Del “twee” y hábitos breves

jamEn diversos medios se ha anunciado en las últimas semanas la muerte de lo hipster y su sustitución por lo que se denominado twee. La serie de artículos dedicados a esta nueva “revolución cultural”, surgidos a propósito del libro de Mark Spitz Twee: The Gentle Revolution in Music, Books, Television, Fashion and Film, interpretan a la hipótesis de este autor de las más diversas maneras. Spitz dice que el  twee es el movimiento juvenil más poderoso desde el Punk y el Hip-Hop, ¿sus características? la ternura, odiar a los bullies, disfrutar de mermeladas y galletas artesanales, no ser engreído, entre otras cosas. Dice Use Lahoz en El País: “un twee visita a menudo a su abuela, recicla, mantiene los vínculos con su infancia, no es cruel, respeta a los geeks (fans de la tecnología), protege a los nerds (fascinados por el estudio o algún tema específico), pasea en bicicleta, puede enamorarse hasta la taquicardia de una página web e incluso podría identificarse con la virginidad.” Sus figuras de culto son Wes Anderson y Zooey Deschanel.  No se trata de una generación, aclara Splitz,  sino de una especie de tribu. 

Sin buscar mostrar la validez de los argumentos para defender u oponerse a la noción de que esto se trata de un movimiento cultural amplio y renovador, es interesante acercarse a la discusión para pensar en los alcances que pueden tener los postulados sobre nuevas modas culturales. De alguna manera, son muestras de que todavía tiene sentido discutir sobre lo que leemos, escuchamos, vemos y vestimos. Aquí dos ejemplos.

Jorge Hill  dice en Animal Político que, para empezar, el concepto de “revolución cultural” como se usa hoy en día es sintomático de aquello que nutre a la cultura en nuestras sociedades. No son más los grupos urbanos, artistas e intelectuales los que forjan las revoluciones culturales, sino las agencias de publicidad y sus clientes “con miles de productos esperando a ser categorizados”. Lo que molesta a Hill es el negocio a partir de hacer sentir al consumidor como parte de algo nuevo, cool y trendy. Siguiendo su argumentación, la moda –tanto hipter como twee– seguiría a la imposición publicitaria y de ningún modo significaría un verdadero esfuerzo por “crear, exhibir, visibilizar, conmover y hacer pensar”.

Por otro lado, James Parker en un artículo que publica en The Althantic entiende al twee como una sensibilidad moderna, que se supone que tiene valores como la saludable suspicacia hacia a la adultez o el cultivo de proyectos que surjan de la pasión. Dice estarle agradecido a Splitz por recodarle que: …más allá del “trinar”, el twee tiene algo apasionante de afrenta y desafío; el aceptar a los perdedores –sus fracasos, sus y sus difíciles terceros álbumes.” Parker cree  que este movimiento tiene “una aplicación moral real”,  le parece que el ideólogo del twee que habría sido Kurt Cobain es muestra de ello. Alguien que “vituperó en contra del sexismo y la homofobia, detestaba a los jocks (n.e. estereotipo del popular atleta preparatoriano) cantaba ‘Grandma take me home’, pintaba las uñas de sus pies y usaba su fama para promover a bandas impromocionables.”

Aunque en apariencia contradictorias, una síntesis de ambas posturas podría encontrarse en el famoso aforismo de Nietzsche en La Gaya Ciencia a favor de los hábitos breves. Puede ser que el twee no sea más que una moda pasajera y no muy auténtica, pero eso no le quita necesariamente su valor. Dice el filósofo: “Me gustan los hábitos breves y los tengo por el medio inestimable de conocer muchas cosas y situaciones, hasta el fondo de sus dulzuras y amarguras […] Creo siempre que esto me proporcionará una satisfacción permanente –también el hábito breve  tiene esa fe propia de a pasión, la fe en la eternidad– y que soy un hombre privilegiado por haberlo hallado y apreciado […] Y un día acaba todo: la buena cosa me abandona, no como algo que ahora me dé asco –sino pacíficamente y satisfecha de mí, igual que yo de ella, y como si debiésemos estar mutuamente agradecidos.” Así, cada moda, por más efímera, merece discusión: ¿nos aporta algo?

 

 

 

 

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Publicado en: Ensayo literario

2 comentarios en “Del “twee” y hábitos breves

  1. Pienso que la razón por la que las revoluciones culturales son formadas por las agencias publicitarias en parte es culpa de la accesibilidad a la que estamos expuestos todos, y eso se lo debemos a los medios de comunicación masivos y al auge que tienen en estos tiempos de revolución digital, dichas plataformas facilitan el hacer “virales” ciertos contenidos que generan actitudes y posturas en las ahora ya vulnerables mentes de los pubertos/adolescentes que son expuestos a propaganda que les dice como deben de vestirse, comportarse y las posturas que debieran tomar ante diversas situaciones.

    Es un artículo interesante, me gusta la forma en la que aborda las cuestiones morales que implica pertenecer a una tribu urbana, y es algo que no necesariamente tiene que ser negativo.

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