Pasajes del libro Viajes en la América ignota.
Selección: Kathya Millares

“Se me podrá acusar de tratar sólo con una minoría selecta, pero hasta la fecha no he conocido ningún mexicano que tenga esperanza —y menos, que tengas ganas— de que sus huesos acaben en la rotonda de los Hombres Ilustres”.

“Al aprendiz de héroe: si no es uno calvo, o no tiene la costumbre de amarrarse un trapo a la cabeza, hay que cultivar algo que constituya un sello inconfundible, como, por ejemplo, usar anteojos cuadrados, dejarse crecer una barba extraordinaria, por lo hirsuto, por lo ralo, o por lo largo o por taparse un ojo con un parche, porque en los rasgos fisionómicos nadie se fija, y un héroe sin imagen, es como si no existiera”.

“El Pípila, hay que confesarlo, es un héroe perfecto. Su origen es oscuro, como es claro el lugar de su nacimiento. Como se ignora su apellido, no hay peligro de que sus descendientes vengan a exigir pensiones. Su actuación en la historia es breve, elocuente y decisiva. Sus palabras, ninguna”.

“Los monumentos sufren una evolución, de acuerdo, con las necesidades de los gobiernos que los mandan hacer”.

“[Al pie del Monumento a La Madre] Debería decir: ‘A la que en algunos casos, nos amó antes de conocernos y la que, por lo general, después de conocernos nos echó a perder’”.

“Es probable que en el futuro ya ni siquiera haya monumentos, sino que los edificios van a ser tan expresivos, que bastará con verlos para darse cuenta de las aspiraciones de un pueblo”.

“Al que me diga que en su pueblo nunca ha pasado nada, le respondo que por cálculo de probabilidades eso es imposible… en donde no se firmó un tratado se firmó un plan político o una sentencia de muerte. En donde no se dio una batalla, alguien fue fusilado, vio la luz por primera vez, o formó gobierno provisional. En el peor de los casos, alguien pasó la noche”.

“No hay crítica irrefutable, aunque sí muchas que merecen ser pasadas por alto”.

“El rey de los deportes acuáticos, o más propiamente dicho, de playa, es el concurso de belleza… Consiste en lo siguiente: hay que discernir quién es el más deforme de todas las personas que están en cien metros de playa”.

“Más vale ser mal recuerdo que pasar al olvido”.

“Si está comprobado científicamente que los malos recuerdos quedan más indeleblemente grabados en nuestra mente que los buenos, ¿qué caso tiene tratar de ser agradable?”.

“Se admiraban y se querían como suelen hacerlo las personas que no se conocen bien”.

“En México hay tantos bustos de Emiliano Zapata que nadie sabe ni dónde ponerlos”.

“Durante un tiempo se bautizó a los niños con los nombres de los santos o las vírgenes más populares. Esto redujo la nomenclatura notablemente. Proliferaron nombres como el de Carmen, Juan y José, y en las fechas de estas fiestas aumentaron de manera alarmante los accidentes por exceso de velocidad, los navajazos y los gallos”.

“Los nombres, que al verlos escritos en el acta de nacimiento dan la impresión de tener una forma definitiva, son en realidad material moldeable que va tomando con el uso formas diferentes”.

“Los nombres comunes y corrientes traducidos a idiomas extranjeros, como Frank, Elisabeth, Juliette, unidos a apellidos como González, Arozamena y Sánchez, ponen de manifiesto una ignorancia total del idioma nativo, o bien, ascendencia chicana”.

“El nombre con que bautice uno a sus hijos carece de importancia. No hay que olvidar que vivimos en México, que es un país en donde la gente se conoce más bien por sus defectos físicos que por su nombre. O, mejor dicho, en el que los defectos físicos sirven de nombre”.

“El mexicano nace, crece y se desarrolla en un ambiente de desconfianza hacia la policía”.

“La posición social del policía es semejante a la de los operadores de proyectores de películas —cácaros por mal nombre— a quienes el público no recuerda más que en momentos de desastre y para insultarlos”.

“Lo primero que hace un mexicano al conseguir un empleo, es contratar una criada”.

“Si [las trabajadoras del hogar] se organizaran, constituirían el sindicato más grande y poderoso”.

“Los trabajos que desempeñan las trabajadoras del hogar son de dos índoles: inventos del ama de casa y fruto de su neurosis… O bien, son trabajos que el ama de casa o una máquina podrían desempeñar con igual efectividad, si la primera no fuera tan holgazana y la segunda no fuera tan cara”.

“Para habitación de las trabajadoras del hogar, los arquitectos han inventado recintos especiales, cuyas superficie es igual a la aceptada como mínima en los parques zoológicos”.

“Cuando abrimos los ojos por primera vez, nos encontramos frente a una mujer que nos mira llena de ternura. Es nuestra madre. Hay que empezar a educarla sin pérdida de tiempo.

En primer lugar hay que corregirle el lenguaje… Cuando la madre diga ‘papos’, el infante debe contestar, severamente:

—Nada de ‘papos’: zapatos”.

“En la ignorancia fingida de la madre hay una mala fe notoria. Nos enseña a hablar como idiotas, y después cree que somos idiotas porque hablamos como ella nos enseñó”.

“En el fondo del cerebro de cada madre hay la esperanza de que su hijo llegue a ser un modelo. ¿Un modelo de qué? Nadie sabe. Pero un modelo”.

“Los teléfonos públicos lo son, no sólo porque cualquiera puede usarlos , sino porque cualquiera puede oír lo que dice el que lo está usando —excepto, en muchos casos, el que está del otro lado de la línea”.

 

Fuente: Jorge Ibargüengoitia, Viajes en la América ignota, Joaquín Mortiz, 1989.

Jorge_Ibarguengoitia

 

 

4 comentarios en “El sello de Jorge Ibargüengoitia

  1. Agrego una cita de Ibargüengoitia “Quien creyó que todo lo que dije es en serio es un cándido, y quien creyó que era en broma es un imbécil”. Esta cita se da en su última colaboración a la Revista de la Universidad de México a raíz de su polémica con Monsivais en esa revista. Jorge habia hecho una crítica a la obra de teatro que Juan José Arreola hacia -en ese entonces- en la Casa del Lago. Carlos Monsivais, molesto, disuadio a que la revista dejara de publicar a Jorge, quien escribio su última colaboración, en donde se aprecia esa sentencia

  2. Muy bueno el artículo, la cita adicional de gran valía por la anécdota …..fan de hace muchos años de Don Jorge Ibargüengoitia

  3. Gracias Kathya. Una maravilla que hayas traído esto a la revista. Ibarguengoitia, qué regalo de tipo. Con ganas de rehacerlo para encontrárselo y abrazarlo. No era muy de abrazos. Lógico,