Entre los múltiples delirios de la perfección imaginados por Jorge Luis Borges, uno de los más estimulantes, en la misma medida siniestro y sobre todo infernal, tiene que ver con la posibilidad de "La Biblioteca de Babel”, un lugar compuesto por “un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. […] A cada uno de los muros de cada hexágono corresponden cinco anaqueles; cada anaquel encierra treinta y dos libros de formato uniforme; cada libro es de cuatrocientas diez páginas; cada página, de cuarenta renglones; cada renglón, de unas ochenta letras de color negro”.

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En ese lugar tan extraño e improbable estarían contenidos todos los libros pasados, presentes y futuros escritos, soñados o ignorados por los hombres; una ficción que por obra y gracia del programador, librero y escritor estadounidense Jonathan Basile ha salido de los límites de la ficción para expandir la realidad, basta dar clic en libraryofbabel.info para navegar entre los textos al azar, pasear por los hexágonos digitales y, en teoría, atisbar todo el entramado pasado, presente y futuro de los textos producidos por la especie: el universo del sentido al alcance de la mano. De ahí esta entrevista, que explora los alcances de domiciliar la fantasía en la realidad.


Rafael Toriz: El texto de Borges, “La Biblioteca de Babel” en el que se inspira tu proyecto, tiene algo ecuménico y fantástico pero también algo monstruoso y terrible. ¿Qué fue lo que te inspiró una primera lectura del texto?

Jonathan Basile: Absolutamente. Creo que esa tensión fue la que me inspiró a crear libraryofbabel.info. No solamente en “La Biblioteca de Babel”,sino toda la escritura de Borges. En “La biblioteca total,” un texto que precede el cuento por dos años, Borges dice que la biblioteca universal es uno de las “imaginaciones horribles” de la mente humana, y la compara al infierno, a la esfinge y, con su humor incomparable, a la ópera. Sin embargo, la belleza de la idea brilla en cada línea del cuento, la poesía accidental de los textos combinatorios, el método cabalístico de buscar significación alegórica o criptográfica, los sueños, las religiones y las esperanzas de los bibliotecarios que están todos llenos de hermosura y añoranza. Las ideas con las que Borges se obsesionó toda su vida fueron así, sin considerar demasiado su valor como verdad o a veces incluso pese a su evidente falsedad: una idea falsa todavía puede inspirarnos con su belleza y poesía. “La Biblioteca de Babel” no es una biblioteca universal, no tiene todos los textos posibles, y eso Borges lo sabía. El juego de alfabetos en el cuento lo demuestra. En “La biblioteca total” señala que las veintidós letras deben bastar para dar cuenta de toda expresión humana. Sin embargo, en su supuesta ficción vemos que otras letras y otros alfabetos aparecen sin explicación. Esta ironía nos recuerda que ningún alfabeto basta para expresar todo posible sentido, puesto que la biblioteca no es verdaderamente universal, pero todavía podemos fascinarnos y perdernos en esta idea abisal.

RT: ¿Qué conclusiones extraes luego de tu experimento con respecto a la esencia del lenguaje?

JB: Borges relaciona la biblioteca universal a la idea del eterno retorno. Dado que la visión de Nietzsche es equívoca, debemos regresar a la imaginada por los filósofos atomistas. Ellos describieron un universo cuya complejidad podría surgir solamente de las permutaciones de unos elementos básicos. En un universo finito, con tiempo suficiente o quizás infinito, todas las permutaciones posibles terminarían y tendrían que repetirse. Los atomistas también fueron los primeros en decir que toda significación puede emerger de las permutaciones de los elementos del lenguaje: las letras. Si este modelo pudiera expresar toda la significación posible, el universo es un tipo de estasis, donde toda novedad es ilusoria, hasta nuestros propios pensamientos
Al mismo tiempo, podemos ver en la escritura de Borges una idea que lo contradice En su “Nota sobre (hacia) Bernard Shaw,” el autor sostienen en una frase: “la literatura no es agotable, por la suficiente y simple razón de que un solo libro no lo es.” La Biblioteca de Babel puede ser alegoría de los dos lados del lenguaje: el universo inmóvil, sin vida ni cambio, y el universo caótico, donde cada parte difiere de sí misma.

RT: Luego de generar varios experimentos, parece claro que es más bien imposible que aparezca un texto legible. ¿Se trata más de una idea o de la proyección de una idea tu Biblioteca de Babel?

JB: Esto me interese mucho, puesto que a pesar de tener una función de “search”, todavía es imposible encontrar lo que buscamos y esperamos de la biblioteca. No podemos hacerlo porque queremos algo imposible. La función “search” puede encontrar todo lo que buscamos incontables veces en la biblioteca. Pero queremos encontrar lo que no sabemos cómo buscar. En consecuencia,libraryofbabel.info no es como otros archivos o bibliotecas. En ellos, uno puede buscar un libro por autor, título, tema y puede encontrar algo nuevo, puede aprender algo. En libraryofbabel.info se puede encontrar todo texto posible, pero solamente cuando ya ha pensado, oído o leído. No tiene la misma utilidad (en un pensamiento rigurosamente materialista no tiene ninguna utilidad) pero podemos ver el mismo texto en un nuevo contexto. Esto es lo esencial. En ese contexto, nuestros discursos o escrituras más íntimos aparecen sin intención de significación. La biblioteca puede mostrarnos o enseñarnos que todo lenguaje tiene sentidos más allá que nuestras intenciones, y que a veces el lenguaje se expresa usándonos como medio.

RT: ¿Consideras a Borges un profeta?

JB: Tengo el más alto respeto y admiración por Borges, pero él mismo nos enseñó a pensar la figura del profeta de manera diferente. Los autores de ciencia ficción (Wells o Lasswitz, por ejemplo) lo influyeron mucho, pero el tipo de fantasía o alegoría escrita por él es diferente. Sus cuentos no son previsiones de un futuro probable o posible, sino una representación de la irrepresentable esencia del ser. Esta esencia no tiene un pasado o porvenir, o quizás es todo el tiempo; de cualquier manera, su alegoría no es una prefiguración de algo que pertenece a un momento inminente en la historia humana sino algo que ha sido, es y será para siempre. Es verdad que los mejores alegoristas del ser han sido figuras religiosas o proféticas. El mundo antiguo tenía los autores de las escrituras judías (del Libro de Job sobre todo) y Jesús con sus parábolas. Desde el principio de la literatura vernácula ha habido tales alegoristas, como Dante, Milton o Bunyan. En nuestro tiempo tenemos autores no menos profundos que, leídos con un cierto oído, continúan esta tradición, principalmente Borges y su precursor Kafka. (También hay lectores alegóricos: Pablo, Orígenes y los cabalistas han transformado textos en otros místicos.) Estos cuentos y autores cambian, pero lo que indican quizás no. En ciertos momentos Borges dice que hay una sola literatura y un solo autor universal. Dice: “perhaps every age rewrites the same books over and over again, changing or adding a few circumstances. Perhaps the eternal books are all the same books. We are always rewriting what the ancients wrote, and that should prove sufficient”. O, en un poema sobre la inmolación de la biblioteca de Alejandría:

Las vigilias humanas engendraron
Los infinitos libros. Si de todos
No quedara uno solo, volverían
A engendrar cada hoja y cada línea

Con esta visión, alguien que escribe una cosa esencial habla también del futuro, porque habla de lo inmutable.

RT: ¿Crees que la obra de Borges entra en sintonía con los avances y los misterios más profundos de la red?

JB: Debemos continuar nuestra reflexión sobre el profeta de lo intemporal por considerar ser un lugar común en la lectura de Borges. Sin embargo, con una monotonía insoportable, muchos lectores sostienen al respecto de “La Biblioteca de Babel” que el cuento es una predicción o prefiguración de internet. Esta interpretación es insuficiente porque da demasiado crédito a nuestra tecnología y no da bastante al τέχνη (arte, técnica) de Borges. Hay dos deficiencias que debemos considerar. En primer lugar, la biblioteca no puede ser internet porque ella es mucho más grande de lejos. Internet, con cada artículo y revisión y discusión de Wikipedia y cada página web actual, más todos los archivos perdidos y todos los que van a venir ya están contenidos en la Biblioteca de Babel, que también contiene todo lo que nunca estará en línea. (Debemos considerar una cosa innegable pero paradójica, y es que este archivo contiene todo internet, pero aún cabe en una pequeña esquina de la red, alojada en una computadora en mi dormitorio.) Además de la consideración de la cantidad hay una singularidad más importante que pertenece a la calidad. La alegoría de Borges no representa algo que va a venir sino algo que ya ha pasado. La biblioteca universal pertenece a la esencia del lenguaje y es más antiguo que la historia humana. La lección y la hermenéutica que practican los bibliotecarios en el cuento, que llamamos intertextual o cabalístico mucho antes de que los llamemos “hipertextual”, es algo que hace posible no solamente la red sino cada acción y pasión de la oscura entidad que conocemos como idioma. Confundimos la esencia y la existencia si pensamos que una nueva realidad lingüística apareció cuando se inventó internet. Es cierto que Borges entrevió la red. Pero también vio todo, pasado y porvenir. Su obra es un Aleph.

RT: El descubrimiento por parte de Borges (refrendado por tu proyecto) de que no es necesaria una inteligencia racional para el sentido de nuestras vidas refrendaría la idea de que el universo no tiene sentido. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

JB: Estamos de acuerdo en que la biblioteca muestra que toda expresión del lenguaje humano y de los lenguajes infra y sobre humanos también son posibles sin la intención de significación. Pero prefiero extraer otra conclusión. No resultan un lenguaje y un mundo desprovistos de sentido, sino un aumento vertiginoso del sentido. El principio cabalístico que fascinó a Borges aplica aquí, donde todos los textos, incluidos los textos de nuestras acciones y las acciones de la naturaleza y los dioses, admiten todas las interpretaciones, donde lo literal es posible todavía, junto a lo alegórico, lo criptográfico y lo irónico. Todo lo que existe admite cualquier interpretación, hasta la posibilidad de no significar nada o la igualmente extraña interpretación de que todas las cosas son cosas literales o reales. No hay fin de las posibilidades especulares. El universo podría significa nada porque le falta origen y razón, o porque es obra de un demiurgo incompetente o burlón. La búsqueda del sentido de la existencia o de la literatura es difícil por esta misma razón. No es que la realidad no tenga sentido, sino que admite todo tipo de significaciones, incluso la de la insignificancia.

RT: ¿Podrías vincular la biblioteca de Babel a la idea de Stephan Mallarmé al respecto del mundo como libro?

JB: Esta idea subyace en la mayoría de la obra de Borges, especialmente en Ficciones. Casi todos los cuentos de esta colección tratan de un libro o autor imaginario. Podemos entender esta cadena ficticia como una elaboración de la idea de que no hay afuera del texto.Cada texto se relaciona con otros seres textuales, entonces la supuesta diferencia entre realidad y ficción, cuando la primera refiere a algo afuera del texto, se deconstruye. En “La Biblioteca de Babel” vemos esto primeramente en la estructura alegórica del un universo que es una biblioteca. Toda la realidad es un texto, entonces es un libro para leer y descifrar, y si queremos confirmar la veracidad de un texto, solamente tenemos que recurrir a otros textos para efectuar la comparación. La búsqueda vana de la verdad y los textos maestros en tal universo, que reflejarían al nuestro.

RT: ¿Esta conversación estaría contenida en la Biblioteca de Babel?

JB: Claro que sí. ¿Dónde piensas que encontré mis respuestas?