dio cuenta de que esta divinidad era tan poderosa que no parecía encajar con el modelo de las creencias cristianas. Además, también le confundió que la deidad jamás hablara sobre Jesús y mostrara desinterés en tratar temas relacionados a la Iglesia Católica. No obstante, lo que más le sorprendió fue que, a su parecer, realmente no había nada virginal en ella. Esto tiene que ver con que la divinidad aparecida ante él poseía una energía sexual impensable dentro del paradigma cristiano.

Las visitas de la deidad durante la madrugada se volvieron frecuentes. Intrigado, Strand comenzó a escribir las palabras que la misteriosa Diosa le dictaba. Posteriormente, al adentrarse en el estudio del hinduismo, el escritor se percató de que la deidad que lo visitaba era realmente la Diosa Kali. Pero ¿quién es esta divinidad femenina? Como el mismo Strand comenta, la Diosa Kali es una de las principales deidades adoradas dentro del hinduismo que se practica hoy en día en la India. Es necesario recordar que en esa región —a diferencia de otros países, donde los cultos originarios fueron abandonados tras la colonización por los imperios europeos, lo que en la mayoría de los casos implicó que las y los nativos fueran convertidos a la religión occidental— el cristianismo no logró consolidarse como la religión dominante debido a la persistencia del hinduismo y el islam.

Una de las principales diferencias entre el cristianismo y el hinduismo es que mientras que el primero adora a un sólo Dios hegemónico, el segundo conserva un amplio panteón de Diosas y Dioses. Una segunda diferencia es que, en el cristianismo, a pesar de la existencia del culto a la Virgen María, es inconcebible pensar en Dios como una figura femenina. Y luego está el hecho de que el hinduismo no funge como una religión única, sino que más bien es una categoría que agrupa a diferentes tradiciones espirituales.

De acuerdo con la practicante estadounidense Aditi Devi, el hinduismo contemporáneo puede ser clasificado en al menos tres grandes variantes. Las primeras dos se caracterizan por la veneración a deidades masculinas, mientras que en la tercera predomina el culto a las Diosas. El Vaisnavismo es la forma de hinduismo más popular en la actualidad. Esta variante se caracteriza por la adoración al Dios Visnu como deidad suprema. Si bien Visnu comparte la adoración de sus creyentes con Diosas que fungen como sus esposas y acompañantes, él es considerado la deidad principal del Vaisnavismo.

La segunda forma más importante del hinduismo es el Shaivismo. Los seguidores de esta variante ven a Siva como su Dios supremo y realizan diferentes prácticas esotéricas. Al igual que Visnu, Siva es conocido por mantener relaciones con diferentes Diosas que fungen como sus esposas y acompañantes. No obstante, ninguna de ellas es más poderosa que el Dios principal. Por otra parte, siguiendo todavía la clasificación de Aditi Devi, la tercera variante del hinduismo es el Saktismo, que a su vez se divide en dos tipificaciones. En primer lugar, está el Saktismo que se practica en la región norte del subcontinente indio, que se caracteriza por la adoración a la Diosa Kali. En segundo lugar está el Saktismo del sur, en el que predomina el culto a divinidades femeninas como Sri Latita.

De acuerdo con Jeffrey J. Kripal y Rachel Fell McDermott, actualmente, existe una clara dualidad en el entendimiento del mito de Kali, dado que por un lado es conocida por ser la Diosa de la destrucción, y, por otro lado, es venerada como la madre benevolente y protectora de la nación india. El mito en cuestión proviene del texto sagrado Linga Purana. En esta obra se asocia la figura de Kali con la Diosa Parvati, quien es considerada como una deidad pura y pacifista. De acuerdo con este mito, el Dios Siva, esposo de Parvati, pidió a su amada que lo ayudara a matar al demonio Daruka, mismo que sólo podía ser asesinado por una deidad femenina. Para lograr dicho objetivo Parvati se convirtió en Kali y asesinó a Daruka y a su ejército de demonios. Sin embargo, al terminar la batalla la furia de la Diosa era tal que no podía ser contenida. Los otros Dioses y Diosas temían que ella pudiera destruir el mundo entero. En ese momento Siva intervino y logró calmar a Kali para controlar su furia.

Kali, dinastía chola, siglo X, Museo del Gobierno, Chennai. Fotografía: Richard Mortel bajo licencia de Creative Commons

Kali, dinastía chola, siglo X, Museo del Gobierno, Chennai.
Fotografía: Richard Mortel bajo licencia de Creative Commons

En sus representaciones iconográficas, Kali suele aparecer con al menos cuatro brazos, en los cuales sujeta diferentes tipos de armas. Sostiene además la cabeza del demonio Mahishasura, una variante de Daruka que, como mencioné antes, fue asesinado a manos de esta Gran Diosa. Asimismo, en estas imágenes se puede ver a Kali con la lengua de fuera, al mismo tiempo que pisa la cabeza de su esposo Siva. Por tanto, es difícil argumentar que la Diosa se encuentra subordinada ante él. No obstante, la tradición hinduísta sostiene que la intervención de Siva fue fundamental para que Kali calmara su furia y no destruyera el universo.

A pesar de que las pinturas y esculturas protagonizadas por esta Diosa conservan la sumisión de Siva frente a Kali, la interpretación del Saivismo es la contraria. Más que enaltecer las cualidades destructivas de la Diosa, los seguidores de Siva promueven la idea de que las representaciones iconográficas de Kali ejemplifican la necesidad de autocontrol por parte de las mujeres y, por consiguiente, incitan a los hombres a someterlas para controlar su peligrosa furia. Es posible que la interpretación del mito de Kali se haya transformado tras el proceso de colonización en la India. Pienso que la historia de Kali cambió para adecuarse a la moral occidental y justificar la subordinación de las mujeres en la India.

Los estudiosos Usha Menon y Richard A. Shweder identificaron dos interpretaciones principales del mito de Kali. En primer lugar está la lectura normativa, que hace énfasis en el autocontrol del género femenino. En segundo lugar está la visión esotérica, asociada con los seguidores del Tantra, que enaltece las cualidades “salvajes” de la Diosa. Con el fin de retomar testimonios que verificaran la existencia de ambas interpretaciones, en 1991 Menon y Shweder entrevistaron a noventa y dos hombres y mujeres de la ciudad de Bhubaneswar, en la parte oriente de la India.

La mayoría de los entrevistados comentaron que las representaciones iconográficas de Kali hacen referencia a los sucesos posteriores al asesinato del demonio Mahisasura por parte de la Diosa. Al darse cuenta que estaba pisando la cabeza de su esposo Siva, quien intentaba calmar su furia, Kali sacó la lengua como muestra de vergüenza por sus acciones y procedió sosegarse. Los testigos de la visión normativa del mito de Kali, entonces, sostienen que las mujeres cuentan por naturaleza con un carácter destructivo que debe ser controlado por sus esposos para mantener la paz del mundo.

Solo dos hombres del total de entrevistadas y entrevistados confesaron conocer el origen tántrico de la Diosa. Al preguntarle los investigadores a uno de ellos por qué Kali es comúnmente representada pisando la cabeza de Siva, el sujeto contestó que la Diosa había tirado al suelo a su esposo para mostrar su dominio sobre él y su incontrolable furia. Asimismo, al preguntarle al primer entrevistado por qué Kali era representada con la lengua de fuera, él respondió que la Diosa suele mostrar su inminente furia mediante esta expresión facial. Por otra parte, el segundo entrevistado mencionó que, si la Diosa decidió calmar su enojo, lo hizo por su propia voluntad y no porque Siva la haya persuadido. De acuerdo con este testigo, Kali es la deidad suprema y, por consiguiente, ninguna figura masculina puede limitar su poder.

Retomando la historia de las supuestas apariciones de Kali que comenté al principio de texto, es necesario mencionar que, años después de que los encuentros nocturnos, Strand decidió recopilar sus notas para publicarlas en forma de poemas. El resultado fue la publicación en 2020 del libro Now is the Hour of Her Return: Poems in Praise of the Divine Mother Kali. Me gustaría retomar uno de los fragmentos que más me llamaron la atención, pues considero que los versos nos invitan a reflexionar sobre la dualidad del mito de la Diosa y repensar el concepto de virginidad que predomina hoy en día en algunas sociedades occidentales:

Sobre tu cuello. Muchas
Vírgenes usan guirnaldas
De rosas. ¿Alguna vez
Has pensado en ello?
No soy ese tipo de Virgen,
Ella dijo.

La relevancia de estas palabras radica en la premisa de que Kali puede abrazar su sexualidad sin perder su “virginidad”. Este detalle me recordó al libro The Myth of the Goddess, de Anne Baring y Jules Cashford, donde las autoras se refieren a Inanna de Sumeria como La Diosa Virgen, aclarando que “la virginidad de la Diosa no tiene nada que ver con la ‘pureza’ sexual que se le ha dado a este concepto en nuestra cultura. La Diosa es virgen porque ella carga con su propio poder de fertilidad”.

En la actualidad algunas autoras como Bettany Hughes consideran a Innana como la antecesora de Afrodita; mientras que otros, como Peter Grey, piensan que la deidad de Sumeria es la encarnación de la Diosa Babalon, la divinidad principal de la religión Thelema. El tema es tan extenso que merece su propio ensayo. Lo que me gustaría resaltar en esta ocasión es que el hecho de considerar a Kali como virgen, con todo y su prominente sexualidad, coincide con la perspectiva de las brujas modernas que adoran a diferentes Grandes Diosas. Por ejemplo, Gabriela Herstik habla de la necesidad de desechar la definición patriarcal de la palabra “virgen”. De acuerdo con ella, en el paganismo la virginidad era entendida más bien como la condición de ser libre y no pertenecer a ningún hombre. De ahí que deidades como Innana y Kali sean consideradas vírgenes por su independencia sexual.

Por tanto, pienso que el entender a Kali como Diosa Virgen nos permite abrazar tanto sus cualidades destructivas como su naturaleza benevolente. Si bien esta interpretación que propongo arriesga caer en el orientalismo —es decir: el afán de occidente por apropiarse y reinterpretar a conveniencia propia la cultura oriental— insisto en que es necesario deshacernos de la herencia colonial de ver el mito de Kali como un ejemplo del por qué las mujeres deben ser controladas por los hombres. Retomar la interpretación esotérica de esta Diosa nos podría permitir repensar la noción de virginidad y las formas de feminidad en sí mismas.

 

Giovanni Villavicencio
Estudia la Maestría en Historia Internacional del CIDE

 

Referencias

Baring, A y Cashford, J. The myth of the goddess: evolution of an image. Arkana, Londres, 1993.

Devi, A. In praise of Adya Kali: approaching the primordial dark goddess through the song of her hundred names. Hohm Press, Arizona, 2014.

Grey, P. The Red Goddess. Scarlet Imprint, Dover, 2011.

Herstik, G. “New Moon in Virgo Ritual Guide”, consultado el 9 de febrero de 2022.

Hughes, B. Venus and Aphrodite: a biography of desire. Basic Books, Nueva York, 2020.

Kripal, J. y McDermott, R. “Introducing Kali Studies”. En: Encountering Kālī: In the Margins, at the Center, in the West. Motilal Banarsidass, Delhi, 2005.

Menon, U. y Shweder, R. “Dominating Kali. Hindu Family Values and Tantric Power”. En: Encountering Kālī: In the Margins, at the Center, in the West. Motilal Banarsidass, Delhi, 2005.

Strand, C. Now is the Hour of Her Return: Poems in Praise of the Divine Mother Kali. Five Petal Press, Rhinebeck, 2020.

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Publicado en: Noticias de Cipango

Un comentario en “Kali: la diosa de la destrucción

  1. No soy un experto, pero quizá hay una confusión entre los diferentes aspectos de las diosas antiguas de oriente medio. En algunas obras sobre mitología se menciona que lo divino femenino tiene tres manifestaciones, la juvenil y virginal (perséfone, Artemisa, Atenea, Hestia), la madre (Démeter, Juno) y la Mujer anciana (Hécate, o la misma perséfone pero en el inframundo). Además, se asociaban aspectos terribles con la tercera manifestación, en el sentido de que la naturaleza y lo divino tenian rasgos temibles que debían temerse. Entonces, no necesariamente es que las diosas antiguas tuvieran características contradictorias desde nuestro punto de vista occidental, sino que, al igual que la mujer adquiere diferentes papeles a lo largo de su vida sin dejar de ser ella misma, lo divino tiene diferentes manifestaciones con características especiales cada manifestación.

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