Nerbaska (E.U.A, 2013)
Director: Alexander Payne
Género: Drama
Guionista: Bob Nelson
Actores: Bruce Dern, Will Forte y June Squibb

Al director Alexander Payne le gusta contarnos a sus desolados personajes mientras viajan. ¿Se acuerdan de “Entre Copas”y de “About Schimidt”?  Pues en Nebraska un hijo lleva a su padre, confundido y engañado, en busca del millón de dólares que cree, con terquedad de sordo, haber obtenido cuando recibió la propaganda de suscripción a una revista. Todo el que lo rodea intenta desengañarlo, pero el hombre la emprende a caminar rumbo a Nebraska siempre que consigue escapar de su desesperada y desesperante mujer. La familia vive en un pueblo que da miedo mirar: triste y monótono, seco y abrupto. La gente expresa poco, no se toca, habla en frases cortas, a veces en monosílabos. Y es melancólica, desdichada o salvaje. La única que tiene ahí una larga voz llena de quejas es la madre del muchacho, (June Squibb), eterna esposa del viejo con chochez y desmemoria, consecuencias del alcoholismo y del alcohol en que sigue y que lo sigue con la misma necedad asidua de su hijo. Bruce Dern, hace un viejo jorobado e insoportable sitiado en su epidermis y  su necedad. Un viejo que de verlo conmueve y enoja. Tanto a su hijo, como al espectador. El sentimiento de este hijo (Will Forte), inerme y guapo, la mezcla de curiosidad y vergüenza que le provoca el padre, se contagia. Supongo que por eso quien para ese momento lleva veinte minutos en una película que amenaza con ser idéntica la siguiente hora y media, gris y desesperante, se queda frente a ella. Y emprende el viaje. Algo tendrá que pasar, algo que rompa con la vida en blanco y negro de este joven generoso y estupefacto.  Y va pasando el camino. La nada convirtiéndose en una lenta aventura caprichosa a la que, cuando el viejo tiene un accidente, acuden la madre y su otro hijo hasta el pueblo del que una vez emigró la familia. Aparece entonces una incansable variedad de viejos áridos como la vida toda en esos pueblos que lastiman la imaginación. Casi no hay jóvenes, en esos sitios. Y los poco que hay tienen alma de viejos.  Sin embargo, tramado en la precariedad de esa vida, prevalece un sentido del humor ácido que permea la tristeza y nos lleva de la mano a la esperanza. El final, de regreso al principio, nos regala la sonrisa agradecida y por un momento consciente del padre. La conmovida sensación de haber entendido lo inescrutable, del hijo. A mí me gustó.  

SensaCine: 4.5 de 5
IMDb: 7.9 de 10
Rotten Tomatoes: 92% de 100%

nebraska

 

 

Un comentario en “Nebraska: entre el espanto y la ternura

  1. Coincido con ángeles mastreta. Si ..un poco pesada, lentitud en blanco y negro. Pero se queda uno con la película por esperar ” que pase algo”. Quien se redime al final ?? creo que ambos.