La toma
Puede que la carretera federal Xcalacoop-Pisté, en el municipio de Tinum, no le diga nada a la mayoría de los lectores. Es el pequeño tramo que se desvía de la supercarretera para visitar Chichén Itzá. Desde el pasado 2 de enero, un grupo de artesanos que vendía sus mercancías en ese sitio del patrimonio mundial bloqueó esa vía de comunicación para exigir que sustituyan al arqueólogo en jefe de la zona arqueológica y al delegado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en el estado de Yucatán, que apenas en junio de 2022 reemplazó a Eduardo López Calzada. Los inconformes argumentan que se les quiere expulsar de la zona arqueológica, donde venden sus artesanías (sí: en el interior de la zona). Asimismo, mencionan que se utiliza a la Guardia Nacional para amedrentarlos, que se impide la labor de los guías que son oriundos de las localidades alrededor de la zona y que incluso se les ha prohibido utilizar su lengua. Finalmente, aseguran que los funcionarios cobran cinco mil pesos por permitir visitas nocturnas que incluyen el ascenso, prohibido desde hace años, a la pirámide principal de la zona (la que se conoce como El Castillo). Según las notas de prensa, se trató de medio millar de personas.1
El INAH emitió un comunicado negando las acusaciones: de manera enfática desmintió que impida el uso de la lengua maya o que gestione visitas nocturnas fuera de la ley; se declaró dispuesto al diálogo y aseguró que los inconformes eran solamente cincuenta. El director de la zona, Marco Antonio Santos Ramírez, un académico que cuenta con la muy buena opinión de sus colegas, ha explicado que quienes protestan, encabezados por un expresidente municipal de Tinum, quieren instalar más puestos de venta en el interior de la zona, no quieren ser reubicados en la nueva estación del Tren Maya o en sus inmediaciones y, en cambio, pretenden abrir veredas para usarlas como instalaciones sanitarias. Además, dice, quieren clarear otras zonas, también dentro del área protegida, para usarlas como estacionamiento y cobrarles el servicio a los visitantes.2 Al momento de concluir este artículo, la carretera sigue tomada y distintos medios, incluidas las redes sociales, indican que la zona está desierta.
En suma: el INAH ha mantenido una posición razonable. Por los motivos que se verán en seguida, es necesario que se retiren los comerciantes del interior de la zona. Se les ha ofrecido espacio en las instalaciones o en el camino a las instalaciones del nuevo Tren Maya. Es imaginable que su acelerado discurso y acciones estén relacionados con los recovecos de la política local. Pero más allá de los detalles en esta crisis, es necesario ver más allá de la coyuntura, pues esta última ha puesto en evidencia problemas estructurales muy serios que requieren atención. Por una parte, las instituciones federales no establecen políticas comunes con los demás niveles de gobierno. Por la otra, la zona arqueológica se encuentra en un municipio en el que 8 de cada 10 habitantes viven en la pobreza.

El municipio
Chichén Itzá se ubica en el municipio de Tinum. De acuerdo con los datos del Inegi relativos a 2020, en el municipio de Tinum viven 12 700 habitantes en 3234 viviendas. De esas viviendas, poco más de 2000 no tenían internet y sólo 45 carecían de electricidad. Pocas casas tenían teléfono fijo, pero aproximadamente dos tercios contaban con teléfono celular.3 De acuerdo con el Plan de Desarrollo Municipal 2015-2018, el 44 % de la población estaba ocupada, en 2010, en el sector de servicios. En 2013, Chichén Itzá concentró el 21.3 % de la ocupación hotelera del Estado, con aproximadamente cuatro veces más visitantes internacionales que visitantes mexicanos (incluyendo a los extranjeros residentes en México). Otro dato relevante de 2007: de la población ocupada en actividades no agropecuarias el 29 % lo estaba en el turismo, otro tanto en el comercio y un aplastante 42 % en la artesanía. En 2010, el PIB del municipio fue de 453.3 millones de pesos. El Coneval le asigna al municipio un nivel “bajo” de rezago social, un indicador que toma en cuenta el acceso a distintos servicios.4 Para medir la pobreza, ese mismo organismo usa una metodología “multidimensional”: una especie de caleidoscopio sociológico que puede ser engañoso para quienes no están acostumbrados a las estadísticas, como quien esto escribe. Los resultados de esa medición arrojan, sin embargo, una imagen en dos dimensiones, en blanco y negro, nítida y deprimente: el 84.8 % de la población se encuentra en situación de pobreza, 32 % en pobreza extrema, de acuerdo con el Coneval. En Tinum, 4 de cada 5 personas son pobres; pero 1 de cada 3 es muy muy pobre.5 Es evidente que cualesquiera que hayan sido los mecanismos que se pudieran haber intentado para que hubiera “derrama económica” o alguna otra metáfora de economistas, esos mecanismos fracasaron. El desarrollo no redujo la desigualdad. El sitio más visitado de México no puede conseguir que un municipio de 13 000 habitantes mejore su situación: 8 de cada 10 son pobres; 3 de cada 10 son pobrísimos. Un sistema así va a provocar crisis frecuentes.
El sistema patrimonial
La zona arqueológica de Chichén Itzá cuenta con dos instrumentos legales específicos que le brindan protección. El primero es la declaratoria como Zona de Monumentos Arqueológicos publicada en el Diario Oficial de la Federación en 1986. La segunda, es su incorporación a la Lista del Patrimonio Mundial, en 1988. La categoría de “zona de monumentos” permite la protección de las construcciones y los bienes contenidos en ellas, pero también del paisaje; y así lo reiteraba el decreto presidencial en su artículo 6: “Previo estudio, se procederá a la modificación, si resulta necesario, de las obras de toda clase, no-arqueológicas, que afecten la visita o acceso y que puedan desvirtuar la comprensión de los valores monumentales, arqueológicos y educativos dentro del área de monumentos o en los predios aledaños”. El orden del día para la sesión de 1988 en Brasilia, donde el Comité del Patrimonio Mundial aprobó la incorporación de Chichén, fue distribuido en octubre. Este documento indica las condiciones que se pidieron al Estado mexicano para someter la candidatura de Chichén: “El Buró recomienda que el Comité inscriba esta propiedad y, al mismo tiempo, requiere que las autoridades mexicanas garanticen que no se permita que las instalaciones turísticas y hoteleras se vuelvan intrusivas, y que el sitio y su entorno se protejan adecuadamente”.6
Una búsqueda sencilla en internet deja ver por lo menos tres hoteles en las inmediaciones de la zona arqueológica, aunque ninguno es visible desde la zona misma. Por otro lado, como puede atestiguar cualquier visitante, hay comerciantes informales de artesanías desde la entrada de la zona y hasta su interior, en el camino al monumento conocido como El Caracol. Sin contar el mes de diciembre, y de acuerdo con los datos del INAH, la zona arqueológica en 2022 recibió casi 3 millones de visitas, de las que el 53 % fueron nacionales.7 El turismo creció en México después de la pandemia y, de acuerdo con el Inegi, se le puede acreditar el 7.5 % del PIB a nivel nacional (pero abajo del 8 % de la década anterior). Más cifras del Inegi: el porcentaje mayor de los ingresos turísticos es por alojamiento (32 %). Siguen el transporte de pasajeros, los restoranes y, en tercer lugar, los bienes y artesanías, con un nada despreciable 11.5 %.8 Otras cifras oficiales: durante los primeros cinco meses de 2022, el 72.5 % de los turistas que llegaron a cuartos de hotel fueron domésticos, contra 27.5 % internacionales.9 Un dato importante: para visitar Chichén Itzá hay que pagar dos tarifas. Una, de 85 pesos, es el boleto de entrada a la zona arqueológica que está a cargo del INAH. La otra es un impuesto que cobra el gobierno del estado y que puede ser para adultos extranjeros que no residen en México de cerca de 500 pesos. Esta cuota no es excesiva, se parece a lo que le cobran a cualquier mexicano para entrar a un museo europeo o estadunidense. Según datos del Diario de Yucatán, lataquilla del INAH recaudó 121 millones en todo el estado durante 2021. Ese dinero se pierde en la panza de la Tesorería de la Federación, de donde difícilmente regresa; y algo semejante ocurre, según se ha señalado en Yucatán, con el impuesto estatal recabado por la Agencia de Administración Fiscal de Yucatán: 521 millones para el mismo periodo, en todo el estado.10 El artículo 12, fracción IX de la Ley General de Cultura y Derechos Culturales, obliga a los gobiernos federal, estatales y municipales a tomar acciones que promuevan “el aprovechamiento de la infraestructura cultural, con espacios y servicios adecuados para hacer un uso intensivo de la misma”. Esto tiene el fin expreso, como lo indica el artículo 13, de promover la “sustentabilidad, inclusión y cohesión social”. El título tercero de la ley se refiere prolijamente a los acuerdos de coordinación entre distintos niveles de gobierno para el cumplimiento de sus facultades.
Como se sabe, las facultades de las instituciones y funcionarios difieren de los derechos de los ciudadanos. Que las instituciones federales coordinen esfuerzos con los estados y municipios no es un derecho, es una obligación de los tres niveles. El inciso V del artículo 23 explícitamente permite que las autoridades federales reciban el auxilio de los municipios y las alcaldías “en la protección y preservación de los monumentos y zonas de monumentos arqueológicos, artísticos e históricos”.11 En resumen: la ley sí contempla la coordinación entre distintos niveles; la profusa legislación en materia de derechos indígenas habría permitido sin duda atender a otra instancia que forma parte de la sociedad mexicana: las comunidades originarias. Una búsqueda en la Plataforma Nacional de Transparencia no permitió encontrar ningún convenio entre el INAH y el municipio de Tinum.
No voy a especular aquí sobre los motivos de que la coordinación resulte visiblemente escasa: en algunas zonas de Yucatán, el estado y el INAH tienen cada quien su taquilla. La toma hace evidente que, a nivel municipal, no hubo coordinación. Las consecuencias no pueden desestimarse: es indispensable ordenar todas las actividades económicas legítimas en las zonas arqueológicas, tanto las que se tildan de “informales” como las de cinco estrellas. Los sitios del patrimonio mundial se rigen por una convención ratificada por el Senado. Si el Comité del Patrimonio Mundial instruyó a México para evitar que el turismo modifique la correcta apreciación del sitio, el Estado mexicano (el conjunto de los tres niveles y los tres poderes) tiene la obligación de atender esta necesidad.
El Tren Maya
A este contexto ya de por sí complejo se suma la construcción del Tren Maya, que tendrá una estación al norte de la zona y, de acuerdo con las declaraciones oficiales, fuera de la poligonal protegida.12 El Tren Maya pretende aumentar la afluencia de turistas. Según El Economista, en agosto de 2022 el costo de toda la obra (en todo su recorrido) ya alcanzaba los 300 000 millones de pesos.13 Ese mismo medio informó en junio que el INAH destinaría casi 5000 millones de pesos para tareas de mejora, adecuación, mantenimiento y conservación, 2000 de ellos en Chichén Itzá.14 No es poco, pero se antoja insuficiente para recibir a 15 000 visitantes diarios tan sólo en Chichén. Ése es el límite del aforo que han previsto las autoridades y de conseguirse sería el doble del promedio de visitantes diarios en 2022. Sin duda el acceso ferroviario hará que la visita sea menos costosa, pues en la actualidad el traslado no es sencillo ni económico, como han señalado algunos académicos en Yucatán.15 El mantenimiento, sin embargo, causa bastante preocupación porque es un gasto fijo.
Chichén Itzá fue una ciudad que tuvo en la antigüedad por lo menos 30 000 habitantes;16 15 000 visitantes parecerían una cantidad razonable, pero deben tomarse en cuenta otros factores. El primero es la vulnerabilidad de los vestigios antiguos, en cierta medida ante los visitantes, que dejan una cantidad alucinante de basura en todos los tesoros culturales de México. La microvibración de sus pasos, el pequeñísimo desgaste que provocan con su mera presencia, debe multiplicarse por 3 millones cada año. Los vestigios también son vulnerables porque el cambio climático vuelve más agresivas unas condiciones atmosféricas que ya eran, de por sí, desfavorables. Las zonas arqueológicas han estado ahí por siglos, pero esa permanencia ha sido el resultado de un equilibrio de factores en el suelo, la atmósfera y los ecosistemas locales. Eso es lo que se modifica sensiblemente cuando los proyectos arqueológicos descubren las estructuras, desentierran los murales y liberan los estucos. Los instrumentos y métodos para la conservación de los objetos antiguos tienen en México una relación intensa con las estructuras burocráticas que los administran, pero esto mismo ha provocado un estancamiento tecnológico y científico. Esto último es inevitable: se trata de que los mejores métodos se vuelvan norma, pero esta última no propicia la innovación. Pasa en todas partes. Lo que en México provoca una crisis muy grave es la combinación de la estructura burocrática autoritaria con la deliberada penuria presupuestal que distintos gobiernos, incluido el presente, han determinado para las instituciones permanentes del Estado, en particular para las de la cultura. Nada de contratar gente, nada de equipar laboratorios, sólo comprar los insumos indispensables. Se procura que todo gasto se ejerza en el marco de un proyecto, pues lo que se asigna a la nómina o al gasto corriente se vuelve gasto fijo. Se trata de reducir o anular las estructuras permanentes y las abultadas nóminas con derechos y prestaciones laborales que se juzgan desorbitados.
El gasto se hace en los proyectos que tienen metas específicas. Esto parece sensato, pero tiene un grave defecto: el mantenimiento o la conservación provocan y deben provocar gastos fijos, constantes, ineludibles y nada pequeños. Esto es muy razonable, pues la derrama económica que permiten es mucho mayor que el gasto. No hay un final, y el costo de ignorar las necesidades de conservación es inaceptable. Con todos sus defectos, en este asunto el Estado no es el problema, sino la solución. Es caro, es lento, pero lo barato sale caro. El deterioro de los monumentos determinaría, a largo plazo, la disminución o pérdida de su valor artístico, histórico, arqueológico, hotelero, comercial, ferroviario y —lo más grave— social y simbólico.
La sociedad extractora
Insisto: el INAH tiene razón en este asunto. El comercio en todas su formas debe ordenarse. El arqueólogo en jefe de la zona ha sido calumniado y amenazado por los poderes informales de la localidad, lo que es inaceptable y debe investigarse.17 Sin embargo, haciendo un esfuerzo por evitar el lenguaje extremista y evadir la tóxica polarización de la política mexicana, hay que ver más allá de la coyuntura; si se quedan las cosas como están, esta historia se va a repetir de mil maneras.
Lo que configura esta manera de entender el turismo es algo parecido a lo que algunos pensadores de izquierda llaman “la sociedad extractiva”: organizada en forma sisífica alrededor del monocultivo, la exportación de materias primas y la sobreexplotación de algunos recursos no procesados. Así lo dicen Schuldt y Acosta: “Aunque pueda causar sorpresa, la evidencia reciente y muchas experiencias históricas nos permiten afirmar que los países que se han especializado en la extracción y la exportación de recursos naturales, normalmente no han logrado desarrollarse. Sobre todo aquellos que disponen de una sustancial dotación de uno o unos pocos productos primarios parecen estar condenados al subdesarrollo, atrapados como están en una lógica perversa, conocida en la literatura especializada como ‘la paradoja de la abundancia’”.18
El extractivismo fue objeto de discusiones intensas durante la primera década de este siglo en América Latina, pues varios gobiernos de izquierda pudieron consolidarse gracias al auge de sus exportaciones de bienes primarios hacia la creciente economía china. Fueron importantes las controversias acerca de la paradoja representada por gobiernos cuyas intenciones progresistas de igualdad y reivindicación social se contradecían con su apoyo desmedido al extractivismo económico. No es, sin embargo, un fenómeno particularmente nuevo. La sociedad extractora es una vieja conocida en México. Además de Pémex y el petróleo, que fueron cruciales en el siglo XX, me refiero a la sociedad novohispana, cuyos enclaves nómadas se trasladaban a lo largo de las décadas, siempre en busca de las nuevas vetas para la minería de la plata. Tal desplazamiento llevaba a la migración de la mano de obra específica de aquella industria, que con su desarraigo cultural y su condición proletarizada despedazaba las relaciones tradicionales en las poblaciones, originalmente muy pequeñas, en las que se asentaba. Esta ruptura del orden, esta modificación sustancial del espacio y el tiempo, llevó a su vez a una desestabilización que tuvo las consecuencias conocidas en Guanajuato y Zacatecas, así como en la zona agrícola que alimentaba su floreciente producción minera. Es el origen del proceso de independencia, pero también de la ambivalente modernidad mexicana.19
Hay un dato muy deprimente que permite sumar el uso de los sitios arqueológicos a las economías de la extracción. De acuerdo con el Inegi, de todas las divisas que se obtienen por la visita de los turistas, sólo el 0.9 % proviene de los “servicios culturales”. El Estado abre la puerta de las zonas e incluso instala algunos museos, pero hace poco más (a menos que tomemos en cuenta los espectáculos “de luz y sonido”).20 Se podría pensar que la economía de la extracción puede canalizarse para obtener resultados menos tóxicos, y tal parece ser lo que anima al proyecto del Tren Maya. Pero como argumenta Raúl Zibechi, la economía no está desligada de la sociedad.21 Además de provocar pingües beneficios al Estado, que luego puede usar esos fondos para propósitos tan positivos como se quiera, los proyectos extractivistas modifican a la sociedad y a su cultura. Si bien la protesta alrededor de Chichén no parece fundamentada, no hay que hacerse ilusiones: se va a repetir en ese y en otros sitios. El motivo de fondo es social: la modernización desarrollista desarticula la sociedad tradicional, el resultado obvio es la inestabilidad.
Vamos a decirlo en términos más sencillos: el gobierno federal ha emprendido campañas de propaganda muy intensas para promover los beneficios del tren. Se ha enfatizado en todas partes la inversión millonaria, pocas veces vista en el sureste, que implica el proyecto, de cuyos trenes y estaciones se han publicado impresionantes renderizaciones animadas en internet. Padrísimo. Cuando llegó a Chichén el visitante número 3 millones de 2022, el gobierno del estado prácticamente mandó por el cuetero y los funcionarios se tomaron selfis frente a las pirámides. Salió en todos los periódicos. Y todo ese despliegue lo hicieron frente a una población bastante modesta, en la que por añadidura 8 de cada 10 habitantes son pobres o muy pobres. Si no se modifican las condiciones legales, políticas, económicas y sociales que excluyen a las comunidades, a los vecinos y a los municipios de toda participación democrática en la economía del turismo, los conflictos van a multiplicarse. Para nadie es un secreto que son las instituciones federales las que deben hacer un esfuerzo.
Renato González Mello
Investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM y miembro de la Academia de Artes
Agradezco mucho al doctor Bolfy Cottom una plática que generosamente me concedió sobre los aspectos legales de lo que aquí se dice. No lo hago responsable, sin embargo, por mis puntos de vista o errores.
1 Alonso Viña, D. “La comunidad indígena se manifiesta para exigir la destitución del director de Chichén Itzá por ‘amenazas y abusos de autoridad’”, El País México, 2 de enero de 2023, http://bitly.ws/yMN8. DW. “Crece protesta maya en México para ‘recuperar’ Chichén Itzá, 3 de enero de 2023, http://bitly.ws/yMNv. Martínez, O. “Artesanos mayas bloquean los accesos a Chichén Itzá; denuncian intento de desalojo”, Proceso, 2 de enero de 2023, http://bitly.ws/yMNC. La Jornada Maya, “Bloquean acceso a zona arqueológica de Chichén Itzá en Yucatán”, La Jornada, 2 de enero de 2023, http://bitly.ws/yMNK. Editorial Demos y Boffil Gómez, L. A. “Comerciantes bloquean acceso a Chichén Itzá; las autoridades no los dejan trabajar, aseguran”, La Jornada, 3 de enero de 2023, http://bitly.ws/yMNZ.
2 “La Zona Arqueológica de Chichén Itzá permanece abierta al público en sus horarios habituales”, INAH, 2 de enero de 2023, http://bitly.ws/yMPu. “Chichén Itzá no está cerrada, responde INAH; ofrece diálogo a manifestantes”, Aristegui Noticias, 3 de enero de 2023, http://bitly.ws/yMPy. Chan Caamal, J. “El director de Chichén Itzá descarta su renuncia y señala a ‘cabecillas’ del bloqueo”, Diario de Yucatán, 4 de enero de 2022, http://bitly.ws/yMPA.
3 “Censo de Población y Vivienda 2020”, Inegi, 2020, http://bitly.ws/yMPM.
4 Inegi. “Espacio y datos de México”, Inegi, 1 de enero de 2000, http://bitly.ws/yMPT. H. Ayuntamiento Tinum 2015-2018, “Fracción VI: El Plan de Desarrollo”, Transparencia Yucatán, 21 de febrero de 2016, http://bitly.ws/yMPW. González-Estrada, A., y Gallegos-Cedillo, G. “El producto interno bruto de los municipios de México: II. Estados M-Z”, Revista Mexicana de Ciencias Agrícolas 5, núm. 8, diciembre de 2014: 1419.
5 Coneval. “Consulta Interactiva de la Medición de Pobreza Municipal”, Coneval, consultado el 4 de enero de 2023, http://bitly.ws/yMQo.
6 De la Madrid Hurtado, M. “DECRETO por el que se declara una zona de monumentos arqueológicos el área conocida como Chichén-Itza, Municipio de Tinúm, Yuc.”, Diario Oficial de la Federación, 5 de diciembre de 1986, http://bitly.ws/yMQz. El orden del día está en: World Heritage Committee. “World Heritage Committee. Twelfth Session”, World Heritage Convention, 24 de octubre de 1988, https://whc.unesco.org/archive/1988/sc-88-conf001-8e.pdf. El acta de la 12.a sesión del Comité puede verse en World Heritage Committee, “Report of the World Heritage Committee. Twelfth Session. Brasilia, Brazil, 5-9 December 1988”, Unesco World Heritage Centre, 23 de diciembre de 1988, https://whc.unesco.org/archive/1988/sc-88-conf001-13_e.pdf.
7 “Estadística de Visitantes”, Gobierno de México, consultado el 4 de enero de 2023, http://www.estadisticas.inah.gob.mx.
8 “INEGI. Sistema de Cuentas Nacionales de México. Turismo”, Inegi, ca de 2022, https://www.inegi.org.mx/temas/turismosat/. Forbes Staff. “El PIB turístico de México crece 19.8 % interanual en el segundo trimestre”, Forbes México, 28 de octubre de 2022, http://bitly.ws/yMQU.
9 Aguilera Gómez, A., y Mayer Hernández, M. G. “Results of Tourism Activity May 2022”, Secretaría de Turismo, consultado el 4 de enero de 2023, https://www.datatur.sectur.gob.mx/RAT/RAT-2022-05(EN).pdf.
10 Domínguez, N. “Avecindados en Yucatán no pagarán un impuesto al visitar zonas arqueológicas”, Diario de Yucatán, 30 de diciembre de 2021, http://bitly.ws/yMRD.
11 “Ley General de Cultura y Derechos Culturales”, Leyes Federales Vigentes, 4 de mayo de 2021, https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGCDC_040521.pdf.
12 Chan, O. “Construirán estación del tren maya a las afueras de Chichén Itzá; tendrá hasta un museo”, Novedades Yucatán, 12 de marzo de 2020, http://bitly.ws/yMRL.
13 Vázquez, J. “Costo de la obra del Tren Maya aumenta 150%”, El Economista, 8 de agosto de 2022, http://bitly.ws/yMRP.
14 “Destinan 5,000 millones de pesos para proyecto arqueológico del Tren Maya”, El Economista, 21 de junio de 2022, http://bitly.ws/yMRY. Boffil Gómez, L. A. “Invertirán $2 mil millones en Chichén Itzá; sigue bloqueo”, La Jornada, 7 de enero de 2023, https://www.jornada.com.mx/2023/01/07/cultura/a02n2cul.
15 Bote Tun, A. “El Tren Maya ‘democratizará’ la llegada de visitantes a Chichén Itzá: arqueólogos”, La Jornada Maya, 7 de julio de 2022, http://bitly.ws/yMSc; http://bitly.ws/yMSn.
16 Cobos, R.; De Anda Alanís, G., y García Moll, R. “5 Ancient Climate and Archaeology: Uxmal, Chichén Itzá, and Their Collapse at the End of the Terminal Classic Period”, Archaeological Papers of the American Anthropological Association 24, núm. 1, 2014, pp. 56–71, https://doi.org/10.1111/apaa.12029.
17 Madera, D. “Bloqueo en Chichén Itzá: Ejidatarios recolectan más de mil firmas contra funcionario del INAH”, Por Esto, 11 de enero de 2023, https://www.poresto.net/yucatan/2023/1/11/bloqueo-en-chichen-itza-ejidatarios-recolectan-mas-de-mil-firmas-contra-funcionario-del-inah-366795.html.
18 Schuldt, J., y Acosta, A. “Petróleo, rentismo y subdesarrollo ¿una maldición sin solución?”, en Extractivismo, política y sociedad, de VV. AA. Centro Andino de Acción Popular-Centro Latinoamericano de Ecología Social, Quito, Ecuador, 2009, 9, https://www.rosalux.org.ec/pdfs/extractivismo.pdf.
19 Sobre este punto, la referencia clásica es el estudio de David Anthony Brading, Mineros y comerciantes en el México borbónico, trad. Roberto Gómez Ciriza, Sección de obras de historia, Fondo de Cultura Económica, México, 1975.
20 Inegi. Sistema de Cuentas Nacionales de México. Turismo.
21 Indymedia Argentina Centro de Medios Independientes. “Raúl Zibechi: En vez de ‘extractivismo’ prefiero hablar de ‘sociedad extractiva’”, Indymedia Argentina, 21 de septiembre de 2018, https://argentina.indymedia.org/2018/09/21/http-www-anred-org-p104036/.