American Sniper. Un himno patriótico al sinsentido

 

Cada vez que veo una película de soldados americanos enfrascados en guerras miserables que nunca debieron empezar, siento un hastío que va creciendo a la par del patriotismo con el que una de las naciones más poderosas del mundo justificó intervenir en los países más retrógrados del mundo.

Nada más no hay forma de separar las historias de drama humano que intentan plasmar en sus películas, de la lógica demencial de las fuerzas armadas norteamericanas, que justifica los asesinatos de miles de personas. Todo el concepto es un sinsentido intolerable plasmado en finísimo arte cinematográfico con capacidades narrativas muy elevadas, en especial cuando es dirigido por Clint Eastwood. Es difícil contar mejor una historia, aunque dicha historia este cimentada en una falacia ideológica.

American Sniper es uno de los mejores ejemplos de este sinsentido histórico. La película narra la vida del francotirador más mortífero en la historia del ejercito de Estados Unidos, Chris Kyle, un SEAL de la marina. Kyle, interpretado magistralmente por Bradley Cooper, es un heroico psicópata con un extraordinario instinto de protección. Su propósito central es cuidar a sus compañeros de armas a toda costa, lo que en muchos casos le implicó tomar decisiones morales que rondan una zona gris incomprensible para cualquier persona que no haya tenido la necesidad de decidir entre matar a un niño o salvar a un compatriota. Eso simplemente sólo existe en la guerra.

Eastwood toma parte de la verdadera historia de Kyle para darnos otra épica de guerra americana, y lo hace a la perfección tanto en la parte técnica como en la narrativa, haciendo hincapié en la delgada línea que caminan los soldados para conciliar el contraste entre un mundo en completa paz y el infierno de arena que es la guerra del medio oriente. El problema que tiene la cinta es que para el público empieza a ser difícil –o al menos para mí– aceptar la ambigüedad del mensaje, la ya mencionada premisa falaz. Por una parte tenemos soldados muy entrenados, que pelean con la certeza de ser una fuerza de bondad y justicia en el mundo y, por el otro, es cada vez es más evidente que esa seguridad es falsa.

American Sniper es una pieza de cine de denuncia, envuelta en un elogio, envuelto en suceso que eventualmente quedará expuesto cómo uno de los momentos de mayor incoherencia humana. Las terribles decisiones que toma Kyle junto con sus compañeros de armas siempre estarán bajo la sombra de una sentencia que se aproxima y que será devastadora para Estados Unidos, sus soldados y para el resto del mundo: la guerra de Irak y Afghanistan son un sinsentido impulsado por ideales torcidos e intereses perversos que han vuelto loco al pueblo norteamericano. Esa locura se expresa en su apoyo incondicional a sus tropas, la exaltación de los ideales de libertad, justicia y tolerancia, propagados con miseria y muerte.

La película es buena, sin duda, pero el tema es cada vez más insoportable. El hecho de que sea buena genera una contradicción personal: ¿Debo soportar otro himno norteamericano de flagelación o, entrar a ver algo más ligero como Zapatero a tus zapatos, la última comedia de Adam Sandler? Lo impresionante es que ambas muestras de cine vienen del mismo país.

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Publicado en: Cine