De la sala superior del Museo Nacional de Arte Moderno emana una magia especial; recorre desde su interior por todo el perímetro circular de la parte alta del museo, bajando por las escaleras centrales, pasando por las demás salas, los jardines, hasta la salida del museo. Este encanto acaricia por encima a la fila de personas que mueren por conocer el mundo que habita dentro y que fue creado por una de las artistas más importantes del surrealismo en la época moderna.
Remedios Varo es una artista española que encontró en México el mundo surrealista que habitaba en su cabeza. Su llegada a México derivó de la huida y exilio de los conflictos bélicos en Europa, sin embargo, fue aquí donde se consolidó como una artista de la corriente surrealista; y se rodeó de muchos artistas e intelectuales mexicanos —como Frida Kahlo y Diego Rivera— e internacionales que llegaban a México también a causa del exilio —como Leonora Carrington—.
En este mágico mundo expositivo habitan personajes insólitos: una persona sin cara navega en una balsa miniatura –de la cual sólo caben los pies– en un río que desemboca de una alta montaña rocosa que se percibe a los lejos, no se hunde, es ligera y utiliza su vestido para crear las velas que le permiten pilotar. Caminando un poco, navegan otros tripulantes, aunque ellos no utilizan una balsa para moverse sino un paraguas aterciopelado sobre una especie de neblina amarilla que emerge de una cueva lejana, pareciera que están huyendo de algún lado.

De pronto, un huevo grande y ovalado se postra en medio de un bosque amarillo lleno de sombras con una ventana central donde un sol con rasgos antropomorfos analizando a quién le permitirá la entrada a su nave espacial. A lo lejos se observa a una persona sentada en un banco, envuelta hasta la cabeza con los azulejos del piso como cobija, girando una manivela que activa un complejo de engranes que se extienden a lo alto de una gran torre de madera, que a la vez, alberga un recipiente situado al fuego que recolecta por medio de cucharones gotas de lluvia, y lo procesa para depositarlo por goteo en pequeños frascos bebibles; necesita un lugar quieto, en su mirada se ve la tranquilidad y concentración que requiere este proceso.
Alquimia, magia, ciencia, mecánica, botánica y psicoanálisis son los elementos esenciales que protagonizan las escenas de los cuadros que conforman esta exposición.
La obra de Remedios Varo se compone de elementos muy particulares que resuenan mucho en su propia identidad; estudió ingeniería, física y alquimia, y sus obras –si prestamos atención– se componen de estructuras imaginativas donde la mecánica y la ciencia están presentes. Los personajes o estructuras que habitan su obra, en su mayoría, están realizando algún proceso científico, mágico o mecánico que tiene como propósito la creación o transformación de la materia.
El exilio fue una situación cardinal que permeó la obra de Varo, no es casualidad que la curaduría del MAM haya puesto al inicio de la exposición la frase “nómadas del exilio”. En su universo plástico, los personajes habitan en un mundo que se siente enorme, tranquilo, pero también muy solitario.
En sus piezas se puede ver a estos habitantes vagando por un mundo desconocido, hermoso y mágico pero muy pocas veces están acompañados; esto quizás puede ser una representación de la misma artista desenvolviéndose en lugares que no eran su hogar pero que encontró en estos nuevos espacios la magia y curiosidad que habita en su obra.
La creación y transformación son otros elementos muy propios en la obra de Remedios Varo; siendo ella prácticamente una hechicera que tomaba los elementos de la naturaleza en su forma más básica y los transformaba –y esto, no es exageración, en la exposición podemos ver extractos de sus apuntes donde tiene recetas con ingredientes y modo de preparación para provocar sueños eróticos; así como relatos de su propia transformación de materia a humana-; de la misma manera, los habitantes de su mundo son seres creativos que utilizan procesos alquímicos para transformar lo que ella ha creado en un inicio como base.
Sus pinturas son un espiral que emana desde el inconsciente de esta peculiar artista y gira sobre la energía creativa hacia lo más profundo de ese mundo imaginativo. Es por esto que, cuando se admiran las obras de Remedios Varo, da la sensación de estar viendo solo un pedazo, un extracto de todo un mundo completo, de que hay algo más allá que no está al alcance de nuestra vista y los procesos creativos que realizan estos habitantes van más allá de nuestro conocimiento humano.
La exposición del MAM no sólo realiza un excelente trabajo al presentar más de cincuenta obras de la artista, sino que, por primera vez, enseña un lado mucho más personal que permite a la audiencia descubrir su alma, saber quién es la arquitecta de este mundo, y responder preguntas como ¿qué leía?, ¿qué escribía? Es por eso que se enseña su biblioteca personal. ¿Qué alimenta la imaginación de una artista que puede crear estas obras? Libros como El desarrollo de la luz de Rodney Collin, En busca de los milagros de Pedro Ouspendky, El tiempo vivo de Mauricio Nicoll, El análisis profano de Sigmund Freud, Los alquimistas de F. Sherwood Taylor, y muchos más.
El surrealismo de Remedios Varo también brilla no sólo por sus particularidades, sino porque tiene un toque femenino que otros artistas no podrían haber creado. Si el surrealismo está relacionado con la idea moderna del inconsciente; y Sigmund Freud planteó la idea de que parte de nuestra mente funciona fuera de la conciencia y es en el inconsciente donde viven nuestros deseos más ocultos; se entiende, entonces, por qué mucho de esta idea se enfocó en los deseos sexuales, Así es que la gran mayoría de las obras de los artistas surrealistas hombres tienen un enfoque sexual; a diferencia de las obras de Remedios Varo, donde la idea de los sueños y el inconsciente lo expande a un tema mucho más mágico, convirtiendo la ciencia, la alquimia y el misticismo en la base creativa de su obra.
Esta mágica exposición termina con un ejercicio llamado “buzón psico-humorístico” donde te invita a desarrollar ese imaginario mágico que habita en ti y quizás no lo sabes. Así como Remedios Varo disfrutaba escribir sus sueños, crear historias, inventar recetas y enviar cartas a desconocidos o a personajes dentro de su mundo —ejercicios que ella llamó “experimentos psicohumorísiticos”— la curaduría del MAM invita a los visitantes a redactar una carta a uno de los personajes que pudiera habitar en el universo de la artista.
Visitar la exposición de Remedios Varo es una forma inédita de descubrir el universo de la artista. Inspira a revivir, reconectar y jugar con la imaginación, a escuchar los sueños e interpretarlos. Al hacerlo, quizás el espectador podrá descubrir el mundo y los personajes insólitos que habitan dentro de él.
- La muestra Remedios Varo. Habitantes de lo insólito podrá visitarse en el Museo de Arte Moderno en Ciudad de México hasta el 5 de julio de 2026.
Paola Rodríguez
Abogada, historiadora de arte por la Universidad Bauhaus, curadora y crítica de exposiciones, integradora de contenidos más inclusivos y diversos