Resurrectorio

Las cartas de Flaubert: belleza, amor y lubricidad

Gustave Flaubert (1821-1880) cumple doscientos años y no envejece. Su Bovary es una de las primeras heroínas modernas; su relato de la antigua Cartago sigue siendo un modelo exquisito de novela histórica; su afán estilístico aún permea tantas ambiciones literarias. Para recordarlo ofrecemos una selección de su extensa correspondencia, una muestra de sus ideas acerca del amor, la escritura, el arte y la sexualidad, arrojando luz sobre algunos rincones prohibidos de su intimidad.




Resurrectorio

Lorca: modelo para armar

Hoy, 18 de agosto, se cumplen 85 años del asesinato de Federico García Lorca. Durante este tiempo varios han sido los interesados en reunir uno por uno los textos inéditos que el poeta granadino guardó en maletas, entregó a sus amigos o dejó en algún cajón. Otros tantos han ido en busca de ejemplares casi extintos o con el sello de la censura. Todo para que los lectores puedan alumbrarse con las palabras lorquianas. De ese recorrido editorial se ocupa esta pieza.


Resurrectorio

Mester de parusía

Según el consejo de Borges, todo artista debe escoger a sus precursores antes que a sus influencias. Así fue como Györgi Ligeti descubrió en Rued Langgaard (1893-1952) no sólo un secreto bien traspapelado de la música, sino también a una influencia desconocida. De jurado en el Festival Días de Música Nórdica, Ligeti tomó una partitura de un cerro de piezas concursantes y la hojeó con creciente asombro.


Registro personal · Resurrectorio

Baudelaire, una biografía inaudita

Para celebrar el bicentenario de Baudelaire (1821-1867), este 9 de abril, compartimos la siguiente conversación con uno de sus más recientes biógrafos. Alguien que supo comprender a cabalidad, sin solemnidad ni abstracciones, el abismo entre la persona y el poema, entre el espanto y la belleza que rodean la vida de uno de los poetas más influyentes del mundo.



Resurrectorio

Porque nunca recibí una carta de Elias Canetti

Viernes 19 de agosto de 1994. El periódico Reforma, en su sección de Cultura, con tipografía de 120 puntos o más, anunciaba la muerte de Elias Canetti. “Muere el 14 de agosto el escritor de origen búlgaro, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1981. Dejó inconclusa su autobiografía. Sus restos descansan en Zúrich, Suiza, junto a los de James Joyce”. Yo sabía perfectamente quién era Canetti, sin embargo desconocía que era de Bulgaria.