Covidiario

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31 de julio, 2020

Antes de amanecer en Azcapotzalco, Antonio y Avelina anduvieron en andas de una aventura andina: aliviar las ansias sin anestesia alguna, anclados de avanzada en armar un arreglo. Ambos adivinaron que ansias de ansiedad acechan al Anáhuac.



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29 de julio, 2020

Los perros corren y nosotros caminamos tras de ellos en silencio. Nos tiramos sobre el pasto y respiramos aire fresco. Una parvada de pájaros recién nacidos está aprendiendo a volar. Dos de ellos ya lo lograron, pero ahora le toca al más pequeño. Heine y yo los observamos con la curiosidad que hemos aprendido a cultivar durante la pandemia, y con orgullo, como si los pajarillos nos pertenecieran.


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28 de julio, 2020

Oigo el «¡Son las seis de la mañana!» en el radio al lado de mi cama. Desde hace cinco meses, el resorte interno que me hacía levantarme y comenzar un día de ires y venires parece que permanece dormido y ahora escucho las noticias acurrucada en mi cama.


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27 de julio, 2020

La mejor manera de recibir un premio es demostrando que, como cualquier reconocimiento, no vale nada. Incluso no presentarse a recibirlo es un gesto honorable y recomendable. Otras estrategias para despreciarlo: violar con entusiasmo el código de vestimenta en la ceremonia, llegar tarde, o pronunciar un discurso “de agradecimiento” fuera de lugar (siempre funciona hablar de fútbol, de una película reciente o leer poesía).



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25 de julio, 2020

Aunque los sueños se diluyen en el momento en el que abrimos los ojos, no dejan de afectar la manera en la que caminamos la supuesta realidad. Lo que vivimos, lo que escuchamos y lo que sentimos en nuestros respectivos laberintos oníricos, se incorpora en una secuencia atemporal que mide la eficiencia y rendimiento preciso de nuestro día.