Las videollamadas y videoconferencias han tomado posesión de nuestras vidas. Parecería que al resignarnos a ellas estamos aceptando bajar a un infiernillo de monólogos, conexiones inestables, tropiezos sociales, frustración y mucha incomodidad.
Departamento de quejas
Carta de amor odio a los anticonceptivos hormonales
La siguiente queja es un alegato contra la aceptación irreflexiva de ciertos anticonceptivos que descargan sobre las usuarias una serie de síntomas indeseados físicos y psíquicos, entre otras consecuencias.
Todos somos esnobs por default
Cada día nos transformamos más en expertos y conocedores de todo y de todos. La autopromoción está a la orden del día y, particularmente en el ámbito literario, adquiere un barniz atroz. Aquí les explicamos el porqué.
No hay nada más triste que alguien hipnotizado con la imagen de fondo
La mayoría de nosotros pasamos gran parte del tiempo enajenados (nadie quiso decir embrutecidos) no sólo en redes sociales sino bajo una cascada de imágenes vacuas, que perseveran más que las pausas en las mañaneras.
Diatriba contra el algoritmo de Netflix
Un usuario indignado por las prácticas engañosas de un programa informático comparte su desengaño. Como ningún ser vivo puede atender los reclamos contra un robot, este buzón se hace depositario de los abusos de los omnipresentes algoritmos que nos rodean.
La banca electrónica es mi enemiga jurada
Los tiempos modernos nos han vuelto explotadores de nosotros mismos al punto en que sentimos nostalgia por un antiguo espacio de paz y hasta de meditación: la sala de espera del banco. ¿Quién lo hubiera imaginado?
Necesitamos escritores mudos
En tiempos en que reinan la imagen y la red social, al escritor ya no le exigimos que escriba, sino que hable y hable. Vaya desgracia.
La horrible proliferación de los cafés productivos
Las cafeterías, paraísos del ocio y hasta de la ensoñación moderna, se han convertido en espantosas oficinas donde los productivos no quieren perder su tiempo. Un espacio para misántropos que quieren que los dejen en paz, pero acompañados. Como siempre, esto nos hace felices, felices, felices.
¿Por qué existen todavía las presentaciones de libros?
Las presentaciones de libros parecen una actividad obsoleta, además de soporífera. Pocos saben por qué siguen existiendo.
Contra ciertas maneras de leer (y presumirlo)
Nuestro “Depto. de quejas” recibe ahora en su buzón la denuncia contra esos snobs que exponen en vitrina sus logros como lectores y alzan la cola de su capital simbólico como pavorreales nerds y compulsivos.