e-scenarios
La politización del teatro

Quien no ha compartido la lucha, compartirá la derrota.
Bertolt Brecht

En días pasados se llevó a cabo el 6o Congreso Nacional de Teatro: un espacio que nace con el ánimo de cohesionar y fortalecer el diálogo entre quienes hacemos teatro en el país.

Históricamente, a nivel mundial, el gremio teatral ha hecho gala de un compromiso político. Grandes nombres del teatro occidental —entre los cuales por supuesto se destacan Bertolt Brecht y Erwin Piscator— han militado y  construido todo un bagaje teórico que apela a la influencia de este arte en el imaginario social. En muchas latitudes, la gente de teatro propicia la emancipación ciudadana con encuentros en los que se habla del trabajo artístico y, a la vez, éste se vincula con ideas políticas que no son necesariamente panfletarias.

Imagen de la doctora Helena Chávez Mac Gregor durante la conferencia “Maternidades”, impartida en el 6o Congreso Nacional de Teatro (30 de agosto de 2021).

En México, para teatreras y teatreros, desde hace mucho ejercitar una actitud participativa y de compromiso social ha sido un valor que practicamos ante todo desde el escenario, pero también en una variedad de foros, coloquios y encuentros. Entre éstos se busca posicionar el Congreso Nacional de Teatro, de reciente creación y cuyo formato, además, se ha modificado de manera continua.

Con motivo de la edición de este año, conversamos con Rubén Ortiz, miembro del consejo y comité organizador del congreso, quien nos comentó lo siguiente:

Fue Ayotzinapa. Para mí, fue Ayotzinapa lo que detonó que nos empezáramos a reunir dentro de la Muestra Nacional de Teatro. (…) Nos empezamos a reunir para conversar respecto de la politicidad y los alcances sociales de nuestra práctica teatral.

Así, de manera orgánica emerge un nuevo espacio de encuentro y de diálogo, en el marco de la Muestra Nacional de Teatro, que se nombra Congreso Nacional de Teatro. Posteriormente, la Coordinación Nacional de Teatro busca darle continuidad separándolo de la Muestra Nacional y dotándolo de completa autonomía, “con lo cual el congreso toma un formato de conversación asambleísta entre representantes de todos las entidades federativas del país”, apuntó Rubén Ortiz.

La cohesión en el gremio teatral favorece que surjan propuestas para reformular políticas públicas de nuestro quehacer. En este tipo de foros y asambleas se percibe el pulso y los intentos por articular una postura política. Darnos voz mantiene el dinamismo y la diversidad de propuestas escénicas que impulsan al teatro mexicano. Parte de la tarea, pues, es fortalecernos y generar y mantener las condiciones óptimas para seguir pensando y creando desde el fenómeno teatral.

El 6o Congreso Nacional de Teatro se inauguró el pasado lunes 30 de agosto. En él se realizaron mesas de trabajo, talleres y conversatorios al centro de los cuales se sitúan preguntas pulsantes para nuestra realidad y contexto como artistas de las teatralidades. Fue muy atinado que la conferencia inaugural la diera Helena Chávez Mac Gregor, filósofa, curadora e investigadora de arte mexicana. Se trató de una charla acerca de las maternidades, profundamente personal y auténticamente reflexiva, realizada desde la vulnerabilidad de ser mujer/madre/profesionista:

La maternidad y la crianza deberían incidir para reformular la dinámica laboral. Sin embargo, las cifras durante la pandemia, revelan lo contrario: son las mujeres quienes han perdido su trabajo. El covid lo que ha revelado es que el patriarcado está vivo y bien. (…) Mientras no se favorezcan las condiciones para que las maternidades y la crianza se compartan en grupo o unidades familiares diversas, la maternidad y el trabajo seguirán siendo incompatibles (…)

“Estoy pensando en la huelga, ¿cómo se entra en huelga desde la maternidad?”, subrayó Helena, lo cual provocó silencio y una punzada en el cuerpo de las mujeres, mismas que se ven rebasadas por las exigencias de un sistema capitalista en el que el mundo del arte también se inserta. Se les siguen negando espacios no por falta de capacidad o profesionalismo, sino porque las exigencias de cuidado, trabajo reproductivo y productivo las ponen en desventaja. Son tales las demandas de la dinámica laboral y de producción que no existen mediciones siquiera que puedan revelar las repercusiones que el agotamiento y estrés generan en el cuerpo y la mente de las mujeres.

De esta manera, el 6o Congreso Nacional de Teatro buscó, de entrada, situarse como un espacio en el que se habla acerca de lo que es preciso que se hable y que probablemente nadie está diciendo. Al abrir la conversación con el tema de maternidades se pone el foco en las condiciones bajo las cuales las mujeres —en este caso, mujeres artistas— trabajan.

Helena Chavez Mac Gregor habló del cruce que se genera entre el trabajo reproductivo y el trabajo productivo y lo que implica en la vida de las mujeres en la dinámica capitalista. Su charla se entendió como un claro acto de resistencia, de disidencia ante un mandato de exigencias laborales imposibles de cumplir.

Me interesa la idea que propone Claire Fontaine de la huelga humana como un acto de suspender el trabajo: es un movimiento inmanente hacia adentro de la libertad, ataca la lógica de instrumentalidad de que las mujeres son víctimas, mediante la noción del amor. Hay que desarticular los mecanismos que sustentan las violencias que se siguen articulando para que las mujeres sigan en un tipo de esclavismo que las agota hasta la muerte. Es así que con la huelga humana en el trabajo reproductivo se pueden construir quizás otras formas de subjetivación, como la politización del amor, que hagan la vida mucho más viable y sostenible. Hay que reformular la idea de trabajo: si seguimos pensando que es mediante el trabajo que vamos a sostener la vida, eso no va a pasar (parafraseando a Fontaine).

El 6o Congreso Nacional de Teatro se planteó, por lo tanto, como un exhorto a la participación política de la comunidad; una invitación a que nos mantengamos reflexivos y cercanos. El papel de nuestras instituciones de cultura consiste en apoyar a la comunidad teatral para darle continuidad a este espacio de franca autonomía, con el fin de favorecer y promover la politización del teatro.

 

Alberto Lomnitz y María Sánchez Portillo tienen amplia experiencia en el estudio y el ejercicio de las artes escénicas. Generaron juntos el Manifiesto de Arte Vivo Digital en respaldo a las prácticas emergentes del tiempo presente.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: e-scenarios