En los siguientes párrafos, el poeta Arturo Dávila retoma la genealogía, las respuestas y parodias del poema-recado sobre las ciruelas, el más representativo del espíritu de Williams Carlos Williams (1883-1963). Un homenaje poético y un agradecimiento por los versos del médico de Rutherford que acompañan una sencilla dicha.
No hay mejor homenaje para celebrar el aniversario de un poeta que leerlo, o releerlo. Visitar de nuevo una obra permite evocar las emociones que nos provocó en la juventud, o aniquilarlas. Así que me embarqué en una relectura imparcial de la obra de William Carlos Williams (1883-1963). Tengo a la mano The Collected Poems. Vol I-II (1986, 1988), un ejemplar de Paterson, su obra más ambiciosa, escrita entre 1946 y 1958. Asimismo, cuento con la versión bilingüe de algunos poemas (no menores en grandeza), traducidos con elegancia por Octavio Paz, y reunidos en Veinte poemas, y luego en Versiones y diversiones. Me acompañan, también, varios eruditos ensayos académicos, las improvisaciones de Kora in Hell (1920), y su Autobiography (1951). Esta aventura me distrajo de los largos domingos vacíos, del tedio americano, y de los tenebrosos noticieros de la televisión.
No obstante, quisiera reducir mi ambición comprehensiva, y referirme en particular a un poema breve, ligero y alado que, con imprevista admiración, me volvió a cautivar. Me refiero a “This Is Just To Say”, una de las composiciones más celebradas del doctor de Rutherford, New Jersey. Atenderé a un par de ideas surgidas ante su lectura, una respuesta al poema, y a sus repercusiones parafrásticas.
Cuestión de géneros
Octavio Paz afirmó que Alfonso Reyes, a quien le gustaba reunir y publicar sus “brevedades”, logró crear de “la anécdota” un género literario. De ahí uno de sus libros más felices y menos recurridos: Anecdotario (1958). Sabemos que Mallarmé enviaba en versos rimados las invitaciones a sus “martes literarios” y que también dejó poemas en delicadas servilletas simbolistas. Guillaume Apollinaire, por su parte, fue el primer poeta moderno en eliminar la puntuación en la primera edición de sus Alcoholes (1913). Williams conocía los experimentos tipográficos de las vanguardias europeas y admiraba a escritores y a pintores que las ejercían. Se podría postular que las tres estrofas y las 28 palabras del poema de Williams, continúan el género de “el recado” o la nota dejada para alguien.1 Refiero la versión original y un intento personal de traducción de “This Is Just To Say” [“Sólo para decirte”]:
I have eaten
the plums
that were
in the icebox
and which you were
probably
saving for breakfast
Forgive me
they were delicious
so sweet
and so cold
me comí
las ciruelas
que dejaste
en la nevera
y que
probablemente
guardabas para el desayuno
Perdóname
estaban deliciosas
tan dulces
y tan frías2
Apareció en sus Collected Poems, 1921–1931 (1934), y se la ha ubicado en la línea del “imaginismo”, corriente en la que participó junto a Ezra Pound, H.D. (Hilda Doolittle), Richard Aldington, T. E. Hulme y algunos más. El mismo Pound estableció las reglas del movimiento en “A Few Dont’s by an Imagiste”:
1.- Tratamiento directo de la “cosa”, ya sea objetiva o subjetiva.
2.- No usar ninguna palabra que no contribuya a la presentación.
3.- En cuanto al ritmo: componer con la secuencia de una frase musical,
no con la secuencia del metrónomo.

En esos años, existía un interés curioso de las estrictas formas del tanka y el haiku, así como de la poesía china, que Pound mismo vertió al inglés. Los aires de Oriente influyeron al grupo “imaginista”.Lo singular fue que Williams nunca abandonó (al menos parcialmente) ese tratamiento directo de las cosas, el rigor de las palabras, y el ritmo de la frase. Richard Palmer Blackmur sugirió que su obra se cifraba en “el imaginismo de 1912, auto-trascendido”. Y este poema, en su claridad, su contención, y su relampagueante ritmo, parece confirmar esa idea.
Años más tarde, al delinear los objetivos del primer libro de Paterson, Williams volvió a insistir: “—Say it, no ideas but in things— / nothing but the blank faces of the houses / the cylindrical trees [—Dilo, no en ideas sino en cosas / nada sino la plana fachada de las casas / los árboles cilíndricos]”, programa estético que nació desde los años imaginistas y que nunca abandonó.
La respuesta
“This Is Just To Say” ha sido uno de los poemas más imitados de la lengua inglesa. Su brevedad congela un evento trivial y lo vuelve inolvidable, en virtud de las pinceladas poéticas del doctor. Labrada y poetizada, la nota-poema trasciende su mensaje gracias a la secreta inspiración del genio de Williams.
Tal vez la mejor prueba de su valor poético estriba en “la respuesta” de Flossie Williams, su compañera de vida desde 1912. Doc. Williams lo recopiló como un “Detalle”, en la colección Detail & Parody for the poem Paterson, manuscrito que se encuentra en la Universidad SUNY de Buffalo, y que apareció por vez primera en la edición de noviembre de 1982 del The Atlantic Monthly (p. 15). Lo copio y traslado al castellano:
Reply
(crumped in her desk)
Dear Bill: I made a
couple of sandwiches for you.
In the ice-box you’ll find
blue-berries a cup of grapefruit
a glass of cold coffee.
On the stove is the tea-pot
with enough tea-leaves
for you to make tea if you
prefer—Just light the gas—
boil the water and put it in the tea
Plenty of bread in the bread-box
and butter and eggs—
I don’t know just what to
make for you. Several people
called up about office hours—
See you later. Love. Floss.
Please switch of the telephone.
Respuesta
(arrugado en su escritorio)
Querido Bill: hice un
un par de sándwiches para ti.
En la nevera encontrarás
arándanos una media toronja
un vaso de café helado.
En la estufa está la tetera
con suficientes hojas de té
para que hagas té si
prefieres —Sólo enciende la estufa—
hierve el agua y ponla en el té
Hay suficiente pan en la panera
y mantequilla y huevos
—No sé realmente qué preparar
para ti. Varias personas
llamaron sobre el horario de oficina—
Hasta luego. Besos. Floss.
Por favor desconecta el teléfono.
Un mensaje más extenso, sí, poetizado por Bill, que denota el profundo cariño que sentía por su esposa. Un espléndido “detalle” para los escoliastas de su obra. También, un ejemplo que muestra la distancia que hay entre un genuino recado y el “recado/poema” del doctor.
Paráfrasis chicana
En otro espacio, Tino Villanueva recreó la célebre composición con un giro diferente. Traduce para la poesía “mechicana” la experiencia del doctor de Paterson, hoy reclamado por grupos puertorriqueños —debido al origen isleño de su madre— como parte de la literatura latinoamericana. En “Variation on a Theme By William Carlos Williams”, Villanueva escribe:
I have eaten
the tamales
that were on
the stove heating
and which
you were probably
having for dinner
Perdóname
they were riquísimos
so juicy
and so steaming hot
me comí
los tamales
que dejaste
calentando en el horno
y que
probablemente
guardabas para la cena
Forgive me
estaban delicious
bien jugosos
y bien calientitos3
En la paráfrasis de Tino Villanueva hay una válida aplicación del make it new de Pound, un pastiche que retoma una experiencia cotidiana —ya canonizada— y la vierte en otro contexto, sin perder la forma y la destreza del poema original. Las ciruelas —plums— se transforman en tamales, mexicanizando el objeto culinario y dotándolo de una geografía distinta, ubicado en los márgenes o en el Greater Mexico, como lo bautizó Américo Paredes. Por otro lado, los tamales son prehispánicos. Esto le otorga una antigüedad mayor al substratum referido, una identidad indígena, una marca arcaica, es decir, nativo-mexicoamericana, originaria y ancestral. El code switching utilizado por Villanueva, al virar hacia la palabra “perdóname” y hacia el superlativo coloquial mexicano “riquísimos”, lo transforma en un poema bilingüe que cruza el original, lo contrapuntea con una textura sorpresiva. Una recreación feliz.
Sólo para decirle que…
Los biógrafos de Williams señalan que el pediatra de Rutherford ayudó al nacimiento de cerca de tres mil bebés. Asimismo, que cuando lo requerían las musas, garabateaba sus ideas en los recetarios o en cualquier papel que tuviera al alcance, mientras esperaba a la próxima paciente. De ahí también el serpenteo de algunos de sus poemas. Su intensa búsqueda por encontrar the American Idiom, “un lenguaje propiamente americano”, acaso provenía del broken English de su madre, Elena Hobeb Monsantos, nacida en Mayagüez, Puerto Rico, y de las conversaciones fracturadas con madres parturientas, y el tartamudeo de su dolor de inmigrantes.4 Williams sostenía la firme noción de que la poesía sirve para vivir. Es la respuesta a lo que muchas personas buscan y nunca encuentran. Así lo constató en uno de los fragmentos más notables de “Asphodel, That Greeny Flower”, un “epitalamio elegiaco” que W. H. Auden calificó como “uno de los poemas más hermosos de la lengua [inglesa]”. Octavio Paz lo tradujo libremente al castellano como “Asfódelo”:
It is difficult
to get the news from poems
yet men die miserably every day
for lack
of what is found there.
Es difícil
sacar noticias de un poema
pero los hombres todos los días
mueren miserablemente
por no tener aquello que tienen
los poemas.5
Inspirado en el axioma existencial de estos versos del doctor W. Carlos Williams —como lo llamaba Pound ocasionalmente, para recordarle la “opacidad” de su habla y su origen hispano—, me he atrevido a escribirle tres estrofas y 28 palabras “Sólo para decirle que…”:
he leído sus
poemas
que hallé
en la biblioteca
especialmente
el de las ciruelas
que escribió para
Flossie
Gracias
es tan corto
tan hermoso
me ayuda a vivir
* * *
Richard Ellman y Robert O’Clair dejaron consignado que William Carlos Williams es “el más importante doctor literario desde [Anton] Chéjov”. De joven, le encantaba leer a John Keats y a Walt Whitman. Recibió el Pullitzer Prize por su último libro Pictures from Brueghel and Other Poems (1962). En el Passaic General Hospital (hoy St. Mary´s Hospital) existe una placa conmemorativa que le rinde tributo, imita los ritmos de su poesía, y ensalza le “w” de su nombre: “We walk the wards that Williams walked” [“Caminamos por las salas que Williams caminó”]. Murió el 4 de marzo de 1963 en su entrañable Rutherford (al igual que su Paterson “Eternally sleep!”), mientras dormía. Yace enterrado en el cementerio Hillside, en Lindhurst, New Jersey. Descanse en paz.
Arturo Dávila
Escritor, hizo el doctorado en Lenguas y Literaturas Romances por la Universidad de Berkeley. Tantos troncos truncos (Casa Vacía, 2020) es su último libro de poemas.
1 En género del “envío” es tan antiguo como la literatura misma. Sin embargo, al igual que Pablo Neruda (más tarde) en las Odas elementales (1954), William Carlos Williams redujo el género a sus elementos más simples y esenciales. Siguiendo la idea de Borges, Williams creó a sus precursores.
2 De manera singular, la traducción resultó más corta que le poema original, 24 palabras. Generalmente, el español necesita más vocablos que el inglés para decir lo mismo. Las imitaciones de este poema son innumerables. Por eso, se puede pensar en una especie de “género” literario. Ver: “‘This Is Just To Say’…: the parodies of that ‘plums’ just keep coming”, sin firma, Irish News Magazine, 8/06/2018.
3 Conservé el code-switching del poema de Villanueva cambiando al inglés las palabras que él escogió en castellano.
4 Para los temas de las raíces de Williams, su madre, la “opacidad” de su lengua y su relación con Puerto Rico, véase el brillante ensayo de Julio Ramos, “El Dr. William C. Williams bajo el sol de Río Piedras”. Estudios. Revista de Investigaciones Culturales y Literarias. 22-23 (2003): 361-380.
5 Octavio Paz no traducía literalmente, palabra por palabra. Prefería transmitir la idea del poema, tomando ciertas libertades y usando distintos vocablos para dar el mismo efecto del original.
Estupendo texto con final apoteosico… Felicitaciones, Arturo.