Covidiario

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22 de julio, 2020

Al principio del confinamiento, Delhi era otra. Silenciosa, vacía, de cielos azules, era linda a pesar de no ser Delhi. En aquellos días llegó Covíctor, pero no recuerdo cómo obtuvo ese nombre. Vivió la infancia en nuestro balcón, donde pasó de ser un polluelo gris, feo y enjuto con ojos saltones a una joven paloma puberta.


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21 de julio, 2020

En países tropicales y venturosamente desordenados, como el nuestro, la llegada del camión de la basura se anuncia con una campana que se escucha en todo el barrio. Este poema salió cuando me di cuenta, entre otras cosas en esta época de reclusión involuntaria, de que no conocía el nombre de quien en mi casa recoge la basura.


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20 de julio, 2020

Más miedo que el coronavirus me da la inconciencia, las agresiones a médicos y enfermeras por temor al contagio. Más terrorífica que la enfermedad me parece la indolencia del poder político. Más peligrosa que el covid-19 concibo la posibilidad de que no aprendamos de la pandemia. Que, como humanidad, no hagamos un cambio profundo en la manera que habitamos el planeta.



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18 de julio, 2020

Al inicio de la pandemia, recuerdo que mi mamá me dijo que por qué no escribía un diario. Descarté su idea de inmediato. En ese momento, sentía que esto no duraría tanto tiempo y además tenía demasiadas cosas que hacer adaptándome a dar clases en línea. En la escuela aún no teníamos horarios y se sentía que trabajaba todo el día. Una parte de mí estaba muy asustada y se negaba a admitir que la pandemia era uno de esos sucesos verdaderamente importantes.



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16 de julio, 2020

Mapas. Eso fue lo que pensé. Voy a escribir sobre mapas. Apenas habían pasado dos meses desde el inicio del confinamiento. Había cumplido sesenta años una semana antes de encerrarme en casa, convirtiéndome de la noche a la mañana en parte de la “población de riesgo”.




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13 de julio, 2020

Últimamente, cada que abro los ojos no deja de sorprenderme ese silencio que ahora prevalece hasta por lo menos las 8:30 de la mañana. Vivo rodeada de escuelas, así que entre semana el trajín matutino solía iniciar a las 6:30. Han pasado 4 meses desde que comencé el encierro, por momentos olvido cuánto tiempo llevo exactamente sin salir de casa.