Cómo cicatrizar al aire libre

Ayer tu padre me enseñó a abrir un hueco en la palma de mi mano. Caminamos juntas hasta la boca del túnel y escuchamos el agua correr en la oscuridad. Junto al sonido del río, alguien había perdido un zapato. Sólo uno. Me dijeron entonces que, para creer en el corazón, hay que detenerlo primero. Hay que dividir en fragmentos el primer recuerdo de una tarde lluviosa, el nombre de mi abuelo en los espejos. Pero me distrajo un sonido que flotaba en lo alto, alguien que invisible se sabía tan sólo las primeras seis notas de una vieja canción. Mi madre era la misma melodía en otra octava. La enfermera tomó mi muñeca entre los dedos y recitó un endecasílabo al ritmo de mi pulso. He perdido la cuenta de las cosas que pasaron. La relación causa-efecto. El color de los moretones que yo misma me dejaba en los brazos con la boca. Me dieron un hilo y una aguja para coser la herida bajo la luz inmensa y blanca de los espectaculares. Me escucho desistir. Toqué tu puerta pero me dijeron que se había ido la luz en toda la colonia. Poco a poco, la comida se echó a perder en los refrigeradores tibios. Caminé de espaldas, en dirección inversa al equinoccio. Llegué al continente rojo, donde abril tiene otro nombre y hay que escarbar en la tierra para que salga el sol y sea de día. Ahí seguían vivas las pocas abejas que quedan en el mundo y el sinónimo de las primeras palabras. Llevo mi sangre fría en la maleta. Pienso en las facciones de quienes murieron por la noche y yo no conocí. Construyo una carcaza de la felicidad y guardo bajo llave el recuerdo de mi madre regando sus macetas al atardecer. Me detengo en la sed, en los primeros recuerdos de los otros. Mi cicatriz tiene la forma de una despedida. Olvidar es demasiado predecible, me digo. Hay cosas que faltan para siempre, además de la leche y los rastrillos. Lo que pasó en la infancia fue tan antiguo que ella es nadie.

Ilustración: Gala Navarro, “Caballito de la noche”, técnica mixta, 2018

 

Elisa Díaz Castelo
Poeta y traductora. Su libro El reino de lo no lineal ganó el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2020.

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Publicado en: poemas periódicos