24_7-sqEl capitalismo contemporáneo nunca se detiene: funciona las 24 horas del día y los 7 días de la semana. ¿Qué tipo de sujeto y qué formas de percepción emanan de este sistema? En su libro 24/7: Late Capitalism and the Ends of Sleep, el profesor arte moderno y teoría de la Universidad de Columbia, Jonathan Crary, propone algunas respuestas sugerentes y muestra cómo el dormir es la última actividad que permanece al margen de la lógica capitalista (y posiblemente la única vía para construir un futuro distinto). Esta es la última obra del autor de Las técnicas del observador: visión y modernidad en el siglo XIX (1990) y Suspensiones de la percepción. Atención, espectáculo y cultura moderna (2000).


  • En su profunda inutilidad y pasividad intrínseca, con las pérdidas incalculables que causa en el tiempo de la producción, circulación y consumo, dormir siempre va a chocar con las demandas de un universo 24/7.
  • La enorme porción de nuestras vidas que pasamos dormidos, liberados de un pantano de necesidades simuladas, subsiste como una de las más grandes afrentas humanas a la voracidad del capitalismo contemporáneo. Dormir es una interrupción sin compromisos al tiempo que nos roba el capitalismo.
  • La mayoría de las necesidades aparentemente irreducibles de la vida humana —el hambre, la sed, el deseo sexual y, recientemente, la necesidad de una amistad— han sido restablecidas en formas mercantilizadas o financializadas. El dormir plantea la noción de una necesidad humana y un intervalo de tiempo que no puede ser colonizado y aprovechado por un máquina masiva de rentabilidad y, por lo tanto, permanece como una anomalía incongruente y un sitio de crisis en el presente global. Pese a toda la investigación científica en esta área, frustra y confunde cualquier estrategia para explotarlo o reconfigurarlo. La impresionante, inconcebible realidad es que nada de valor puede extraerse de él.
  • Dormir es la única barrera que permanece, la única “condición natural” duradera que el capitalismo no puede eliminar.
  • El planeta se reimagina como un sitio de trabajo sin parar o un centro comercial de infinitas elecciones, tareas, selecciones y digresiones siempre abierto. El insomnio es el estado en el cual producir, consumir y desechar ocurre sin pausa, acelerando la extenuación de la vida y el agotamiento de recursos.
  • La privación del sueño como forma de tortura puede rastrearse en el tiempo muchos siglos atrás, pero su uso sistemático coincide históricamente con la disponibilidad de luz eléctrica y los medios para la amplificación sonora sostenida.
  • Los mercados 24/7  y una infraestructura global para el trabajo y consumo continuo han existido durante algún tiempo, pero ahora se está construyendo un sujeto humano para que coincida con ellos más intensamente.
  • Como la historia ha mostrado, las innovaciones relacionadas con la guerra son inevitablemente asimiladas en una esfera social más amplia, y el soldado que no necesita dormir sería el predecesor del trabajador o consumidor que no necesita dormir.
  • Los productos para no dormir, cuando sean agresivamente promovidos por las compañías farmacéuticas, van a convertirse primero en un estilo de vida, y eventualmente en una necesidad para muchos.
  • Es posible que –en muy diferentes lugares, en muy dispares estados, incluyendo la ensoñación y el soñar despierto– los pensamientos de un futuro sin capitalismo comiencen como sueños productos del dormir. Éstos pueden ser insinuaciones del sueño como una interrupción radical, como una negativa al peso implacable de nuestro presente global, del dormir que, al nivel más mundano de la experiencia cotidiana, puede siempre ensayar los esquemas de cómo podrían ser las renovaciones y comienzos con mayor trascendencia.

 

Jonathan Crary, 24/7: Late capitalism and the ends of sleep, London: Verso, 2013.

Selección y traducción de Luciano Concheiro