Entre otras cosas, tres mujeres. Festival Internacional de la Riviera Maya.

Desde 2012 el equipo de programación del Riviera Maya Film Festival se ha encargado de traer a México una cuidada selección de películas de todo el mundo con el fin de difundir, de manera gratuita, el cine no comercial exhibido en los festivales internacionales más importantes. Estas cintas, muchas de ellas propuestas experimentales alejadas de la agenda económica que suele dictar la distribución sobre todo en estados de gran influencia turística como Quintana Roo, generan diálogos entre ellas sin importar su procedencia y articulaciones temáticas insospechadas entre los espectadores.

La programación de 2015 fue amplia: setenta cintas de centros y periferias, un nutrido escaparate para el nuevo cine nacional e internacional tanto de autores consolidados como de óperas primas. Entre ellas –y porque resulta imposible abarcar la totalidad de la programación– destacan tres cintas de la sección Panorama Autoral, selección que recupera el trabajo reciente de autores reconocidos en festivales de todo el mundo como Toronto, Venecia, Locarno, Berlín, entre otros, por narrar historias profundas a través de géneros como el thriller, la comedia y el suspenso. Estas tres películas originarias de países tan distantes entre sí, Haití, China e Israel, son   protagonizadas por mujeres que enfrentan una crisis identitaria similar, así como una desconexión con su realidad y su presente.

asesinato-en-pacot

Asesinato en Pacot (Meurtre à Pacot, 2014) de Raoul Peck, director haitiano de larga trayectoria en documental y ficción, presenta un retrato contenido del derrumbe de la clase alta en Haití tras el terremoto de 2010. A través de una gramática de contrastes, Peck plantea una visión crítica del pasado a partir de la destrucción física y moral del entorno. La tierra no distingue clases; las paredes invisibles entre patrones y empleados desaparecen con la aparición de fisuras en el concreto de las casas, con la consciencia de que las divisiones son irrelevantes ante el desastre. La devastación en Puerto Príncipe ha dejado un olor a muerte, miles de cuerpos enterrados bajo los escombros de una ciudad frágil representada a modo de sinécdoque exclusivamente dentro de los muros y rejas de una propiedad privada en un barrio acaudalado. En Asesinato en Pacot la imagen tácita del exterior, pues la destrucción fuera de los linderos de la casa apenas puede imaginarse a través de las palabras indiferentes de quienes han visto demasiada muerte, resulta muy poderosa y acentúa la necesidad de actuar en pos de lo práctico sin derrumbarse por el dolor de lo humano, de una pérdida tan grande que no puede ser asumida sin la anestesia del desapego.

En este contexto, una pareja interpretada por la extraordinaria Joy Olasunmibo Ogunmakin y el veterano Alex Descas, se ve obligada a abandonar su moderna casa blanca y mudarse al pequeño cuarto de servicio en el jardín. La demolición de la propiedad es inminente y la pareja, otrora acomodada, se ha quedado sin nada. Su única opción es rentar de manera ilegal la única parte aparentemente estable de la casa a un extranjero, cabeza de una de las muchas organizaciones no gubernamentales que llegan a las zonas azotadas por la naturaleza (por lo general históricamente empobrecidas), como aves de rapiña para alimentarse de la carroña. Alex (Thibault Vinçon) llega acompañado de Andrémise (Lovely Kermonde Fifi), una joven hermosa cuya sensualidad libre genera deseo entre los tres habitantes de la casa, pero también reacciones de animalidad posesiva. La presencia seductora de la joven recuerda al visitante extraño de Teorema (1968) de Passolini, pero sin el halo de la inocencia divina. Andrémise es terrenal y su influencia sobre los otros es una consecuencia involuntaria del ejercicio de su libertad, el único personaje capaz de denunciar la hipocresía de su situación, la doble moral de la ayuda humanitaria, así como la desconexión de la pareja con la realidad cotidiana fuera de sus paredes blancas.

Así, los cuatro personajes se vuelven una familia improbable, desconocidos forzados a unirse y domar sus prejuicios con el simple fin de la supervivencia. Aunque la vida de todos los personajes da un vuelco violento, la más evidentemente afectada es la esposa, quien por primera vez se enfrenta a las labores básicas del hogar y el trabajo manual. Encerrada tras un candado inexistente, esta mujer sin nombre es incapaz de huir de su propio rol de patrona, de mujer educada en un país pobre. El terremoto afloja la venda que cubre sus ojos y la hace cuestionar su matrimonio, sus anhelos, y su papel en un hogar imposible de reconstruir, así como enfrentar la culpa del privilegio y su nueva realidad política, económica y social.

El tema de la culpa, la adaptación y el privilegio también está en Amnesia roja (Chuang ru zhe, 2014) de Wang Xiaoshuai, una cinta sobre los fantasmas de la turbulenta historia de China en el siglo XX. Este thriller narra la vida de Deng (Lu Zhong), una anciana que se rehúsa a abandonar su vida activa y a convertirse en una carga para su familia. “Las personas que hoy tienen 70 años crecieron alrededor de 1949, después del establecimiento de la República Popular China. Fueron educadas en los diferentes movimientos políticos de nuestro país. Los vivieron todos. Desde entonces y hasta ahora han sido manipuladas y han desarrollado cierta insensibilidad. Esa es la razón del vacío de su existencia”, explica su director.

Cuando Deng comienza a recibir llamadas misteriosas, su familia y los médicos asumen de inmediato que se trata de síntomas de demencia. Las llamadas están en su cabeza, al igual que el fantasma de su esposo con quien conversa cada noche sobre sus hijos: sus conflictos con la esposa malencarada de Jun (Feng Yuanzheng), el mayor, y las decisiones de vida de Bing (Qin Hao), el menor, soltero a sus ojos a pesar de su evidente relación con otro hombre cuya existencia Deng ni siquiera reconoce. El acoso telefónico escala hasta que ya nadie puede negarlo: alguien la persigue. La ruptura súbita de su rutina obliga a la matriarca a enfrentar sus recuerdos y revertir la amnesia conveniente de la gente que ha tenido que cambiar sus ideales conforme al gobierno con el fin de sobrevivir y evitar ser víctimas del régimen en turno. Wang Xiaoshuai, cineasta consolidado, retrata la vida íntima de una mujer sola que vive para servir a otros incapaz de modificar costumbres enraizadas en lo más profundo de la concepción de sí misma, ni siquiera a la luz de una amenaza real. Esto recuerda a la protagonista de Asesinato en Pacot cuya identidad depende de que los otros le sirvan –hasta que la tragedia la arrincona a cambiar.

La cinta del prolífico director chino, censurado en su país  en los inicios de su carrera pero galardonado en múltiples festivales, construye el suspenso de manera notable, intercalando la vida cotidiana de los personajes con piezas sueltas de un rompecabezas complejo. Xiaoshuai teje la tensión poco a poco gracias a un montaje a veces confuso y libre de establecimientos, presentando fragmentos inconexos de manera similar al proceso de reconstrucción de recuerdos enterrados en la memoria dormida. El espectador descubre la historia subyacente mientras una presencia que bien podría ser fantástica se acerca cada vez más a la protagonista. Deng tiene una deuda pendiente, pero no puede enunciarla. Su conciencia debe luchar contra la indiferencia generacional.

Al igual que Asesinato en Pacot, donde el derrumbe causado por el terremoto no sólo es literal, sino también una metáfora del colapso de la vida familiar, Amnesia roja utiliza una parte, a Deng como individuo, para hablar de un todo más grande: la borrosa historia nacional, lo que ha quedado enterrado bajo los escombros de la Revolución Cultural, los edificios y ciudades abandonadas donde habitan los fantasmas que acosan a una familia aparentemente muy estable.

Por último, cabe destacar La maestra de kinder (Haganenet, 2014), segundo largometraje del director israelí Nadav Lapid. Una cinta que oscila entre la comedia y el melodrama para contar la historia de Nira (Sarit Larry), una maestra de kinder que descubre sus propios anhelos en Yoav (Avi Shnaidman), un alumno de cinco años. Nira, mediocre aspirante a poeta, observa al pequeño Yoav mientras le dicta a su niñera un breve poema de amor. Sorprendida por el talento innato del niño, la maestra asume la responsabilidad y se propone la misión de salvarlo de la indiferencia en un mundo que considera la lírica un desperdicio y una condena al desempleo.

Su encuentro con el prodigio la lleva a experimentar una creciente frustración con su entorno, repleto de personas ignorantes capaces de darle la espalda a la belleza. En su función de protectora –papel que se adjudica por la soberbia de ser la única cuya sensibilidad estética está suficientemente desarrollada como para detectar el verdadero valor y potencial de la poesía del cincoañero– Nira se convence de la importancia de dedicarse por completo a Yoav. Sin embargo, lejos de surgir del desinterés que predica, su frustración revela inseguridades personales, la necesidad de satisfacer su propia ambición, auque sea de manera indirecta, como quien alentó e impulsó al próximo gran poeta.

Mientras intenta alcanzar su objetivo, Nira convierte su obsesión en acoso: despierta al niño de sus siestas para preguntarle sobre la visión de un poeta (esperando una respuesta que Yoav es incapaz de proporcionar), le enseña emociones y conceptos esenciales durante los recreos y se encierra con él en el baño para ayudarlo a recitar sus poemas. Los límites de su profesión se difuminan y Nira da por sentado que el pequeño participa en la interacción tan voluntariamente como ella.

La anécdota, que puede sonar inverosímil y limitada al mensaje evidente de indiferencia hacia la poesía, es un marco interesante para tocar otros temas. Resulta fácil adjudicar este tipo de obsesiones a personajes construidos, de entrada, como inestables. Sobre todo cuando se trata de una mujer. Sin embargo, no es el caso de Nira, quien tiene una vida familiar plena, un matrimonio saludable, hijos exitosos y un trabajo que le hace feliz. ¿Qué la lleva al borde, entonces?

Al igual que las primeras dos cintas, La maestra de kinder también reflexiona sobre el pasado, lo fácil que es olvidar y perder los instantes que constituyen la vida del yo, pero también la memoria colectiva. La poesía no sólo es arte –una práctica para muchos impenetrable–, sino los cimientos de la identidad, tanto individual como nacional. A partir de la poesía se pueden reconocer las diferencias y similitudes: es la consciencia étnica, racial e histórica que no se encuentra en libros ni documentos. La idea de que Yoav dependa de un tercero para plasmar sus palabras de manera permanente y trasladarlas de su suave voz infantil al papel resulta insoportable para Nira. Quién sabe cuántos poemas se estarán perdiendo, de cuánta belleza estarán privando al mundo, sin su sacrificio.

La organización del Riviera Maya Film Festival declara en su página que “el festival se está convirtiendo en un parámetro de las tendencias más importantes de la industria cinematográfica internacional gracias a la variada programación que cada año ofrece a sus espectadores, quienes difícilmente tienen la oportunidad de ver las películas que proponemos si no es durante el certamen”. Si bien muchas de las películas que se estrenan en México durante los festivales llegan a pantallas comerciales (como Ninfomanía de Lars von Trier, estrenada el año pasado en esta misma plataforma), o alcanzan, por lo menos, algunos días en la Muestra Internacional de Cine de la Cineteca y en algunos estados de la república, muchas otras no. Esperemos que el RMFF siga catapultando propuestas distintas de autores fundamentales para el panorama internacional del cine actual y que estas películas se proyecten cada vez en más salas y ciudades de nuestro país.

Cuando no se puede el todo, hay que empezar por una parte.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Cine