Con sabor a Rojo 185

Recién llegué de Milán, Italia, en el año de 1977, donde había estudiado diseño gráfico, busqué la forma de trabajar junto a Vicente Rojo.

Aun antes de regresar, ya había ido al consulado de México de esa ciudad para consultar la sección amarilla de un directorio telefónico y apuntar el teléfono y la dirección de la Imprenta Madero. Mis intenciones eran muy claras: acercarme a Vicente y seguir aprendiendo en ese lugar, un centro de trabajo que tenía fama de ser una gran escuela, del que Vicente era su director artístico.

Para mi fortuna, el acercamiento a Vicente no se debió a la sección amarilla, sino a Rafael López Castro, mi otro gran maestro. Han pasado cuarenta años desde entonces y en el recuerdo está bien presente aquel centro en el que las ideas se plasmaban en libros, revistas literarias, programas de mano de conciertos en Bellas Artes, catálogos para las exposiciones del Museo de Arte Moderno (en ese entonces dirigido por Fernando Gamboa), carteles para todas las instituciones de la UNAM, La Gaceta del Fondo deCultura Económica, vigilada por los jóvenes poetas y escritores Jaime Moreno Villarreal, José Luis Rivas, David Huerta, Rafael Vargas. La Imprenta Madero apoyaba la gestación de un proyecto de difusión cultural a través del diseño de Vicente Rojo, cuya seriedad todos los intelectuales apreciaban por el simple hecho de que no falló nunca, por la gran capacidad de poner las letras en su lugar.

Cuando se pactó la cita para presentarme con Vicente, llevé mi portafolio, es decir, los trabajos escolares que había hecho en Milán y algunas otras cosas. Vi, pegada en la puerta de su oficina, la imagen creada en 1968 por Roy Lichtenstein para la revista Time: “Gun in America”, un revolver que apunta amenazante a quien lo mira, epítome de un año violento en los Estados Unidos y en muchas otras partes del mundo. Pensé en cuán difícil era lograr una imagen con tal capacidad de síntesis. Sin duda un modelo para Vicente. Me pregunté, inquieto, qué pensaría de mi trabajo. Pero, al entrar, descubrí en la parte superior de su librero una fotografía en alto contraste de Marcel Duchamp con una pluma colocada en la cabeza. Ése detalle definía a Duchamp, según yo, como el “Jefe piel roja del arte moderno”, y hablaba del gran sentido del humor de Vicente. Me relajé de inmediato. Vio mi portafolio con atención y me dijo: “Muy bien. Empiezas a trabajar mañana”.

Vicente ha sido un maestro en muchos sentidos. Educó a toda una generación de diseñadores gráficos predicando con el ejemplo, es decir, su capacidad de trabajo ha sido inspiradora, contundente, desde la responsabilidad de un artista total. Nunca ha dejado de sorprendernos.

pantone185

El pantone rojo 185, que fue el color más utilizado en Imprenta Madero, me parece apropiado para festejar los ochenta y cinco de Vicente, que seguramente en este momento prepara otra maravillosa serie plástica.

Felicidades, Maestro.

Cholula, marzo de 2017.

 

Germán Montalvo
Diseñador y artista. Estudió en la Escuela del Libro de Milán.

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Publicado en: Curadero