De ahí que los lectores más distinguidos que Montaigne ha tenido en los últimos cien años no sean sólo admiradores y exégetas, como lo fueron Quevedo o Stendhal.
De ahí que los lectores más distinguidos que Montaigne ha tenido en los últimos cien años no sean sólo admiradores y exégetas, como lo fueron Quevedo o Stendhal.