Mientras escribía este texto, hice una pausa para estirarme, miré a través de la ventana y allí estaba el paisaje de siempre: calles, cables, azoteas, personas y perros. Pensé en cuántas veces había mirado por ese hueco en la pared durante el encierro de la cuarentena y qué tanto habían cambiado las cosas en sesenta o setenta días.
Alberto Martínez Fernando
“Zapata Gay”: ni Zapata ni gay
En un país que asesina, se mofa, violenta e intenta neutralizar todo rastro de femeneidad en los varones; en una cultura popular que alaba la imagen maternal o erótica de la mujer pero que oculta los signos de masculinidad en ella es necesario pensar en el lenguaje de lo icónico. Postergar por unos días la imagen de nuestros héroes muertos y debatir sobre la dignidad que necesitamos quienes aún sobrevivimos.