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Presentamos el prólogo de Antes de decir cualquiera de las grandes palabras. Antología 1972-2022 (Ediciones Era, 2023)que reúne la poesía de David Huerta y es un homenaje póstumo. El libro se presenta en la FIL de Guadalajara mañana a las 19h.


Ésta no es una antología, sino una novela cuyos capítulos narran en verso, versículo y prosa los hechos y trabajos de David Huerta (1949-2022), autor protagónico del castellano, muerto en su enésima juventud creativa. Abarca medio siglo de escritura: de El jardín de la luz (1972) a El viento en el andén (2022). Libro a libro, se reconoce aquello que el poeta adjudicaba a las agendas donde planificamos nuestro día a día: su condición de autobiografías parcialmente involuntarias.

La poesía suele exhibir las diferencias entre lo autobiográfico y lo anecdótico mucho antes que la narrativa, y David las conocía en detalle. Sus anécdotas se pulverizan hasta constituir los inesperados adjetivos con que califica (y descalifica) el mundo. Cuanto vivimos, pensamos, fabulamos e incluso desconocemos se convierte en peripecia, la cual definió Huerta con una legión de sustantivos: visitación, conseja, sátira, profecía, bolero, melodrama, divisa, lección, pliego, conjuro, monólogo, oda, apunte, inciso, testamento.

Todoterreno y metafísico; del hallazgo al acontecimiento pero siempre en ruta hacia su voz, Huerta modeló una sola máscara con la persona que escribía poemas y con el personaje que se reflejaba (que se reflexionaba e imprimía) en ellos. “El hombre es menos él mismo cuando habla de sí. Denle una máscara y les dirá la verdad”, sentenció Oscar Wilde. Y no se equivocaba. Pero la máscara de un escritor es su estilo y el estilo, en un poeta, es su autobiografía voluntaria.

Como su admirado Wallace Stevens, Huerta juzgó las aventuras de la imaginación poética igual de fascinantes que una confesión o igual de urgentes que un chisme. Su participación en el movimiento estudiantil de 1968 —y su presencia en la Matanza del 2 de octubre, a la que dedica los poemas “Testimonio” y “Nueve años después”—, su alcoholismo —diseccionado en Incurable y revisitado en “El fumador”— o su historia amorosa al lado de Verónica Murguía no serían, entonces, asuntos mayores que un sueño, una dolencia, una visita arqueológica, una fiebre o una danza; ni que la audición de Bach y Stockhausen, las visiones de Miguel Castro Leñero, Gunther Gerzso y Francisco Toledo ni que ciertas minucias de Garcilaso, Gorostiza y Rulfo. Así, una locuacidad milimétrica puede hacer que las experiencias “impersonales” —sean imágenes o sonidos, temas o conceptos– nos conmuevan o fascinen tanto como un episodio de la vida social. Si sólo consiguen estremecernos las experiencias de primera mano y “cualquiera de las grandes palabras” con que se enuncian, cuanto nos mueve es entonces una generalidad, una abstracción. A ello tal vez se refería David Huerta al acuñar, en un ensayo, el término “las intimidades colectivas”: a una sensibilidad común pero sin individuos.

El individuo, aquí, ejerció con intensa madurez un oficio que no distingue entre las cuitas de la vida y las citas del arte, entre las grandes palabras de los especialistas y las pequeñas de nuestra especie, y cuyas décadas pasan con la velocidad de un corte de verso o un salto de página. Un poeta que decidió acercarse “a ver el corazón de estas materias” sin perder jamás su “sonrisa de animal joven”; sin temor a que ese acercamiento, filmado con luz estroboscópica, le costara un millar de tomas. Un concertista que, ensayando las partituras de sus antecesores, se topó con “la música de lo que pasa” en la cual, según Seamus Heaney, habita un ave cuyo canto es su propio relato e instrumento: el aquí y ahora.

Las siguientes conforman cincuenta narraciones extraordinarias sobre un poeta y su lenguaje; uno es la sombra escrita del otro. Las palabras que cruzan son el mundo —múltiple y singular, astronómico y diminuto como “una mancha en el espejo” de David Huerta, su expedicionario.

 

David Huerta. Antes de decir cualquier de las grandes palabras. Antología 1972-2022. Selección y prólogo de Hernán Bravo Varela. México: Era, 2023, 224 p.

 

Hernán Bravo Varela
Poeta y traductor. Su libro de poemas más reciente es La documentación de los procesos.

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Publicado en: Ciudad de libros
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