Ilustración: Patricio Betteo

 

Coyoacán, a martes 4 de febrero de 2025

Mi estimado Gabriel:

Me da mucho gusto saber que tu obra está toda expuesta en el Museo Jumex; he leído varios comentarios y el que me brincó y que es el que me provoca a escribir esto, es el que se reproduce en la revista nexos:

“Pero también es una colección de sistemas y procesos al que llama un Politécnico Nacional, situado en un país que hasta hace poco parecía no producir arte contemporáneo. ‘Se pensaba que todo era Frida Kahlo, hasta que nosotros empezamos a hacer esto’. dijo Orozco al borde las lágrimas”.

El “Arte Contemporáneo” puedo decir con toda certeza que tiene hoy en ti a un gran representante, que continúa el trabajo que han hecho muchos otros en el pasado, como Felipe Ehrenberg, Francisco Icaza, Francisco Moreno Capdevilla, Helen Escobedo, Manuel Felguérez, Roger von Gunten, Alberto Gironella, Rafael Coronel y Vicente Rojo, entre otros muchos en México.

Gabriel, te conocí alrededor de 1974, durante los años que fui pareja del arquitecto Manuel Rocha y tu presencia era una constante en mi vida, dada tu amistad con los chicos Rocha, Manuel y Mauricio. Mi hermano Felipe Ehrenberg, recién llegado de su autoexilio en Inglaterra, me presentó a Manuel en la época en que se construyó el estudio de grabaciones de la Cineteca Nacional en Xoco. Fue en esta época que tú, Manuel y Mauricio Rocha, adolescentes de 14 o 15 años, escuchaban embelesados los relatos de Felipe, de sus experiencias en Europa, incluyendo Beau Geste Press. Fue una época muy creativa para Felipe, el “Neólogo” como le llamó Fernando del Paso, cuando se formó el polémico Grupo Proceso Pentágono. Es el tiempo que da origen al “Arte Conceptual Mexicano”.

Tal fue tu aprendizaje de esas historias, que años después, en 1988, recibiste junto con Manuel Rocha y Mauricio Maillé el primer lugar en el Salón de Espacios Alternativos –que tanta polémica causó por otras razones– justamente en el Museo de Arte Moderno, es decir, en una institución oficial. Al tiempo te abrieron las puertas el Museo del Palacio de Bellas Artes cuando era dirigido por Mercedes Iturbe, y más adelante el Museo Tamayo te hizo una gran exposición. No se trata, entonces, querido Gabriel, que esta generosa muestra en el Museo Jumex sea tu primera retrospectiva en México, como se asegura en varios medios.

Tu generación ha gozado de altísimo reconocimiento, no sólo por las maneras que han tenido de afrontar el arte contemporáneo y de repensar sus propias estrategias, sino también por una muy acertada mercadotecnia que les ha llevado a lugares de alta visibilidad. Pero Gabriel, decir que antes de ustedes sólo había Frida Kahlo, es tratar de borrar un muy poderoso conjunto de obras y reflexiones de autores que les precedieron. Ahí mismo, en el Museo Jumex donde ahora expones, estuvo presente la obra de Ulises Carrión, por ejemplo.

 

Cuando expusiste en el MoMA las naranjas en los quicios de las ventanas de los edificios que rodeaban el museo (“Home Run”), yo sabía que era una cita a la pieza que hizo Felipe Ehrenberg en Londres en los setenta (“Cromoyecto”), cuando pidió a los vecinos colgar de sus ventanas toallas y batas coloridas para que la experiencia del espectador continuara a la salida del museo. Tú conociste de primera mano esos relatos. ¿Nada de toda esa vastedad de propuestas te dice que algo verdaderamente robusto se gestó mucho antes de que iniciaras tus trabajos?

Gabriel, cuando empezaste a hacer tu esqueleto de ballena para la Biblioteca Vasconcelos, fuimos muchos entusiastas y curiosos a ayudarte con mucho cariño. Conociéndote bien y apreciándote mucho, lamento el distanciamiento que ahora tenemos.

Recibe mis saludos.

Marlene Ehrenberg Enriquez

 


2 comentarios en “Carta abierta a Gabriel Orozco

  1. Estos «adanes» del arte contemporáneo. Que Orozco afirme que «antes solo se conocía a F. Khalo», habla muy mal de él y su séquito. Él no estudió o investigó algo más que a Frida Khalo… La ignorancia, ¿o soberbia? de Gabriel Orozco es descomunal.

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