Una red de precarización laboral, simulación administrativa y falta de transparencia rodean a las tres sedes de la Cineteca Nacional, normalizada bajo esquemas de “servicios profesionales”. Esto no es un hecho aislado: el gobierno ha hecho recortes presupuestales al sector cultural provocando una crisis en las políticas estructurales de instituciones como IMCINE, el INBAL y el INAH, donde la necesidad sustituye a los derechos laborales.