Carta abierta a Charles Francis Richter

Ilustración: William T. Horton, The Gap, 1898, A Book of Images. Fuente: archive.org. Dominio público
Ilustración: William T. Horton, The Gap, 1898, A Book of Images. Fuente: archive.org. Dominio público

En un país signado por la impuntualidad, los temblores insisten en llevarnos la contra. Querido Richter. Nunca fui buena en estadística, pero he visto el asfalto de mi ciudad cresparse como un río por la noche. Querido Richter. Cada vez que tiembla vuelvo a ser el mismo sitio y estoy desnuda. Estoy de nuevo en el último piso de la tarde. No hay tiempo ni manera de bajar a tierra firme. Querido Richter. Explícame otra vez el triángulo de la vida, los marcos de las puertas, el odio a los ascensores. Querido Richter. Cada vez que tiembla vuelvo y soy la misma. Pierdo las llaves de mi casa y llamo por teléfono a mis fantasmas. Encuentro al fondo de los objetos su vocación de agua. Querido Richter. Me has dicho que la tierra está en números rojos. Me has dicho en un susurro los nombres de los animales extintos y soy de nuevo el sonido de los vidrios que se rompen. Soy una cantidad sin unidades, una angustia de una sola fecha, sin punto fijo. Vuelvo a mi falla geológica. Querido Richter. Soy esa niña que duerme en los temblores. Mi madre intenta despertarme para que salga con ella a la azotea. No sé si te queda claro, pero cada vez aguanto la respiración como si estuviera sumergida. No puedo negar que pienso en las virtudes del bolillo. Vuelvo a ese epicentro en sombras de la infancia dictado por los negativos de las fotografías. Y hay tanto tiempo ahí, en ese país que bautizaste con tu nombre. Tu país subterráneo que existe debajo del mío. Ahí puedo mirar a mis vecinos a los ojos. Hay tiempo incluso para eso. Querido Richter. Dicen los dioses de la probabilidad que hoy otra vez es nunca. Dicen que esto es sólo un simulacro. Querido Richter. Las cosas que nos dices al oído cuando piensas que no hay nadie cerca. Por ti ladran los perros de las viejas colonias. Aquí decimos que la tercera es la vencida. Aquí decimos tres veces tres tres veces. Querido Richter. Esta es mi vida lejos de las cosas sólidas. Querido Richter. Espero tu réplica.

 

Elisa Díaz Castelo
Poeta y traductora. Twitter: @elisa_carinae

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Publicado en: poemas periódicos