Considero que cualquier movimiento sujeto
a los tiempos de la música es danza
Matthew Bourne
Cuando uno menciona El lago de los cisnes, la imagen mental que usualmente se tiene es la de un grupo de delicadas bailarinas de ballet en un tutú blanco con zapatillas de punta sobre el escenario. Pero, ¿qué pasaría si esa imagen fuese reemplazada por la de un cisne varón? Esa fue la pregunta que se hizo sir Matthew Bourne y que lo llevó a estrenar en 1995 su aclamado Swan Lake.
La primera vez que vi la imponente imagen de un cisne varón fue en la escena final de Billy Elliot (2000). En ese momento yo creía que era una invención de la película y que habían usado la música de Tchaikovski para tener un cierre más dramático y significativo. No fue sino hasta un par de años después que descubrí que esa versión del icónico Lago de los cisnes era real y que el bailarín que aparece en pantalla es nada más y nada menos que Adam Cooper, el “cisne original” de la producción de Bourne.
En esta versión, el coreógrafo inglés: un joven y triste príncipe (de tintes hamletianos) se encuentra atrapado entre las presiones del deber, el protocolo y la exposición pública, mientras busca, de forma desesperada, el reconocimiento y el afecto de su madre, la reina. En el proceso se encuentra con un cisne y un forastero, los cuales parecen poseer todo lo que él más anhela: libertad, poder, confianza, sensualidad y afecto. Es a partir de estos encuentros que Bourne presenta un relato sobre la falta de amor, el deseo y los alter egos, que puso al mundo de cabeza por la osadía de trastocar una de las piezas clásicas más emblemáticas de la historia de la danza.
Ahora, 30 años después, un premio Oliver y tres Tony, la producción de danza teatral más exitosa de la historia está lista para alzar el vuelo en un revival que ahora tiene entre sus filas a cisnes que aún no habían nacido cuando la primera función tuvo lugar en Sandler’s Wells. Con un elenco anunciado hace unos días, esta icónica puesta en escena está lista para recibir a la nueva generación entre las butacas de los dieciséis teatros que conforman el próximo tour 2024-2025 en el Reino Unido, en celebración de las tres décadas de Swan Lake.
Pero, las sorpresas que sir Matthew Bourne ha dado al mundo de la danza no se han limitado a una versión masculina del cisne más conocido de la historia. El antes llamado “bad boy of British ballet”, apoyado en su incansable amor por contar historias, ha reinterpretado diversos clásicos del ballet, el cine y la literatura, de la mano de sus compañías Adventure in Motion Pictures (1987-2002) y New Adventures (2002-actualidad). Antes de Swan Lake existió Nutcraker! (1992), su versión de El Cascanueces —hecha en ese momento como una producción para la compañía Opera North—, en la que ya no se trata de una gran y alegre fiesta navideña, llena de regalos y en compañía de la familia. En su lugar se nos muestra a la pequeña Clara en un orfanato, al puro estilo de Dickens, y su viaje de ensueño se ve interrumpido por una princesa que enamora a su Cascanueces. Una historia que, de acuerdo con Bourne, es sobre la madurez y el primer amor.
“Quiero sacudir un poco a la gente para que empiecen a ver las cosas de una forma diferente”, dijo el coreógrafo inglés. Para él, volver a contar la misma historia de la misma manera es un despropósito, y el estudio del movimiento no es de su interés (a pesar de haberse formado en el Laban Centre, espacio donde se prioriza dicha experimentación). La ironía, el ingenio, el humor y el romance delinean su estilo narrativo y coreográfico, lo que le ha permitido crear experiencias altamente dramáticas, llenas de vida, a veces bizarras y casi cinematográficas.
Su fascinación por el cine de Hitchcock lo ha llevado a armar thrillers, como aquel basado en la ópera del siglo XIX Carmen renombrada como The Car Man (2000), en el que los deseos y pasiones de un pequeño pueblo americano de los 60 se desatan con la llegada de un forastero, que provoca una espiral de envidia, deseo, traición y venganza. En una nota parecida, pero con una intención más romántica, Bourne llevó a los escenarios en 2019 la historia de amor shakespeariana por excelencia: Romeo y Julieta. Con un elenco de bailarines de entre 16 y 19 años, provenientes de distintas partes de Reino Unido, el coreógrafo y narrador inglés presenta una historia en la que los jóvenes amantes que , en sintonía con la pasión juvenil que se suele ver en las parejas de esas edades, “sienten mucho”: “Es una historia sobre la gente joven, el amor joven. Pensé que tal vez debería intentar capturar cómo es realmente”, dice Bourne. Sin embargo, en esta ocasión la trágica historia ocurre dentro de un espacio que parece ser un instituto psiquiátrico o incluso una prisión, en donde hombres y mujeres se encuentran separados.
La posibilidad de recontar historias ha llevado a Bourne a consolidar una compañía de danza contemporánea y teatral que no responde a la rigidez de la danza clásica. “Todos los presentes en la habitación tienen algo que decir y añadir en lo que la coreografía termina siendo”, dice el artista británico. Sus bailarines tienen injerencia directa en el movimiento e interpretación de los personajes y son tan diversos como los que se presentan en la legendaria película de 1984 TheRed Shoes—una historia que muestra el antagonismo entre amor, vida y arte—, misma que adaptó en 2016. Bourne reconoce en la compañía ficticia un espejo de la suya: la experimentación con diferentes estilos dancísticos y la predominante individualidad de cada una de las personas en el escenario, que ya no es tan común en las compañías de danza en la actualidad.
Entre los grandes diferenciadores de New Adventures está la diversidad técnica de sus bailarines, quienes poseen entrenamiento en contemporáneo, teatro musical y ballet. A lo largo de los años Bourne ha aprovechado esta multiplicidad para poder crear algo único a partir de esta mezcla estilística y, al mismo tiempo, abrir la posibilidad de colaboración entre el equipo creativo y los bailarines. Gracias a este proceso los intérpretes de la compañía han tenido la oportunidad de apropiarse del desarrollo de sus personajes, saber de dónde proviene el movimiento, y sus porqués, creando así una interpretación sincera y con intención.
Una vez que la coreografía es creada, Bourne empieza a pulir los movimientos y la interpretación, así como busca afinar la narrativa. Este último elemento, como se ha mencionado anteriormente, es esencial para el trabajo del inglés, pues lo que él busca es ser capaz de crear una especie de reflejo entre la pieza y la audiencia para de esa forma asegurar que la historia pueda seguir siendo relevante para nuevos espectadores. Su trabajo está plagado de referencias extraídas de películas, de libros, del teatro musical, de diferentes estilos de baile de determinadas eras y hasta de eventos que sucedieron realmente. Es así que Bourne ha destacado por su habilidad de comunicar sin palabras y por su inagotable creatividad. Gracias a esto ha logrado cautivar al mundo y crearse una audiencia propia —entre la que se sienta en cada función—, que regresa cada vez, como si fuese el joven vampiro Leo, de su producción de Sleeping Beauty (2012), esperando cien años para poder ver a su amada Aurora una vez más.
La realidad es que sir Matthew Bourne ha sido un parteaguas en la escena dancística de las últimas décadas. ¿Quién pensaría que sería posible romper la imagen del cisne femenino, delicado y sufriendo un corazón roto, por la de un cisne viril que puede llegar a ser tan violento como los pájaros de Hitchcock? Bourne no se considera a sí mismo un coreógrafo, sino un narrador que refresca el mundo de la danza a partir de historias ya conocidas en producciones que él considera “teatro no verbal”. El amor y el deseo mueven sus historias así como su permanencia en el mundo de la danza. La fascinación que posee y que transmite a partir de un simple “había una vez…” se ha vuelto incomparable. Nadie sabe qué podría hacer después y eso es parte del encanto de sir Matthew Bourne.
Referencias
Choreographer hopes to surprise. Sarasota Herald-Tribune, 22 de abril de 2008.
dsmperforming. “Insight Conversation with Matthew Bourne”. YouTube, 25 de septiembre de 2013.
Macaulay, Alastair, ed. Matthew Bourne and His Adventures in Motion Pictures: In Conversation with Alastair Macaulay. Faber and Faber, 1999.
Mackrell, Judith. "Up close and personal". The Guardian, 19 de noviembre de 2002.
New Adventures, The Car Man (2001) | Matthew Bource Interview. YouTube, 2 de febrero de 2015.
New Adventures, The Red Shoes (2019) | What to Expect. YouTube, 13 de noviembre de 2019.
Roy, Sanjoy. "Step-by-step guide to dance: Matthew Bourne". The Guardian, 3 de diciembre de 2008.
"Swans’ Way". The New Yorker, 5 de marzo de 2007.
Worship, Lyndsay. "Romeo and Juliet as bickering 40-year-olds: how dance is reimagining the lovers". The Guardian, 13 de mayo de 2019.