Ciudad de libros · Ensayo literario

De la seducción limitada a la seducción soberana

Gilles Lipovetsky ha sido valorado como uno de los más desafiantes ensayistas de la contemporaneidad. Su más reciente obra, traducida al español en Anagrama, se titula Gustar y emocionar, en honor a una premisa de Racine sobre la condición humana: “La regla principal es gustar y emocionar: todas las demás solo están hechas para alcanzar a esta primera”. Ofrecemos aquí el primer capítulo completo del libro. En él Lipovetsky parte de la idea de que la seducción en nuestro tiempo es ilimitada y sin barreras, para hacer un análisis comparativo entre las formas de gustar y seducir en varias culturas del mundo.



Carta de recomendación · Ensayo literario

En el taller literario de Hebe Uhart

Estamos frente a una serie de consejos que no se limitan a la forma de crear una trama, construir personajes o aprender a hacer diálogos —y donde también se exponen temas como el de la crónica, la crónica del yo, el monólogo interior, la fisura en el cuento, etcétera, para concluir con un decálogo modesto—, sino ante un verdadero manual para afrontar la vida desde la escritura.




Ciudad de libros

La poética de lo horrísono:
Páradais de Fernanda Melchor

Páradais, la nueva novela de Fernanda Melchor, afianza un estilo magnético, incómodo y vertiginoso. El siguiente ensayo ofrece un escrutinio fino tanto de las causas sociales y políticas como de las marcas estéticas que crean la llamada “poética de lo horrísono” de Melchor. Una definición precisa para el momento actual de México y su literatura.




Ciudad de libros · Noticias de Cipango

Robert Darnton y la historia de los editores piratas

En Pirating and Publishing, el historiador Robert Darnton estudia las condiciones del comercio del libro durante la Ilustración. Algunas de sus conclusiones son asombrosas: gran parte del pensamiento de filósofos como Voltaire y Rousseau se difundió gracias a una vasta red de impresores y editores piratas. Pero esas ediciones no autorizadas por la Corona muestran, sobre todo, que existía un público lector ávido con una dieta literaria bastante picante.