Brooklyn: Un nuevo hogar (E.U.A., 2015)
(Brooklyn)
Director: John Crowley
Género: Drama
Guionistas: Nick Hornby y Colm Tóibín
Actores: Saoirse Ronan, Emory Cohen y Domhnall Gleeson
Este año, las películas nominadas al Oscar han mostrado un espectro narrativo muy variado: desde historias de acción como Mad Max, hasta dramas financieros como The Big Short. Del lado del drama romántico tenemos Brooklyn, una cinta que, si bien no muestra una narrativa innovadora ni una ejecución fuera de serie, representa un ejemplo magistral de lo que una historia de amor debe de ser: una narración con un bagaje que va mucho más allá de “un hombre conoce a una mujer”.
Con base en la novela homónima de Colm Tóibín, Brooklyn nos lleva en el viaje transatlántico de Eilis Lacey (Saoirse Ronan) una chica irlandesa que, casi contra su propia voluntad, migra a Nueva York en busca de una vida mejor, dejando en el camino a su madre (Jane Brennan) y a Rose (Fiona Glascott), su querida hermana mayor. En medio de un difícil proceso de adaptación, Eilis se enamora de Tony, un plomero italiano (Emory Cohen). Sin embargo, un regreso temporal le hará tener que decidir entre el amor o su país.
El resultado es un drama que bien podría ser parte de la programación de Hallmark Channel, pero está adaptado y ejecutado de una manera tan magistral que es lo suficientemente buena para recibir tres nominaciones al Óscar. Y es que, aunque podría ser una simple historia de amor, Brooklyn es mucho más que eso. Es un retrato muy acertado de la supervivencia ante la soledad. Entre sus líneas hay un mensaje esperanzador que nos hace saber que, no importa qué tan solos nos sintamos, la situación siempre mejora. Un mensaje universal que bien podría aplicar a expatriados, como es el caso de la película, como a corazones rotos o a personas con otro tipo de pérdidas irremediables. Sin contar detalles de la historia, diré que su hilo narrativo es similar al de una ruptura amorosa: terminar con una relación, sufrir por ella, aprender a vivir solo, volverse a enamorar cuando se creía que todo estaba perdido.
Sin embargo, lo que nos hace ponernos de pie ante esta cinta, es la impecable actuación de su protagonista, quien recibe su segunda nominación a un Premio de la Academia. A lo largo de su carrera, Ronan —nacida en Nueva York pero criada en Irlanda— ha tenido muchos papeles memorables —basta recordarla en The Lovely Bones (2009) y Hanna (2011). Sin embargo, por primera vez la vemos entregarlo todo a un personaje. Es muy fácil jugar a ser la niña temerosa, y es aún más fácil interpretar a una mujer astuta. Lo difícil es dar vida a la chica asustada que tiene que convertirse en una mujer fuerte y sofisticada, sin hacer que parezca un cambio de personalidad brusco. En este sentido, Ronan logra una actuación transparente, en la que, por más que vemos un proceso de madurez impresionante, nunca perdemos de vista a la Eilis que conocimos al inicio de la película.
En los Óscar, Brooklyn tiene nominaciones a Mejor película, Mejor guión adaptado y Mejor actriz. Y aunque es una cinta memorable, está muy lejos de ganar, al menos en las dos primeras categorías. Hay una pequeña esperanza en el premio a Mejor actriz; sin embargo, Brie Larson se perfila como la potencial ganadora gracias a su extraordinario papel en Room. No te preocupes, Saoirse. Como aprendimos en Brooklyn, el sol llega incluso después de las pérdidas más grandes.