En Pirating and Publishing, el historiador Robert Darnton estudia las condiciones del comercio del libro durante la Ilustración. Algunas de sus conclusiones son asombrosas: gran parte del pensamiento de filósofos como Voltaire y Rousseau se difundió gracias a una vasta red de impresores y editores piratas. Pero esas ediciones no autorizadas por la Corona muestran, sobre todo, que existía un público lector ávido con una dieta literaria bastante picante.