
Hace unos días, la poeta e investigadora Tania Favela Bustillo donó el Archivo Gloria Gervitz a la Biblioteca Francisco Xavier Clavijero de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México. Al tiempo, para conmemorar esta donación y continuar con el estudio de la obra de la poeta mexicana, llega a librerías Este es el testimonio del oyente: aproximaciones críticas en torno a Migraciones de Gloria Gervitz (UIA/ Bonilla Artigas Editores, 2024), un libro que reúne doce ensayos que buscan reflexionar y volver a escuchar Migraciones, de Gloria Gervitz. Este libro propone una mirada caleidoscópica del poema y muestra un conjunto de lecturas que abren ángulos diversos desde donde pensar la escritura de la poeta mexicana. A continuación presentamos la introducción a dicho libro.
Pesan las palabras, se revela la vida, un tono se hace nuestro; ocurre cada vez que hay un encuentro entre el texto y el lector.
Miguel Casado
…hago mía esta frase de Yeats: “Es a mí mismo quien corrijo al retocar mi obra”.
Gloria Gervitz
El año 2016 fue clave para Migraciones. Gloria Gervitz solía contar, en conversaciones privadas y en entrevistas públicas, la revelación que tuvo cuando estaba leyendo la maqueta lista para imprenta de la editorial Paso de Barca; de pronto, decía, se dio cuenta de que debía quitar todas las partes que dividían al poema; le pareció también que debía suprimir las mayúsculas y la puntuación para que el poema fluyera ininterrumpidamente como un todo. En la entrevista, hasta ahora inédita, publicada al final de este volumen, le confiesa a Marta Eloy: “Todo eso sucedió de repente y fue algo muy hermoso, francamente. Esa fue la primera vez que corté las amarras y dejé que el poema fluyera”. Y en entrevista con Diego José, comenta, “me tomó una vida dejar el poema como ha quedado. También me doy cuenta de que no hubiera podido dejarlo como está hace diez o veinte años. Tuve que vivirme yo, llegar a este punto, a esta edad, para lograrlo” (Gervitz cit. en José). Gervitz tenía en ese entonces 73 años.
A sus setenta y tantos años Marguerite Yourcenar conversa con el periodista Matthieu Galey, el resultado es el bello libro Con los ojos abiertos. Sus respuestas son lúcidas, agiles, penetrantes. A la pregunta por el estilo y sus influencias, la escritora contesta: “Quiero creer que a través de la vida el estilo mejora, se desprende de las escorias imitativas, se simplifica, encuentra su cauce, pero que el fondo queda, enriquecido, o más bien confirmado por la vida”. Desprenderse, romper las amarras, encontrar el cauce, y al mismo tiempo mantener la riqueza de los sedimentos que el paso de la vida ha ido concentrando en la escritura. Yourcenar está hablando de su proceso escritural, pero podríamos decirlo también del proceso de escritura de Gloria Gervitz.
El problema de la edad, la vejez, la escritura, ¿ganancia o pérdida? Olvido García Valdés en “Imprecación y plegaria”, texto liminar que escribe para la edición de la Obra Completa de Juan L. Ortiz, se detiene en dos de sus poemas finales, tan distintos a los de su juventud. “Ortiz llega ahí, no parte de ahí”, anota García Valdés, y reflexiona después sobre la vejez:
Cuando yo era joven, me preocupaba cómo envejecer; ser joven parece algo natural, pero había que pensar cómo se va a envejecer (recuerdo el ensayito de Gottfried Benn, “Envejecer, problema para artistas”). Este es un asunto interesante: hay poetas que están vivos, es decir, que aprenden hasta el final; otros, en cambio, no. En realidad, quienes aprenden, lo que aprenden hasta el final es a ser libres, algo que se tarda toda la vida en aprender.
El texto de García Valdés me llevó a releer el ensayo de Benn, ahí el poeta alemán recuerda a su vez la escena de La muerte de Tiziano escrita por Hofmannsthal:
Tiziano está moribundo, pero trabaja aún en un cuadro, creo que la Dánae, y de pronto se sobresalta y manda traer sus cuadros anteriores:
Dice que los tiene que ver
a los viejos, los miserables, los pálidos
compararlos con los nuevos que pinta
ahora le son claras cosas muy complejas
le viene una comprensión asombrosa
hasta ahora ha sido un pobre principiante.
La revelación a los 99 años del Tiziano (según Hofmannsthal); a los 73 la revelación de Gervitz: aprender hasta el final, ser libres. La vejez no es entonces ninguna garantía, sino el trabajo interior que a lo largo de los años se ha realizado.
Este largo preámbulo me ayuda a explicar por qué los doce artículos que acá reunimos se basan en las últimas ediciones de Migraciones, la mayoría en la edición española Migraciones: Poema 1976-2020 de Libros de la resistencia, que Gervitz reconoció como la definitiva. Las últimas versiones de este largo poema nos muestran el trabajo de toda una vida: su tiempo recobrado.
No es extraño que Marcel Proust resuene en el poema-vida de Gervitz: también ella fue en busca del tiempo perdido: “esos momentos del pasado [dice Proust] no son inmóviles; conservan en nuestra memoria el movimiento que los lleva hacia el futuro – hacia el futuro vuelto a su vez pasado” (La fugitiva 84). La cita anterior la subrayó Gloria Gervitz, es uno de los tantos subrayados que pueden leerse en los siete tomos de la novela de Proust que conservaba encuadernados en distintos colores en su biblioteca. El primer tomo tiene en letra manuscrita su nombre y la fecha en la que fue comprado, o quizás leído o releído: “gloria julio ‘75’”. En el sexto tomo, La fugitiva, Gervitz escribió en la primera página: “gloria 1972 ‒’76, ’77 y siempre‒”. En un bello ejercicio de figuración, me gusta imaginar a Gloria leyendo por esas fechas a Proust, sumergida en la lectura, con la pluma en la mano, resaltando las frases que le hablan al oído, que le dicen algo de sí misma, que le ayudan a vivir. Me gusta imaginar también cómo esa lectura fue acompañando los inicios de su propia escritura, cómo pudo ser germen de los comienzos de lo que sería, muchos años después, Migraciones. Leamos un puñado de esas citas subrayadas:
“No tuve más remedio, a falta de otra compañía, que buscar la mía propia” (Por el camino de Swann 217).
“La sabiduría no se transmite, es menester que la descubra uno mismo después de un recorrido que nadie puede hacer en nuestro lugar, y que no nos puede evitar nadie, porque la sabiduría es una manera de ver las cosas” (A la sombra de las muchachas en flor 499).
“Qué quiere usted, querido amigo, ya lo dijo Anaxágoras, la vida es un viaje” (La prisionera 196).
“Y el dolor es un modificador de la realidad tan poderoso como el goce”. (La fugitiva 115)
“Nuestro yo está hecho de la superposición de nuestros estados sucesivos”. (La fugitiva 143)
“Dicen algunos filósofos que el mundo exterior no existe y que es en nosotros mismos donde transcurre nuestra vida”. (La fugitiva 166)
“…las excusas no figuran en el arte, pues en el arte no cuentan las intenciones: el artista tiene que escuchar en todo momento a su instinto, por lo que el arte es lo más real que existe, la escuela más austera de la vida y el verdadero Juicio Final”. (El tiempo recobrado 227)
No voy a tejer ahora las relaciones entre Migraciones y las frases de Proust, pero sí quisiera insistir en la importancia de la lectura y su vínculo con la escritura. Recuerdo que Hugo Gola comentaba cómo la escritura de otros poetas, narradores, ensayistas, artistas, historiadores, incluso científicos, provocaba en él el impulso necesario para escribir. Cada texto leído con placer gravitaba en su propia obra. A ese influjo precioso y decisivo lo llamaba resonancia:
Una de las pruebas ‒quizá la más incontrovertible‒ de la verdad de una escritura, de su excelencia, es, para mí, que despierta el deseo de escribir. ¿Qué es aquello que esa lectura impulsa?, ¿qué cualidad encierra la palabra ajena para actuar así? El proceso que nace de dichas lecturas articula un estado de predisposición afectiva que lleva a registrar ciertas sensaciones internas, derivadas de aquella relación con el texto. A veces una lectura dinamiza estados que sin ella permanecerían apagados. Este hecho, bastante inexplicable, lo percibo como la prueba de las pruebas; no hay ‒pienso‒ ningún juicio que ponga en marcha un proceso semejante. Se produce un fenómeno complejo que llamaría de resonancia. Cuando sucede anula todas las resistencias, y ello es, para mí, la prueba de valor de un texto.
Esa confluencia entre la disposición interna y el impulso externo que provoca la lectura, el alcance de esas resonancias, impactan no sólo en la escritura, sino también en la vida de quien lee. La lectura es un acontecimiento vital, produce experiencias, reaviva la memoria.
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Quiero retomar aquí la cita de Miguel Casado que situé como primer epígrafe de este texto: “pesan las palabras, se revela la vida, un tono se hace nuestro; ocurre cada vez que hay un encuentro entre el texto y el lector”.
Quien tenga ahora este libro entre sus manos está ejerciendo su derecho de leer y de resonar con el texto que lee. Leer supone un modo de pensar, una forma de enfrentar la vida. Y leer también entraña un encuentro y es además una manera de propiciar encuentros. No es otro el objetivo de este libro de artículos críticos: lo que me propuse desde un principio fue ampliar esa red de resonancias, provocar vibraciones, generar una energía que abriera posibilidades para seguir pensando Migraciones.
El título toma prestado un verso de Migraciones que aparece entre paréntesis: “(esto es sólo el testimonio del oyente)”. Haciendo eco con la figura del escucha que da testimonio, las autoras y los autores de estos artículos se erigen aquí como oyentes de esa voz que emerge del poema, una voz que pide ser escuchada y que se encuentra constantemente con el silencio para volverse de nuevo sobre sí misma. El silencio que gravita en la escritura de Gervitz, permea y sostiene al poema; otra cosa es el silencio de la crítica: ese es el silencio que aquí nos propusimos romper. Los doce ensayos que se reúnen en este libro permiten una mirada caleidoscópica del poema y muestran un conjunto de lecturas que abren ángulos diversos desde donde pensar la escritura de la poeta mexicana. Se convocó a críticos, poetas e investigadores de distintas geografías (México, Argentina, Italia, España, Londres, Polonia, Estados Unidos) para dar una mayor amplitud y diversidad a las miradas. No se buscó unificar puntos de vista, sino reunir aproximaciones críticas distintas, concordantes en ocasiones, pero también contradictorias. Críticos de larga y sólida trayectoria conviven en este volumen con investigadores que comienzan su camino en la academia; la frescura y arrojo de los últimos y la madurez y lucidez de los primeros generan, me parece, un sutil equilibrio.
Como ya se comentó, los artículos aquí reunidos toman como eje las últimas ediciones de Migraciones, en particular la edición española de Libros de la resistencia; no por ello se dejaron de lado los libros sueltos que poco a poco fueron conformando al poema: Shajarit, Fragmento de ventana, Yizkor, Pythia, Treno, Septiembre, Blues, y las ediciones y reediciones de Migraciones anteriores al 2016. La compleja genealogía del poema, su recorrido escritural y editorial a lo largo de los años, se revisa de manera amplia y puntual en los primeros tres artículos que abren este volumen. Son textos panorámicos que permiten dar cuanta del vínculo estrecho entre el poema y la vida de la poeta, así como del desarrollo de su escritura y de las distintas reescrituras.
El volumen lo abre Mark Schafer, quien dedicó treinta años a su traducción de Migraciones al inglés, acompañando así el proceso de escritura de Gervitz; su mirada es por ello aguda y emotiva a un mismo tiempo. En su artículo “Gloria Gervitz y Migraciones: Una bibliomitografía”, Schafer entreteje su lectura crítica con las declaraciones en diversas entrevistas de la poeta, poniendo en el centro la voz de Gervitz en diálogo con sus propios planteamientos. Para Schafer, las voces que Gervitz construye en su poema reactivan el discurso matriarcal, hunden sus raíces en lo geocéntrico; su texto discurre en torno al poder simbólico de la Pythia, como un oráculo moderno y antiguo simultáneamente, que les da vuelta a las estructuras patriarcales dominantes. La reflexión de Schafer se adentra en la escritura de Gervitz, en su sintaxis, en sus modos de decir, para mostrar la construcción de esa voz que emerge en el poema. A continuación, siguen dos artículos que piensan la reescritura desde ángulos distintos, Blanca Alberta Rodríguez aborda el aspecto visual del poema en su texto “El cuerpo de la voz. Una mirada diacrónica a la obra de Gloria Gervitz”. La estudiosa y discípula de Gervitz hace una revisión a través del tiempo de las transformaciones y deformaciones del desarrollo escritural del poema, observando y analizando algunos de los principales movimientos de su puesta en página exterior e interior. En el preámbulo de su artículo, la crítica traza, como nota personal, su encuentro con sus dos grandes maestros, Raúl Dorra y Gloria Gervitz. Así, lo afectivo y lo académico encuentran su lugar en esa bella digresión inicial. Por su parte, Perla Sueiras en su artículo “La reescritura como poética en Migraciones. Poema 1976-2020 de Gloria Gervitz” propone, como sugiere el título, pensar la reescritura como eje de la poética gervitziana. Después de analizar y comparar a detalle las veinticuatro ediciones en lengua española bajo sellos mexicanos o extranjeros, muestra el diálogo entre las distintas versiones publicadas y las implicaciones de éste en la configuración de la última versión del poema.
El recorrido anterior entronca con otros tres artículos que exploran las complejas relaciones que surgen entre la falta, el deseo, el miedo y la madre. William Rowe en su ensayo “Gloria Gervitz: el arco largo del eros”, se adentra de manera lúcida y puntual en las tensiones que se establecen en Migraciones entre el eros y el miedo, y los efectos que éstas producen en la escritura. Para el crítico y poeta inglés, hay dos grandes cesuras en Migraciones: la primera tiene que ver con la madre y la segunda se relaciona con el eros. A lo largo del texto Rowe da cuenta del tipo de conocimiento que se desprende de ambas cesuras, sobre todo de la última; un conocimiento no cognitivo, sugiere Rowe, más cercano a la intoxicación del deseo que a la razón. En el siguiente artículo, “La plegaria mendicante y el instante soberano”, Cossette Galindo investiga la palabra poética como medio de comunicación con los muertos (en particular con la madre) como una forma de piedad-plegaria mendicante en la que rige la heteronomía y al mismo tiempo un más allá del lenguaje, una experiencia que podría denominarse soberana; ya sea en la asunción de la propia muerte, en la entrega erótica o en la iluminación mística. Para ahondar en esta propuesta la investigadora se sirve de algunos conceptos de Georges Bataille sobre lo erótico-poético como acto soberano. Por otro lado, Alejandra de la Peña en su texto “Por una po(ética) erótica desde el borde” propone una aproximación al erotismo como un movimiento lingüístico legible en el poema. Para mostrar lo anterior analiza cuatro elementos sintácticos (la preposición en, la conjunción y, los gerundios y las preguntas). A través de sus argumentos llega al concepto po(ética), que la estudiosa entiende como una forma de ser y de hacer desde el lenguaje que propone un modo relacional que acaricia, una ética, anota de la Peña siguiendo a Lévinas, de la no definición, de la no aprehensión.
Adentrándose en los rituales, Margarita León Vega, en “Del ritual a la interiorización de la palabra”, se refiere principalmente al ritual judío ligado a oraciones y cantos en hebreo y en yiddish que se dicen en ocasiones especiales. Ello, desde la perspectiva de una voz poética que, sin embargo, guarda cierta distancia con la tradición heredada. Para la investigadora mexicana la ausencia de puntuación, la enumeración, la anáfora y el encabalgamiento son algunos de los recursos poéticos que generan en el poema el ritmo de la plegaria; en esa interiorización mántrica de las palabras convergen el ritual judío y la voz poética. Paralela a esa línea ritual, pero desplazándose hacia la mística, la poeta y crítica argentina Denise León presenta en su texto “Hacia una mística salvaje” una lectura que se apoya en el concepto de mística silvestre del filósofo francés Michel Hulin, quien lo utiliza para estudiar ciertas experiencias que, sin adscribirse a ninguna tradición religiosa particular, parecen merecer la consideración de místicas. Para León, Migraciones puede ser leído como parte de una “floración de la mística salvaje” dentro del panorama de la poesía latinoamericana actual, en la que también podrían incluirse trabajos como los de Blanca Varela, Olga Orozco o Eunice Odio.
El silencio y la voz son polos que sostienen Migraciones desde ángulos muy diversos. Javier Helgueta en “Luz e intemperie: perimetraje teórico de los silencios poéticos”, señala la importancia de entender el silencio desde su naturaleza fluida, difícilmente medible, y, por tanto, migrante. Para el investigador español, los vacíos visuales y métricos del texto gervitziano desencadenan implicaciones de sentido en distintos niveles del poema ‒enunciativo, visual y métrico, gramatical, metalingüístico‒ y definen los cimientos de un imaginario simbólico. Por su lado y casi en el polo opuesto, María Rivas en su ensayo “La cualidad dinámica de la lectura de Gloria Gervitz”, centra su atención en la lectura en voz alta que Gervitz realizó en la presentación de su poema-libro en Madrid en febrero del 2020. Tomando como material de reflexión dos fragmentos de esa grabación, Rivas traza una interpretación auditiva de algunos pasajes del poema, sirviéndose del concepto dimensión notacional de Juan Alcántara y de algunos otros conceptos musicales del musicólogo Victor Zuckerkandl.
Al final de este recorrido se encuentran dos artículos que muestran miradas muy singulares. El texto “Hacia el humano temblor en Migraciones”, de Juan Manuel Portillo, analiza de manera puntual el empleo reflexivo de un puñado de verbos intransitivos, examinando en particular el verbo temblar, que considera una clave de entrada a Migraciones. Dándole un giro a las propuestas anteriores, Perla Masi, en “A flor de piel: una ecología de la palabra”, propone una lectura de la poética de Gervitz enfocada en el imaginario vegetal. La poética de la poeta mexicana, afirma Masi, nos invita a pensar desde las plantas y a imaginar una ecología de la palabra, un lenguaje acogedor y una lógica de la hospitalidad: el lugar de una metamorfosis en que la casa y el mundo, el jardín y el planeta coinciden y lo abierto llega a ser lo que desde siempre es plenamente habitable.
El volumen cierra con la bella y reveladora entrevista “260 páginas de una vida”, que la poeta y traductora polaca Marta Eloy le hizo a la poeta mexicana en el 2019. La entrevista a su vez termina con el poema que Gervitz leyó en su visita a Polonia. Las preguntas de Eloy abren distintas ventanas de la obra y de la vida de Gervitz. Esta entrevista es más bien una conversación, un diálogo entre amigas, en el que la reflexión sobre el oficio de la poeta y la condición de la mujer escritora propician respuestas muy sugerentes que nos ayudan a adentrarnos en lo que siempre fue lo más importante para Gloria Gervitz: la Poesía. Aunque en todos los artículos escuchamos la voz de la poeta, gracias a las entrevistas que se citan en varios de ellos, situar este diálogo hacia el final del recorrido nos permite reencontrarnos de lleno con sus entrañables palabras.
Esta breve presentación de los artículos críticos que se reúnen en Este es el testimonio del oyente. Aproximaciones críticas en torno a Migraciones de Gloria Gervitz, no pretende abarcar las ideas vertidas en los múltiples textos; es, simplemente, una invitación a la lectura de los ensayos aquí reunidos, los cuales desbordan, por mucho, lo que intenté esbozar en estas líneas.
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Este libro no hubiera podido existir sin el apoyo de muchas personas. Quiero agradecer en primer lugar a Gloria Gervitz (in memoriam) por su infinita generosidad. En varias ocasiones participó en mis clases de poesía realizando lecturas de Migraciones y respondiendo a las preguntas de las alumnas y de los alumnos. El 30 de septiembre del 2021 asistió a la clase “Análisis y Crítica de la Poesía”. En el aula virtual, además de las alumnas del curso, se encontraban también Perla Sueiras, Javier Helgueta, María Rivas y Alejandra de la Peña, que en ese entonces estaban trabajando en torno al poema. Recuerdo que Gloria, además de leer fragmentos de su poema y conversar, nos leyó el borrador de su discurso de recepción del Premio de Poesía Iberoamericana Pablo Neruda, un hermoso texto que daba cuenta de esa simbiosis poema-vida y de su recorrido a lo largo de muchos años. Al finalizar la clase, Javier sugirió que hiciéramos en un futuro un seminario o un libro en torno a Migraciones. La idea sembró una semilla y tiempo después nos reunimos Perla, Javier y yo para tratar de concretar el proyecto. Así que este libro homenaje es el fruto de esa semillita que se plantó hace ya algunos años.
No quiero dejar de agradecer aquí también a los autores y las autoras que aceptaron con entusiasmo la propuesta de participar en este libro. Agradezco además a Emiliano Álvarez y a Sara Uribe la revisión de los textos, su mirada y lectura, sus útiles recomendaciones. Finalmente quiero mencionar a Bonilla Artigas Editores, que desde un principio acogió con vivo interés la idea de coeditar el libro.
El hecho de que este libro vea la luz además bajo el sello editorial de la ibero es una alegría. Gervitz estudió Historia del Arte en esta universidad a principios de los años setenta; publicó en la emblemática revista Poesía y Poética, que Hugo Gola dirigió por diez años en el Departamento de Letras; participó en distintos eventos, entrevistas, lecturas, con generosidad infinita, siempre dispuesta al diálogo. Mantener esa conversación abierta es una forma de mantener su legado vivo en la Ibero y en México. Cada uno de los artículos publicados en este volumen sostiene ese diálogo. Aunque Gloria no esté ya físicamente con nosotros, tenemos Migraciones para continuar la conversación, porque, como lo dice bellamente Edgar Bayley, parafraseando a Elytis, “La poesía existe para que la muerte no tenga la última palabra”.
Este es el testimonio del oyente: aproximaciones críticas en torno a Migraciones de Gloria Gervitz. Ed. Tania Favela. Ciudad de México: UIA/ Bonilla Artigas Editores, 2024.
© Universidad Iberoamericana, 2024. Reproducido con autorización de la editorial
Bibliografía
Bayley, Edgar. “Notas sobre poesía”. Poesía y Poética 1. Universidad Nacional del Litoral, 1988.
Benn, Gottfried. “Envejecer, problema para artistas”. Ensayos escogidos. Selección de H. A. Murena, traducción de Sara Gallardo y Eugenio Bulygin. Editorial Alfa, 1977. (Traducción del poema de Nina Solórzano).
Casado, Miguel. “Música salvaje”. La ciudad de los nómadas. Lecturas. UNAM, 2018.
García Valdés, Olvido. “Liminar. Imprecación y plegaria”. Obra Completa. Volumen 1. En el aura del sauce, de Juan L. Ortiz. EDUNER/Ediciones UNL, 2020.
Gola, Hugo. Prosas. Alción, 2007.
José, Diego. “Gloria Gervitz y ‘Migraciones’ el poema de una vida”. Entrevista con Gloria Gervitz. Milenio Cultura, 26 de julio de 2019, <https://www.milenio.com/cultura/laberinto/llevo-42-anos-conviviendo-poema-gloria-gervitz>.
Proust, Marcel. En busca del tiempo perdido 1. Por el camino de Swann. Traducido por Soledad Salinas de Marichal y Jaime Salinas, Alianza Editorial, 1975.
_____. En busca del tiempo perdido 2. A la sombra de las muchachas en flor. Traducido por Soledad Salinas de Marichal y Jaime Salinas, Alianza Editorial, 1970.
_____. En busca del tiempo perdido 5. La prisionera. Traducido por Consuelo Berges, Alianza Editorial, 1970.
_____. En busca del tiempo perdido 6. La fugitiva. Traducido por Consuelo Berges, Alianza Editorial, 1969.
_____. En busca del tiempo perdido 7. El tiempo recobrado. Traducido por Consuelo Berges, Alianza Editorial, 1969.
_____. Marguerite. Con los ojos abiertos. Diálogos con Matthieu Galey. Traducido por Elena Berni, Emecè Editores, 1982.