En la línea de Timothy Snyder y de Ece Temelkuran; de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt; de Anne Applebaum y Bárbara Walter, que en los últimos años han descrito cómo mueren las democracias y cómo se pierde un país, Héctor Aguilar Camín publicó de forma reciente La dictadura germinal. A diferencia de los autores citados, él no lo ha hecho a manera de ejercicio teórico sino de un diario casi íntimo. Uno que, hay que decirlo, tiene algo de masoquista.
¿O será la mezcla entre el rigor del académico, mezclado con la agilísima prosa del novelista y el instinto explorador del periodista lo que produce este efecto? Al seguir, paso a paso, el modo en que han ido sucumbiendo las instituciones y la manera en que el poder político se centraliza hasta la asfixia, el lector puede advertir cierto deleite.
Los artículos semanales del autor en Milenio nos han permitido conocer sus temores y dudas, desesperanzas y desasosiegos. No hay duda de su postura ni de su desencanto. Pero en este libro, donde dichos artículos figuran ordenados a manera de bitácora, para dar testimonio del sexenio de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), la sensación no es la de un hijo que ve, devastado, cómo se extingue la vida de su madre, sino la de un científico que observa y registra cada pulsación, cada descenso en la temperatura corporal, cada estertor, celebrando su propia destreza para documentar la agonía.

El pesimismo rezuma en cada página. Pesimismo frente al camino que sigue México: el de un régimen totalitario que, embozado en las ideas populistas más gastadas, ha ido socavando la democracia. El autor, desde luego, no puede ser objetivo, como no lo es la historia. Aguilar Camín lo sabe y, desde el prólogo, lo admite:
Nunca me gustó el estilo político rijoso de López Obrador, al revés de su trato distendido, tranquilo, risueño y malicioso. Me sumé a la protesta contra su desafuero, orquestado en el año 2005 por el presidente Vicente Fox para echarlo de la contienda presidencial. No compartí, en cambio, ni comparto, su creencia de que las elecciones de 2006 le robaron la presidencia con un fraude.
Reconoce que, a diferencia de otros presidentes, López Obrador no es un burócrata que haya dependido de la estructura burocrática para ejercer el poder: “No está pasando sobre los puestos que ha tenido, sino sobre su carisma […] habla persuasivamente y crea realidad con lo que dice. Tiene una voz propia, inconfundible, que es un poder aparente […] La realidad política que crea López Obrador con sus palabras es casi independiente de los hechos”.
El diario comienza el 25 de junio de 2018, citando la advertencia de The Economist: “el electorado mexicano, harto del fracaso de sus gobiernos, se la va a jugar con Andrés Manuel López Obrador, un populista” y termina el 20 de diciembre de 2024, concluyendo que ese año asistimos a la demolición constitucional de la democracia y de sus instituciones.
En los seis años y medio que quedan en medio, el narrador va tomando nota de lo que ocurre día a día, acompañando su crónica de acertadas reflexiones: sobre el populismo y sus efectos; sobre los proyectos anunciados –de la refinería Dos Bocas a la pretendida contención de la corrupción y la violencia–; sobre la infamia que supuso haberse hecho de una mayoría absoluta sin los votos requeridos; sobre la cancelación del nuevo aeropuerto y sobre las incontables contradicciones del presidente de la República, comenzando por la promesa de regresar al Ejército a sus cuarteles…
Cada año lleva un título emblemático: “La toma del poder”, “Destrucción no creativa”, “Pandemia”, “Discurso y realidad”, “La utopía regresiva”, “La ley y el tiempo” y “Sembrando la dictadura”. Por aquí desfilan la casa de Texas de José Ramón López Beltrán, la liberación de Ovidio Guzmán y el intento de prolongar la presidencia de Arturo Zaldívar en la Suprema Corte. También, la epidemia de covid, el huracán Otis en Acapulco y otros eventos ya familiares para cualquiera que esté atento a la vida de México.
La glosa que hace Aguilar Carmín a la infame inculpación de Jesús Murillo Karam, a la desunión de la oposición política, a la polarización que López Obrador atizaba en sus mañaneras o a la afinidad del régimen con Cuba y otras dictaduras no tiene desperdicio. En frases filosas, sintetiza sus convicciones: “Ha quedado claro en estos años que la palabra transformación, rectora del discurso gubernamental, es un sucedáneo, un placebo, de la palabra revolución”. O: “la llamada 4T quiere volver al mundo de ayer, con un presidente todopoderoso y una economía regida por las empresas del Estado”. O, por ejemplo, “La discordancia es evidente: el presidente quiere ser Juárez, pero es López Obrador. Quiere ser el jefe del Partido Liberal, partido histórico del progreso, pero es el dirigente de Morena, partido de la restauración del viejo PRI”.
No deja un solo aspecto por abordar y sostiene que “hace mucho tiempo que el narcotráfico es el origen, pero no la causa mayor de la violencia en México. Todo nace del narco, pero no todo vuelve a él”. Asegura, asimismo, que pese a los homicidios y personas desaparecidas, “hay sólo una víctima digna de atención en el discurso de López Obrador: López Obrador”.
Su conclusión es demoledora:
Están sembradas en México todas las premisas constitucionales y políticas para que germine una dictadura […] El país que germina ante nosotros es el peor de mucho tiempo: tiránico en su esencia. Autoritario en su política. Acotado en sus libertades. Tendencialmente policíaco. Opaco en su rendición de cuentas. Corrupto en su moral pública […] Ante las protestas, sordera. Ante al presente, vanagloria. Ante la historia: después de mí, el diluvio…
Como lector, uno se queda con el sabor del desamparo. Siente la necesidad de interpelar al cronista: ¿qué hacemos?, ¿qué salida hay? Entonces, él revela, sin expresarlo, el auténtico sentido del trabajo: se trata del testimonio de un sexenio –muy bien logrado, hay que decirlo– que, cuando se lea en veinte o cincuenta años, nos ayude a entender qué hicimos mal y qué dejamos de hacer para haber llegado a donde hayamos llegado.
Gerardo Laveaga
Profesor en el Departamento de Derecho del ITAM