Despedimos a Mercedes Barcha con este breve recuento de su vida. Gran conversadora, guardiana de tesoros, personajes y novelas, amante de las rosas amarillas que son obsequio y memoria de una pareja de colombianos eternos.

Amor. Gabriel García Márquez y Mercedes se conocieron en un baile, en Sucre, en 1941, cuando ella tenía 9 y él 13. Diecisiete años después se casaron en Barranquilla en la Iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y tuvieron dos hijos. Fue un amor de toda la vida. “Estar enamorado es como tener dos almas”, decía Gabo.
Barcha. Mercedes Raquel Barcha Pardo nació el 6 de noviembre de 1932, en Mangangué, al norte de Colombia, cerca del río Magdalena.
Cien años de soledad. En la novela, uno de los Buendía va a una botica y pregunta por una “mujer de cuello esbelto y ojos adormecidos” que se llama Mercedes. Aparece como hija del boticario de Macondo.
Dante. Para el biógrafo Gerald Martin, autor de Gabriel García Márquez: una vida, “ella desempeñó el papel de la Beatriz de Dante, sólo que Gabo logró casarse con su Beatriz y vivió a su lado por más de 50 años”.
El cocodrilo sagrado. Fue el sobrenombre cariñoso que le puso Gabo.
Familia. La familia de Mercedes estaba compuesta por su madre, Raquel Pardo López, de descendientes ganaderos, y por su padre, Demetrio Barcha Velilla, boticario de estirpe proveniente de Egipto. Era la mayor de seis hermanos.
Gaba. Era otra manera que tenían sus amigos de referirse a ella, por la excelente mancuerna que hizo con el escritor. También les decían, para referirse en plural al matrimonio, los Gabos.
Hijos. Tuvo dos: Rodrigo y Gonzalo.
Intolerante. Ella era intolerante a las preguntas de los periodistas, por eso pocas veces dejó que la entrevistara alguien.
Jirafa. Como refiere el Centro Gabo, una ONG en favor del periodismo y la libertad de prensa en América Latina, García Márquez comenzó a publicar en El Heraldo de Barranquilla, en 1950, con el seudónimo de Septimus, su columna “La Jirafa”, denominada así en homenaje secreto a Mercedes Barcha.
Liberales. Su padre, Demetrio Barcha, era liberal, en los años cuarenta, cuando en Colombia se tomaban mucho a pecho las filiaciones políticas: o eran liberales o conservadores, era sinónimo de vida o muerte, dependiendo de la región.
México. Fue donde vivió más de la mitad de su vida. Le gustaba mucho visitar Colombia, la costa en particular, pero decía que se sentía mejor en México porque no había tantas habladurías ni chismes.
Novelas. Ella siempre estuvo detrás de la escritura de las novelas garciamarquianas, apoyando en todo lo que el escritor necesitara: máquina de escribir, papel, cigarros, etcétera.
Obedezco. García Márquez tenía una manera ocurrente de referirse a quién llevaba el papel protagónico en su hogar, por eso decía: “En mi casa se hace lo que yo obedezco”.
Personaje. En cierta ocasión le preguntaron a García Márquez quién era su personaje más importante y respondió que Mercedes. Era una mujer de carácter fuerte, entregada, parecía proveniente de la dinastía de Úrsula Iguarán y de otras mujeres de Macondo.
Rosa amarilla. Siempre que podía colocaba, en un florero del estudio de su esposo, una rosa amarilla.
Sudamericana. Cuando Gabo terminó de escribir Cien años de soledad, ella lo acompañó a la oficina de correos para que enviara el manuscrito a la editorial Sudamericana, pero no tenían dinero suficiente para remitir el documento completo. Enviaron la mitad, empeñaron algunas cosas y regresaron a la oficina de correos para mandar el resto de la novela. Y ella comentó: “Con tanto sacrificio, nada más falta que la novela no sea buena”.
Tesorera. Describe García Márquez que cuando él estaba ocupado escribiendo sobre Macondo, se acabó el dinero. Mercedes logró que el carnicero, el panadero y el que vende verduras les fiara; además convenció al casero que los esperara seis meses para que pudieran pagarle la renta del departamento. Mercedes fue una buena tesorera, se encargaba de todo para que él no tuviera ninguna preocupación más que la escritura. Eso se lo cuenta a Plinio Apuleyo en El olor de la guayaba. Gracias a la tesorera surgió el tesoro de Macondo.
Úrsula. Cuando Mercedes leyó Cien años de soledad, estaba acostada al lado de su esposo. “Me lo he leído tres veces. Es una maravilla. Ese capítulo de la lluvia y de la peste. ¡Esa Úrsula! La pobre Úrsula es una maravilla”, le dijo a Héctor Feliciano autor de Gabo periodista.
Viajes. Dice Rodrigo García Barcha que el papel de Mercedes fue vital, porque ella se ocupaba de la realidad que su padre no manejaba; es decir, de las finanzas, el hogar, la vida social, los viajes.
Whisky. Si se encontraba en una tarde entre amigos, prefería beber whisky.
Zipaquirá. Después de que García Márquez y Mercedes se conocieron, él debía ir a Zipaquirá a estudiar en el Liceo Nacional de Varones (fue una época formativa que definió su gusto por la literatura, como lo menciona Dasso Saldívar en El viaje a la semilla). Con los años Mercedes y él se reencontraron.
Mary Carmen Sánchez Ambriz
Ensayista, periodista y editora.