EscritorasMx es el primer sitio web en México que difunde la literatura nacional escrita por mujeres. Aporta información sobre la obra, biografía y noticias de autoras mexicanas, así como reseñas, textos inéditos y conversaciones. En esta entrevista, Cristina Liceaga —creadora del portal— charla sobre la gestación del proyecto y sus alcances. A la conversación se suman las voces de Cristina Rascón, Beatriz Rivas, Iliana Rodríguez y Julia Santibáñez, quienes apoyan la plataforma.

Ilustración: David Peón
Alejandro García Abreu: ¿Cuál es el origen de EscritorasMX?
Cristina Liceaga: Hace como cinco años pregunté en mi muro de Facebook qué escritoras mexicanas me recomendaban, y nadie pudo nombrar a nadie más allá de las de siempre. Solamente una persona me recomendó a Myriam Moscona. Ahí me di cuenta de que algo andaba mal en la difusión de escritoras mexicanas, porque seguramente debía haber excelentes autoras nacionales. Años después, para ser exacta en 2015, abrí una cuenta de Twitter donde escribía citas y algunos datos curiosos de escritoras, no solo mexicanas, sino también a nivel mundial. No era algo formal, era una especie de pasatiempo. Sin embargo, como en esa época leía mucho a Virginia Woolf y a Elena Garro, me percaté de que casi solamente hablaba de estas dos escritoras.
En 2016, decidí que la cuenta se transformara en un espacio exclusivo para Garro, pues ese año era su centenario. Esta cuenta tuvo una recepción excelente entre los lectores y, al final de 2016, ya nos conocían los principales estudiosos de la obra de Garro, y el Centro Cultural que lleva su nombre había trabajado con nosotros en la realización de un círculo de lectura del libro La semana de colores. De ahí viene la idea, hace un año, de hacer una página web dedicada a la difusión de autoras nacionales. Comenzamos a planearla en marzo del año pasado, pero por una serie de problemas, entre ellos el terremoto del 19 de septiembre, la página empezó a publicar con regularidad hasta los primeros días de octubre. Hemos tenido una gran recepción, que no nos esperábamos, pues muchas escritoras mexicanas, y muchos escritores, nos siguen y, de una u otra forma, nos han apoyado.
AGA: ¿Cuál es el papel de la mujer en la literatura mexicana?
CL: El de cualquier persona que escriba sin importar su género: plasmar sus ideas y sentimientos para transmitirlos al lector y que éste, en cierta forma, se sienta identificado o encuentre la necesidad de reflexionar sobre los temas de los que habla el escritor. Estos temas pueden ser desde los problemas de una relación amorosa hasta la actualidad tan preocupante que vive el país.
Cristina Rascón: Hemos tenido grandes voces en la literatura escrita por mujeres en nuestro país, pero hay un vacío fuerte entre sor Juana y la mitad del siglo XX. Digamos que a mediados del siglo XX comienza a hacerse visible la sensibilidad particular de la escritora en México. Por otro lado, he notado que cuando la mujer es construida como personaje suele carecer de decisión: es objeto (incitador) de deseo, o es trágico (es decir, la vida “le sucede”), pero rara vez es un agente decisorio. Esto está cambiando, particularmente desde fines del siglo XX y ahora en este XXI. Es interesante ver que actualmente las escritoras y poetas en México abordan una diversidad de miradas: desde provincia, desde el extranjero, desde los bares, desde un círculo intelectual, desde la novela negra o del narco, desde las voces indígenas y la escasa pero también presente narrativa y poesía desde nuestra diversidad sexual. Por tanto, ahora la construcción del personaje mujer también está en un momento de giro, una especie de turning point en nuestra historia literaria.
Beatriz Rivas: Afortunadamente cada día se ve un papel más activo, que cobra más presencia e importancia. Las voces dormidas, como diría la escritora Dulce Chacón, comienzan a hacerse escuchar. La historia, y la vida, lleva siglos contándose desde solo una mirada, la masculina. Ahora hay más mujeres escritoras que plasman su versión del mundo, su particular punto de vista que, vale la pena aclararlo, es para todos los lectores. Es falso que las mujeres solo escribamos para mujeres.
Iliana Rodríguez: Ya en la época prehispánica hubo una autora, Macuilxochitzin, quien compuso poesía (flor y canto), según consta en Quince poetas del mundo náhuatl de Miguel León-Portilla. Durante el virreinato no solo sor Juana escribió, aunque indiscutiblemente es la figura señera. Hubo otras monjas escritoras, como sor Sebastiana María Josefa de la Santísima Trinidad, quien incluyó poemas en sus “Cartas espirituales”, y unas monjas anónimas del siglo XVIII que escribieron sonetos devocionales para la contemplación del crucifijo, incluidos en un libro de instrucción sobre las Reglas del Convento de San Bernardo de México. También hubo escritoras fuera de los conventos, como Catalina de Eslava, quien ya en el siglo XVI escribió un soneto a su tío el poeta Fernán González de Eslava. María de Estrada Medinilla, por su parte, escribió un poema en ocasión de la entrada a la Ciudad de México del marqués de Villena, virrey de la Nueva España. Doña María de Guerrero, en el XVIII, fue autora de un panegírico latino y una canción castellana en honor de sor Juana Inés de la Cruz.
Esta literatura novohispana escrita por mujeres fue estudiada por Josefina Muriel en su libro Cultura femenina novohispana. Ya durante el siglo XIX, creció el número de escritoras. Abordaron la poesía, el teatro, la crónica. Cabe mencionar a Laura Méndez de Cuenca, dramaturga, poeta, cronista y educadora, y a Rosa Carreto, poeta con gran sentido del humor. Hay estudios sobre la literatura decimonónica escrita por mujeres, como los de las investigadoras Leticia Romero Chumacero y Lilia del Carmen Granillo Vázquez. Sobra decir que en el siglo XX hubo muchas escritoras muy importantes, como Rosario Castellanos y Elena Garro. Las escritoras mexicanas en este siglo XXI son también muchas y muy activas. También hay ahora una fuerte presencia de las escritoras en lenguas indígenas. Ahora bien, me referí a las autoras, pero también hay que pensar que las mujeres han sido editoras y lectoras desde la época novohispana.
Julia Santibáñez: Para mi gusto, el papel de la mujer en la literatura es el mismo que el del hombre: hacer arte, intensificar el lenguaje, crear nuevos planos para habitar la realidad, robarse cosas con los ojos y hacer algo distinto con ellas (como decía Felisberto Hernández), inaugurar formas. No creo que el papel del escritor tenga que ver con temas ni banderas ni me gusta concebir la literatura en función de identidad de género.
AGA: ¿De qué manera comparan la presencia de la mujer en la literatura mexicana con su presencia en otras literaturas?
CL: En México, a pesar de que en los últimos años se ha avanzado en cuanto a la difusión de la literatura escrita por mujeres, aún hay mucho por hacer. Puestos, becas, premios y difusión son otorgadas en su mayoría a varones. Me gusta poner el ejemplo de una página web gubernamental donde se difunden entrevistas con escritores, y de las aproximadamente treinta entrevistas que hay en el sitio, solo diez son de mujeres. En otras partes del mundo, la situación es parecida. Sin embargo, en sociedades más desarrolladas e igualitarias, la brecha entre literatura escrita por mujeres y hombres es menor. Pareciera que la igualdad de género en factores como derechos laborales y familiares, por nombrar algunos, se ve también reflejada en la cultura y las letras.
CR: La literatura asiática ha tenido una evolución muy interesante que creo que refleja un poco hacia dónde van otras literaturas, en especial la mexicana. En Asia la mujer pasó de ser un objeto violentado (directa o indirectamente) a ser un sujeto que violenta. Hay varios ejemplos, pero desde la novela de Genji de Murasaki (primera novela psicológica del mundo, del siglo X) hasta hoy, me percato de esta interesante evolución. Los personajes femeninos en la literatura asiática actual violentan a sus parejas, a sus colegas de trabajo, a fetos, incluso son asesinas a sueldo. Ha sido una evolución gradual. Quizá sea una etapa necesaria en la percepción de la mujer por sí misma. Creo que también en Latinoamérica estamos entrando o pasando por una situación similar. Por otro lado, en las literaturas occidentales, como la austríaca o canadiense (leo más a Jelinek, Atwood, Brossard), veo una apuesta actual por personajes mujeres que toman decisiones, quizá dentro de una libertad limitada (provincia, sistemas familiares, distopías), pero que deciden su destino.
BR: El diálogo (literario y real) entre las escritoras mexicanas y del resto del mundo aumenta. En todos los países surgen más y más voces de mujeres que tienen algo que decir. Me parece que vamos al parejo. Si hacemos una lista de las escritoras mexicanas, digamos a partir del siglo pasado es una lista ya muy importante.
IR: Hay una semejanza en el hecho de que han sido excluidas del canon, como consta en las historias literarias y las antologías. Ahora somos cada vez más visibles, aunque creo que aún falta más inclusión en cuanto a que, como mujeres, tengamos desde la infancia y hasta la vejez las mismas condiciones que tienen los hombres para poder sentarse a escribir.
JS: En México, al igual que en América Latina y Asia, las escritoras seguimos siendo una minoría notable. Me refiero a que sigue habiendo una disparidad entre el número de libros publicados por hombres y el número publicado por mujeres, pero muchas veces esa minoría tiene su propio peso importante y ha marcado agenda. En Estados Unidos y Europa tienen otro estatus, mucha mayor visibilidad.
AGA: ¿Cuál es su opinión del malhadado término literatura femenina?
CL: Creo que las mujeres somos capaces de escribir sobre cualquier tema y hacerlo bien. No por ser mujeres tenemos que tocar exclusivamente temas considerados acordes a nuestro género. En los últimos años, cada vez más escritoras están aventurándose en temáticas que antes eran consideradas exclusivamente masculinas, y lo hacen tan bien que si uno no sabe si el libro fue escrito por una mujer o un varón. Por poner un ejemplo, nombro Temporada de huracanes de Fernanda Melchor. Sin embargo, si una mujer quiere escribir sobre temas tradicionales femeninos, adelante, siempre y cuando lo haga bien. Repito, no es el tema, es la forma de hacerlo, y si se escribe bien, si se deja las entrañas en lo escrito, si se cuida la forma y el fondo, se investiga bien el tema en caso de que así lo requiera, se puede escribir de cualquier cosa.
CR: No me gusta, pero no por su construcción en sí, sino porque he notado que se usa como término peyorativo. La “literatura femenina” no es un cumplido ni algo que un crítico literario o lector promedio considere valioso. El término “literatura escrita por mujeres” es más objetivo.
BR: Creo que hay literatura escrita por mujeres. No creo en la literatura femenina, como no creo en la literatura masculina. Hay cuentos, novelas, poemas escritos por personas. Punto.
IR: No me parece un término malhadado, me parece malentendido. Literatura femenina se refiere a una construcción social de lo femenino, que es cambiante y se relaciona con la época y el lugar. Creo que ha sido malentendido porque es confusa la noción de lo femenino. Una mujer puede escribir de todo, no solo de lo que se considera femenino en una época y en un lugar determinados. Pero también puede escribir sobre lo que se considera femenino, como la menstruación o las labores domésticas. Y puede ser de calidad o no su escritura. El problema es que lo femenino se ha considerado históricamente como lo disminuido, lo carente: lo no varonil.
JS: Me choca, me parece chiquito y de un simplismo absurdo. Yo aspiro a escribir literatura, no masculina ni femenina, sino simplemente “literatura”.
AGA: ¿Quiénes son las escritoras que más admiran y por qué?
CL: Extranjeras: Virginia Woolf es mi gran maestra. Una revolucionaria en todos los sentidos. Admiro mucho también a Herta Müller por su prosa poética pero llena de denuncia social. La poesía de Pizarnik, a Clarice Lispector; últimamente estoy descubriendo a Violette Leduc, mujeres que dejaban las entrañas en su prosa. Magda Szabó tiene una capacidad increíble para describir la personalidad de sus protagonistas. Mexicanas: Elena Garro por su capacidad, como Herta Müller, de escribir poéticamente y al mismo tiempo criticar al sistema y a la historia oficial, como lo hace en Felipe Ángeles o Los recuerdos del porvenir. Josefina Vicens, Rosario Castellanos. De las contemporáneas, Cristina Rivera Garza, Fernanda Melchor, Sara Uribe. EscritorasMx ha sido también una oportunidad de conocer a plumas maravillosas como la de la poeta maya Briceida Cuevas Cob, quien escribe en maya y español, y se autotraduce; Brenda Navarro, quien en su novela Casas vacías logra transmitir el estado de ánimo de las madres de desaparecidos; la poeta catalanomexicana Ayari Lüders. Hay muchas que son excelentes y debemos difundir.
CR: Lispector, Brossard, Atwood, Jelinek, Shikibu, Kanehara, Mistral, Vicens, seguro se me escapa alguna, pero, sobre todo, admiro a las escritoras de hoy, famosas o no. A quienes se levantan y enfrentan su día con la literatura como eslabón al mundo y a sí mismas. Se requiere toda una fortaleza, disciplina y decisión dedicarse a cualquier profesión o disciplina artística, y más siendo mujer (sí, aunque se escuche como un cliché) pero este camino es el que yo conozco y reconozco, por eso no menciono una lista de mujeres escritoras actuales de México, porque, de verdad, yo las respeto a todas, premiadas o no, coincidamos en nuestras ideas o no, seamos amigas o no, el respeto y reconocimiento es para todas. Más aún si son madres; saber combinar tantas aristas de la vida me parece admirable.
BR: ¡Uy! Hay muchos nombres que valen la pena mencionarse. Las dos Margueritte francesas, por ejemplo. Clarise Lispector, Elena Garro, Rosario Castellanos, Virginia Woolf, Sylvia Plath, Amélie Nothomb, Toni Morrison, Joyce Carol Oats, Ana Clavel, Adriana Abdó, Rosa Beltrán, Herta Müller, Ethel Krauze, Sara Sefchovich. ¿Le sigo?
IR: Admiro a muchas, especialmente a las poetas (yo escribo poesía). A sor Juana, por su gran inteligencia, erudición e ironía. También a poetas contemporáneas como Coral Bracho, Pura López Colomé, Tedi López Mills y Minerva Margarita Villarreal, por la depuración y perfección de su obra. También admiro a Kyra Galván, por su manejo del concepto de lo femenino. Y a las jóvenes porque dicen lo que quizás otras generaciones no pudieron aún decir.
JS: Muchas: las uruguayas Idea Vilariño y Marosa Di Giorgio, la rumano-brasileña Clarice Lispector, las mexicanas sor Juana, Rosario Castellanos y Ana García Bergua, las estadounidenses Anne Sexton y Linda Pastan, por mencionar algunas.
AGA: ¿Qué han aportado cada una de las escritoras involucradas en EscritorasMx?
CL: Aunque EscritorasMx es un proyecto en el que trabajan básicamente dos personas, Dulce María Ramón, quien hace las entrevistas, y yo, que hago todo lo demás, el apoyo de otras escritoras, y escritores, ha sido fundamental. Ellos y ellas no solo nos han hecho llegar reseñas, ensayos, cuentos, poesía, biografías y entrevistas, sino que también han ayudado con sus RT en Twitter o compartiendo nuestras publicaciones en Facebook. Que Cristina Rivera Garza o Alberto Ruy Sánchez, por nombrar dos ejemplos, hayan hecho lo anterior, significa mucho para EscritorasMx. En cuanto a Cristina Rascón, Beatriz Rivas, Iliana Rodríguez y Julia Santibáñez, su apoyo ha sido invaluable. Nos han dado entrevistas, han hablado de la página en sus redes sociales, nos han prestado textos para publicarlos en la web, entre otras cosas.
AGA: ¿A qué aspiran tras el lanzamiento del portal?
CL: Queremos ser un referente de la literatura escrita por mujeres en México. Buscamos acercar a las y los lectores con las escritoras, para que puedan leer y reflexionar juntos los textos de las segundas. A futuro planeamos cursos sobre la obra de las escritoras mexicanas del siglo XX, talleres de creación literaria de los que también se vean beneficiados los sectores femeninos más vulnerables. También estamos en pláticas con una editorial para publicar antologías. En resumen, queremos que la gente se acerque lo más posible a las escritoras mexicanas y su obra, y que ésta sea una relación viva, incluyente, participativa; que no se quede en el “solo te leo, cierro el libro y ya.”
Alejandro García Abreu
Ensayista y editor.
Excelente, hacía falta un lugar así, graciasf