Covidiario

Covidiario
31 de mayo, 2020

No tenemos cortinas y la persiana está en lo alto desde que nos mudamos para poder ver el mar desde la cama, como cuando vivía en Lanzarote a finales del siglo pasado. Casi quince años sin mar, en Mánchester, Varsovia y Marrakech, hacen que merezca la pena que la luz nos despierte a las cinco de la mañana; por eso nuestros días terminan también temprano.