En esta crónica de aguda mirada, Julio Patán nos invita a pasear por la capital de Cuba, nos adentra en la fisionomía de una ciudad cuyos rasgos sorprenden y cautivan. En ellos viene inscrito el ADN de la Revolución, el resignado goce de sus personajes literarios y el ingenio de un pueblo que sobrevive entre los detritus del capitalismo.