En un mundo cada vez más incoherente y centrífugo, el conocimiento de la identidad propia sería, para algunos, la solución mágica a las crecientes incertidumbres del individuo, ya sean estas sagradas o profanas.
En un mundo cada vez más incoherente y centrífugo, el conocimiento de la identidad propia sería, para algunos, la solución mágica a las crecientes incertidumbres del individuo, ya sean estas sagradas o profanas.