Comprender nuestra propia sexualidad implica acercarnos, de forma cautelosa, al deseo y al erotismo desencadenado por un consumo pornográfico. ¿Qué dice de nosotros aquello que anhelamos?, ¿seremos capaces de pensarnos fuera del erotismo?
Comprender nuestra propia sexualidad implica acercarnos, de forma cautelosa, al deseo y al erotismo desencadenado por un consumo pornográfico. ¿Qué dice de nosotros aquello que anhelamos?, ¿seremos capaces de pensarnos fuera del erotismo?