Diez artistas mexicanos a tener en la mira

Esta lista reúne a diez artistas mexicanos como una muestra representativa de una escena mucho más amplia. Su obra proyecta el arte nacional en espacios internacionales y reafirma la relevancia cultural del país, un logro que merece ser celebrado.

Ante un contexto marcado por la contracción económica, inestabilidad política, así como por las nuevas tendencias entre coleccionistas jóvenes y el fortalecimiento de las plataformas digitales, la industria del arte no es la misma que hace diez años. La escena artística mexicana no ha sido ajena a los efectos de este desequilibrio mundial; entre 2024 y 2025 un número significativo de galerías en la Ciudad de México cerraron sus puertas. Otros espacios cambiaron sus estrategias: algunos redujeron notablemente el número de exposiciones presentadas a lo largo del año y otros incrementaron su programación con la ilusión de generar mayores ventas. Mientras algunos proyectos se despiden, otros tantos emergen.

Así, ferias de arte, galerías, y espacios independientes se multiplican cada año en distintos puntos de la ciudad. La efervescencia que borbotea en la metrópoli es innegable. Esta vitalidad del panorama cultural es resultado de la concentración incesante de artistas nacionales y extranjeros que encuentran en la capital un terreno fértil para la experimentación. De Atlampa a Polanco, del Centro Histórico a Tlalpan, la capital articula una geografía diversa en la que producción, exhibición y reflexión crítica coexisten, se contradicen y, quizá, se retroalimentan; un entramado cuyo sentido radica en el trabajo de los propios artistas.

Hoy en día, la conversación ha dejado de centrarse en torno a la novedad. Se orienta hacia trayectorias que demuestren coherencia, profundidad y un crecimiento firme: la atención se desplaza del artista más visible al más consistente. Este artículo presenta una selección de artistas mexicanos, cuya práctica revela claridad conceptual, rigor y destreza. Desde la pintura, escultura, performance, sonido, tecnología y archivo, estos artistas tratan temas como: identidad, memoria, ecología, cuerpo, poder y territorio.

percolating with you, 2025
Acero, plastilina epóxica, herrajes, acrilico sobre tela, mdf, molduras de aluminio, taza y plato de cristal leche, bandeja de acero inoxidable, café percolado y sistema de bombeo
Museo de Arte de Zapopan. Foto: Lazarillo

A través de la pintura, el dibujo y la escultura, Scott Galván (Guadalajara, 1998) configura un cuerpo de obra en el cual convergen elementos de su entorno cotidiano —las ventanas del metro, la barahúnda del Centro Histórico, las mariposas— con referencias provenientes de la ilustración científica y la cultura popular. Su práctica propone un análisis que colinda con lo urbano y lo natural, lo orgánico y lo sintético; en este marco, el humor, distorsión, memoria y repetición se colocan como recursos narrativos que estructuran y potencian el sentido de su constelación visual. Su trabajo se ha presentado en el Museo de Arte de Zapopan, Proyectos Multipropósito, el Museo de Arte Carrillo Gil, entre otros.

Sincronía, 2021
Performance para 2 pianos a 4 manos, 5 movimientos, y 88 pulsos animales en estados de sueño, hibernación, calma, y movilidad
Biobat Artspace, NY. Cortesía de la artista.

Lorena Mal (Ciudad de México, 1986) desarrolla una práctica interdisciplinaria que ha sido presentada en espacios como el CCUT Tlatelolco, el Museo Amparo, el ESPAC y el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca. Su trabajo integra sonido, música, instalación, escultura y video, y se apoya en el uso de materiales de origen territorial, como piedra de 100 millones de años, madera de dalbergia y arcillas recolectadas en distintas regiones de Guanajuato, para explorar, desde una perspectiva ecológica, las tensiones que atraviesan la noción de conservación. A través de una extensa investigación y trabajo con archivos, Mal trata contextos de conflicto y desgaste, y analiza cómo los procesos de explotación, restauración, cambio y deterioro delimitan las condiciones de vida.

Conglomerado, 2024
Realidad aumentada

Este interés en el paisaje y sus símbolos conecta con la práctica de Julieta Gil (Ciudad de México, 1987), quien disecciona el espacio público con una mirada crítica sobre la memoria colectiva. Mediante procesos de escaneo, fragmentación y distorsión digital de monumentos, muros y mobiliario urbano, su trabajo desfigura lo oficial para proponer nuevas lecturas del imaginario común, oscilando entre la ficción y el archivo como estrategia de intervención y reinvención social. Su trabajo ha sido exhibido en instituciones como el Museo de Arte de Nevada, el Museo de Arte de Palm Springs, el SCAD Museum of Art, el Museo Tamayo, el Laboratorio Arte Alameda, el Palacio de Bellas Artes y el Centro de Cultura Digital.

XXIII (from Urns series) (open), 2024
Estuche de maquillaje intervenido

Desde la relectura del pasado, Circe Irasema (Ciudad de México, 1987) sitúa su práctica en los conflictos de representación de la pintura occidental. A partir de saberes formales, además de un conocimiento riguroso sobre la teoría del color, la artista re-imagina tradiciones y dispositivos históricos de transmisión visual, como la pintura rupestre, los murales de Siqueiros, o las cajas de cerillos La Central. Estos formatos son resignificados para establecer un diálogo crítico entre memoria colectiva y archivo. La fragilidad de los materiales y los soportes que emplea sostiene una belleza técnica delicada y precisa, en la que la pintura ocupa un lugar central. Su trabajo ha sido expuesto en la Sala de Arte Público Siqueiros, Proyectos Monclova, el Museo de Arte Moderno, La Tallera, el Museo Jumex y Kasmin Gallery.

Monolito de resiliencia, 2025
Acrílico sobre televisión
168 x 96 x 41 cm

El trabajo de Santiago Mora (Guadalajara, 1995) se ha presentado en Salón Silicón, el Museo de la Universidad de Guadalajara y Espacio Unión. Su obra explora los nexos y las tensiones entre el ser humano y la tecnología. Hay una extrañeza y familiaridad en sus composiciones, son puestas en escena, montajes, que intercalan ensoñaciones y desperdicios. Entre teoría y experiencia cotidiana, Mora utiliza la figura humana, objetos encontrados, y detritos callejeros como signos que apuntan a una modernidad fallida, marcada por la nostalgia y la promesa de progreso frente a un colapso latente.

Adiós al Lenguaje, 2025
Video 04’15”
Lodos Gallery, CDMX

Isaac de Reza (Ciudad de México, 1996) Licenciado en Bellas Artes por Central Saint Martins, University of the Arts London, su práctica se sitúa entre escultura y performance, examinando las fricciones entre control y accidente, rigidez y maleabilidad. Su trabajo enfatiza procesos, estructuras metálicas, sistemas de soporte y guiones performativos que operan dentro de márgenes de planeación e incertidumbre. Entre sus exposiciones y performances recientes se encuentran Precaotica en Kurtkubin, Aufrebende Künstler en Proyecto Paralelo, Suspension Live Performance en Sadie Coles HQ y Moving Images en Lodos.

Isaías 41:10 II, 2025
Óleo y lápices de aceite sobre tela
90 x 210 cm

El lenguaje visual de Manuel Pidal (Ciudad de México, 2000) se construye a partir de veladuras, capas y contrastes de claroscuro que evocan la erosión del muro urbano, del tiempo congelado y encapsulado en un momento. Se enuncia como una reinterpretación y reactivación del espacio pictórico, partiendo del grafiti, y en diálogo tanto con su historia familiar, de origen chicano, como con referentes como El Greco y Velázquez, junto con el mestizaje visual y cultural del barroco novohispano, Pidal compone un paisaje donde la luz se refracta en múltiples colores, alterando la percepción y desfigurando experiencias, emociones y memorias. De lo camaleónico y otras bestias, su primera exposición individual en Proyectos Multipropósito, se inaugura el próximo lunes 2 de enero, en el marco de actividades de la semana del arte en la Ciudad de México.

Timescape (Vol. 6) (ongoing), 2021-
Fragmentos de pintura retirados de muros públicos
Proyectos Multipropósito. Foto: Contessina

El diálogo entre el material y el sitio aparece con fuerza en la obra de Pablo Rasgado (Zapopan, 1984), quien a través de la pintura, las intervenciones site-specific y la escritura, compone un archivo en crecimiento, de momentos, lugares o circunstancias específicas, que a su vez, al ser descontextualizados, desencadenan un reencuadre sobre nuestras narrativas culturales: los restos arquitectónicos operan como signos en constante resignificación. La rigidez y contención de las paredes, en contraste con la fragilidad de la permanencia post derrumbe. Derivado de la técnica del strappo, Rasgado extrae y recolecta fragmentos pictóricos del espacio público e institucional, ocasionando una relectura que revela conexiones históricas, culturales y sociales. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (México) y ha recibido apoyos de la Pollock-Krasner Foundation, el programa Bancomer-MACG y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, entre otros.

U-10, 2022
Sintetizador montado sobre micromachine
Medidas variables
Museo de Arte Carrillo Gil. Foto: veintidós

La aproximación de Mariana Ledesma (Salamanca, Guanajuato, 1996) al territorio se articula desde el paisaje sonoro y la música electrónica, en específico el tecno. A través de circuitos, sintetizadores y juguetes, Ledesma presenta un cuerpo de obra compuesto de sonidos descompuestos, reverberaciones y ecos que emulan artificialmente sonidos del cotidiano en una ciudad petrolera. Ledesma reflexiona sobre el paisaje postindustrial, la memoria, la accesibilidad a la tecnología y el papel de la mujer en la música electrónica. Su trabajo se ha expuesto en espacios como el Museo Universitario del Chopo, Casa del Lago, el Museo de Arte Carrillo Gil y el Centro Cultural de España en México.

En las tinieblas de la caverna se encarnan los relatos III, 2023
carboncillo y lápices de color sobre papel
70 x 100 cm

Finalmente, la obra de Trilce Zúñiga Loya (Ciudad de México, 1993) lleva el recorrido a la fantasía y lo macabro. Desde el dibujo y la pintura, construye ensoñaciones inquietantes, radiografías de la monstruosidad, alimentadas por el cine, los cómics y la contemplación de la naturaleza. En su trabajo, la imaginación se convierte en un espacio de exploración profunda de lo simbólico, la muerte, los seres siniestros y lo perturbador. Cofundadora e integrante de Islera, proyecto de gestión cultural y experimentación artística independiente en la Merced, el trabajo de Trilce ha sido exhibido en la Universidad de Tijuana Campus Altamira, en la Galería Tiro al Blanco, entre otros.

Nicolás Barraza

Curador y escritor.

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