La literatura fragmentaria de González Torres lo logra. Nos explota en la lectura solitaria. Mina nuestro ser, arrojándonos a la transparencia del yo, al conocimiento de nosotros mismos, en la inmediata suspensión del corto aliento.
La literatura fragmentaria de González Torres lo logra. Nos explota en la lectura solitaria. Mina nuestro ser, arrojándonos a la transparencia del yo, al conocimiento de nosotros mismos, en la inmediata suspensión del corto aliento.