Iniciamos esta correspondencia de cuatro entregas entre dos escritoras mexicanas. Un intercambio cercano y personal para abrir otros horizontes en tiempos del confinamiento y emergencia sanitaria. Dos testimonios tan necesarios como el resto de la información.
Corresponsal
Voces del lunes de paro
Como si fueran vistas estereoscópicas de Muybridge, aparecen en la calle breves escenas de mujeres trabajando. Venden café, tamales, atoles, tortas, pan dulce y chilaquiles. No todas están en paro.
8 de marzo de 2020
Dice la poeta Wislawa Szymborska que nada sucede dos veces, que ningún día va a ser el mismo. En el futuro habrá otras marchas para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, pero ninguna será como la de este domingo.
Nuestra marcha del #8M
Mujeres encapuchadas, universitarias, radicales, fresas, hipsters, extranjeras, locales, señoras de pinta conservadora, todas llamando a triturar el pene de los violadores en electrodomésticos. Afromexicanas, indígenas, sobre todo muchas mestizas, blancas.
Un minuto de silencio
“Nos han quitado tanto que acabaron quitándonos el miedo” fue una de las frases más leídas el 8 de marzo. Marchar como un ejercicio para recuperar todo lo que se les ha negado negado a las mujeres
“Mira cómo te dejaron”.
La vida de un grupo de embalsamadores mexicanos
El siguiente es un encuentro directo con uno de los oficios más nobles y, para muchos, más pertubadores, pero tan ineludibles como la muerte misma. Así es la vida de un grupo de embalsamadores de la ciudad de México.
Al Qarafa: ciudad de sepultureros
En Egipto, una ciudad completa ha vuelto vecinos a los vivos y a los muertos, pero curiosamente son estos últimos los verdaderos dueños de esas tierras y propiedades que ahora son espejo de miseria y hambre.
Volver al jardín surrealista de Edward James
Nunca está de sobra volver o ir por primera vez al jardín de Xilitla y recordar a Edward James. Gracias a él nuestro país posee la mayor obra escultórica-arquitectónica surrealista del mundo.
Corresponsal · Registro personal
Siete roomies en un año
Salí del cuarto para pedirle a mi roomie, por tercera vez, que callara la música del pasillo. La encontré hincada en su cama junto a una chica y un chico, los tres desnudos y con tapones de papel higiénico en la nariz. Cuando me vieron aparecer envuelta en una pijama polar de renos, los ojos cansados y con mi antifaz para dormir en la frente supe que se arrepintieron de dejar la puerta abierta
Discurso por un árbol
En nuestro andar cotidiano perdemos a veces la noción de las pérdidas. En este caso, un árbol en el paisaje urbano es una señal en mitad del laberinto de la ansiedad. Con esta crónica inauguramos nuestra sección de “Corresponsal”, para todo tipo de metronautas, flâneurs y catadores del entorno diario.