Tumbona Ediciones y Sur+ Ediciones publicaron Escritura no-creativa: la gestión del lenguaje en la era digital, la primera edición en español de Uncreative Writing: Managing Language in the Digital Age, del artista, escritor y archivista estadounidense Kenneth Goldsmith. Bajo la traducción de Alan Page, Escritura no-creativa reúne doce ensayos que no solamente sirven para entender la trayectoria de una práctica apropiacionista como la de Goldsmith (y la de otros escritores y artistas contemporáneos), sino también para explorar algunas de las confluencias entre disciplinas artísticas, propuestas teóricas y poéticas, así como coyunturas tecnológicas que permiten que hoy el texto se mueva entre el papel y la pantalla, entre la autoría y el desplazamiento de voces, entre la legibilidad y la ilegibilidad. Esta entrevista fue realizada vía correo electrónico por Cinthya García Leyva y llegó en inglés a Kenneth Goldsmith gracias a la traducción de Gabriela Jáuregui. La entrevistadora tradujo las respuestas.

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Cinthya García Leyva: En este momento de Internet, ¿cómo asumes tu trabajo con los textos y las pantallas tanto desde la escritura no-creativa como desde tu labor como archivista en el proyecto UbuWeb? ¿Cambia, en retrospectiva, el modo de pensar tu trabajo si se mira también hacia atrás, hacia las distintas maneras en que se ha pensado este medio en los últimos años?

Kenneth Goldsmith: Los orígenes de las ideas en Escritura no-creativa se remontan a hace casi veinticinco años; ya son cinco años desde que el libro fue publicado en inglés y, humildemente, todo lo que he estado diciendo ha resultado ser cierto. Así que, en ese sentido, nada ha cambiado realmente. Cortamos y pegamos actualizaciones de estados y tuits de la misma manera que como lo hemos hecho desde hace veinte años. Aunque la superficie de las interfaces puede cambiar, el mecanismo base que hace que la web funcione es idéntico. Mi teoría de la escritura, entonces, está basada en las raíces de Internet y no en lo que flota en su superficie.

CGL: Cuando se han vuelto tan complejas las relaciones entre materialidad y concepto, entre palabra e imagen, entre ver y pensar, como señalas en Escritura no-creativa, ¿cuáles son las decisiones que toma alguien que trabaja con las palabras (un maquinista de signos, tal vez, para evitar el término escritor) para alterar, mover o desarticular tales relaciones? ¿Qué tanto se trabaja con las estructuras de los elementos de los que un texto es solamente una parte más que con el texto mismo?

KG: La escritura no-creativaes tanto conceptual (la idea de qué seleccionar) como material (cómo se distribuye aquello seleccionado). Este tipo de escritura está en un borde que oscila entre lo efímero y lo brutalmente material. Después de todo, cada documento que puede ser zapeado electrónicamente también puede imprimirse.

CGL: ¿Hasta qué punto esa relación entre azar y control, que también se ve complejizada tras ciertas operaciones derivadas de Internet, interviene en las estrategias (no-)creativas de aquél que trabaja con textos y máquinas?

KG: Ahora mismo, la relación señal-ruido (SNR) que viene de las máquinas que generan texto es bastante desagradable. Por el momento, si alguien va a trabajar con máquinas de modo exitoso, requiere de un fuerte esfuerzo humano editorial para hacer que valga la pena.

CGL: Como también señalas en uno de los apartados de Escritura no-creativa, propuestas en poesía como las del concretismo brasileño que décadas atrás buscaban para el objeto poético una integración plena y explícita de elementos verbales, visuales y sonoros, tienen hoy posibilidad de actualizarse por el contexto y las herramientas actuales. ¿Qué añade a estas propuestas la visibilidad, por ejemplo, del movimiento de un texto en una pantalla? ¿Entendemos ese texto de un modo más plástico, o va quizás más allá? La forma de un texto, su color, cómo se despliega en el papel o en la pantalla, en dónde lo leemos… ¿Cómo entendemos esto ahora? 

KG: Como nuestras pantallas varían, el texto varía en cada pantalla. En este sentido, Internet y su uso de la textualidad es a la vez global y local. La experiencia es universal e individualista en maneras en las que la página impresa nunca lo fue. Encuentro esto realmente emocionante.

CGL: Aunque iniciativas como Printing Out The Internet o aquéllas relacionadas con trabajos de apropiación pueden leerse desde diversas perspectivas, podrían también pensarse desde la saturación. No sólo como una saturación de voces (“El mundo está lleno de textos más o menos interesantes; no quiero añadir más”, señalas como variación de la declaración de Douglas Huebler), sino también desde ese ruido generado de lo que se desborda, de los textos superpuestos: las voces de lo cotidiano, ésas que aparecen segundo a segundo en un post en Facebook, en un comentario a las noticias del día o en un chat. David Joselit usa la imagen de un zumbido de abejas para hablar de la saturación de voces en la red.¿Qué tanto o cómo juega esa saturación en el quehacer de la escritura apropiacionista? ¿Qué tanto o cómo juega esa saturación en tu quehacer?

KG: Creo que el problema de la abundancia es un maravilloso problema con el cual lidiar.

CGL: Hablando de saturación y de tu quehacer, ¿cómo funciona bajo ese tema UbuWeb? ¿Cambian de manera drástica los manejos del archivo según su crecimiento? Categorías, secciones, modos de catalogación y distribución, o estrategias como las curadurías de contenido por invitado (Top 10) o las de resultado azaroso (Ubu Roulette), ¿se ponen en práctica a partir del incremento en el contenido que va añadiéndose o tiene que ver más con las maneras en que los usuarios buscan, revisan y descargan ese contenido?

KG: UbuWeb se hace de la misma manera que como se ha hecho en los últimos veinte años: lo escribo en HTML 1.0 cada noche, luego de mandar a dormir a mis hijos, con un vaso de whiskey junto a mí. En este sentido, Ubuweb es como un jardín; cada noche planto un poco, desyerbo y hago algunos arreglos.

CGL: ¿Llevas o gestionas algún tipo de archivo de objetos físicos? Si no es el caso pero conoces alguno que te interese especialmente, ¿podrías describirlo? 

KG: Adoro mi archivo de objetos físicos; las pilas de libros, viniles y CDs. Nunca vendo ninguno de ellos. Además del hecho de que están llenos de materiales fabulosos, hacen la mejor decoración del mundo. No hay nada mejor que vivir entre una rica y vasta biblioteca.