El Estadio Azteca (ahora Banorte) volvió a abrir sus puertas el pasado 28 de marzo para un partido amistoso entre México y Portugal que se vivió entre ruido, desorden logístico y una fe inexplicable en que algo, pese a todo, va a ocurrir. Ésta es una crónica de un estadio y una afición que ensayan su futuro.