Volver a escribir Don Quijote como Cervantes

Abre Jorge Luis Borges su Fervor de Buenos Aires con un epígrafe dirigido “A quien leyere”:

Si las páginas de este libro consienten algún universo feliz, perdóneme el lector la descortesía de haberlo usurpado yo, previamente. Nuestras nadas poco difieren; es trivial y fortuita la circunstancia de que seas tú el lector de estos ejercicios, y yo su redactor.

¿Será verdaderamente fortuita? ¿Es la invención una parvada de palabras y significados que sobrevuela la mente de los hombres hasta que encuentra en alguno un terreno suficiente para descender?

Hace poco más de dos semanas, durante las conferencias de un seminario de Ingeniería Lingüística, un ave perdida vino a anidar en mi cabeza. El pajarillo se dedicó a recolectar varas secas y pelusas. Me enteré de que el vietnamita, con más de 60 millones de hablantes, es considerada una lengua de bajos recursos, de que es posible graficar el tipo de argumentos que emiten los  partidos políticos en una sesión de Congreso, y que existe, en el área de la lingüística computacional, un proyecto de llamado “Pierre Menard”.

Construido el nido, cerró los ojos, las alas y se quedó dormido.

Yo, por otro lado, andaba nerviosa cuidando que no se me fuera el animalito de la cabeza. Borges, siempre sabio, tendría algo que decir. Tomé Ficciones y, guardado junto a “Funes, el memorioso” y “El jardín de los senderos que se bifurcan”, encontré “Pierre Menard, autor del Quijote”.

Con un tono de adulación dramatizada, el narrador del cuento escribe una nota, un largo repertorio de halagos en favor  de Pierre Menard, escritor originario de Nîmes, Francia, quien recientemente–al tiempo encapsulado en el cuento me refiero- ha fallecido. Se enlista formalmente la obra “visible” del fallecido autor. Visible, pues también está la otra, la subterránea, la interminablemente heroica, la impar, la inconclusa: aquellos fragmentos con los que aspiró a escribir nuevamente El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

La empresa no consiste en tomar al delgado caballero y echarlo a combatir el ébola o hacerlo cabalgar en una marcha junto a los del politécnico nacional. Tampoco es un asunto de memoria o copia. “Su admirable ambición era producir unas páginas que coincidieran –palabra por palabra y línea por línea- con las de Miguel de Cervantes.”

Algo parecido es lo que propone el proyecto Pierre Menard[1]. De manera automática, entre muchas otras cosas, se ha analizado la frecuencia léxica de la novela de Cervantes. Gracias a eso sabemos que tiene más de 40 mil comas, que aparece más Sancho que Quijote, que Dios se menciona casi el doble de veces que Dulcinea, que el verbo más usado es respondió y que la palabra ínfima es ocupada sólo una vez.

www.theguardian.com
www.theguardian.com

La idea de un grupo de computólogos cervantinos y borgeanos es “reescribir la tradición literaria”; valerse de las tecnologías y el procesamiento automático del lenguaje para construir una novela que contenga la misma cantidad de palabras -las mismas- que la original. Es un juego para desarrolladores de herramientas lingüísticas pero a mí me llevó a pensar en la entropía y la permanencia en la literatura.

Sentí que el pajarillo se volcó de regreso al cuento. El narrador declara que el propósito de Menard era, por mucho, más complejo que el de Cervantes pues mientras el español había dejado correr tras su mano una invención casi inevitable, natural al siglo XVII, el autor francés, mediante el artificio más puro -en una labor casi imposible- se aventuraría a hacerlo tres siglos después, con la propia canonización de Cervantes de por medio.

Silvina, el ave de mi cabeza, de pronto inició el mecanismo y el verdadero sentido del cuento comenzó a revelarse.

Lo que en la obra de Cervantes queda reducido a un modo burdo de oponer las ficciones caballerescas a la “pobre realidad provinciana de su país”, en la reescritura de Menard será transformado en la realidad de “la tierra de Carmen durante el siglo de Lepanto y Lope”. El lenguaje, de “español corriente y desenfadado” pasa a calificarse de “estilo arcaizante”.

En fin, el autor de la nota acaba por desarmar completamente a Cervantes:

El Quijote —me dijo Menard— fue ante todo un libro agradable; ahora es una ocasión de brindis patriótico, de soberbia gramatical, de obscenas ediciones de lujo.

Discreto y laberíntico humor de Borges, silbado por en mi oído por Silvina, la melodiosa: el cuento mismo ha mencionado el “hábito resignado o irónico de propagar ideas que eran el estricto reverso de las preferidas”. El argentino está jugando. La discusión gira, en realidad en torno a lo que otros han llamado “la muerte del autor”.

Cada acto de lectura será la reescritura exacta de una obra. Pequeños esqueletos tomaran nuevas plumas y trazarán nuevos vuelos a través de las épocas y los lugares. Cada lectura, condicionada por los días y los hechos, es lo que hace que algunos pájaros se vuelvan fénix y otros, pasen de golondrinas a moscas. El asunto está en la recepción. Interpretaciones, significaciones, monumentos y ruinas.

Silvina lleva un rato mirando el horizonte, algo intuye en su naturaleza pajarina. La idea cruda de inventar un texto idéntico -palabra por palabra- a otro, suena absurda, pero es en realidad palabra tras palabra como se construye el puente entre una obra y quién se aventura en ella: el lector.

El encanto eterno de las obras clásicas se sostiene de la dulce flexibilidad de sus significantes. La gloria es una incomprensión y quizá la peor -dice el personaje de Borges. ¿Será que el Quijote ha encontrado la fuente de la eterna juventud?

Tal vez lo ha hecho, aunque esto implique en algunos casos,  ser convertido a materia prima, a frecuencias, a datos, a un sistema binario corriendo a través de un sistema.

Buen viaje, Silvina.

 

[1] Para ver el proyecto completo http://literaturawiki.org/index.php?title=Proyecto_Pierre_Menard

 

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Ensayo literario

2 comentarios en “Volver a escribir Don Quijote como Cervantes

  1. Es grato leer la inteligencia combinada con narrativa de una mente en pleno ascenso
    felicidades¡

Comentarios cerrados