Cineteca Nacional: no es mucho pedir

Trabajé en la Cineteca Nacional por seis meses. Podrá parecer poco pero es un periodo de tiempo suficiente para saber de primera mano algunas  inconsistencias que aquejan a la institución: la más grave, el desvío de fondos de quien preside la dirección de Finanzas, alguien a quien en más de un área le llaman “el Licenciado” y que si bien nadie tiene pruebas, tampoco hay dudas de que a lo largo de los doce años en que ha estado en dicho cargo, se ha conducido con una constante falta de transparencia y rendición de cuentas.

Ésta es una situación común en todas y cada una de las instancias gubernamentales de este país; una dinámica no sólo normalizada, sino bien aceptada cuando entre los testimonios que me tocó escuchar, se repetía la misma versión: “‘Vicente [Cázares] se clava mucho del dinero que entra a Cineteca”.

Debido a ello, el martes 10 de febrero se difundió una nota en la que se declara que en los procedimientos de contratación de Cineteca Nacional, a través de la Dirección de Administración y Finanzas (y de la cual dependen todos los procesos que desarrolla la instancia), se solicita la simulación de licitaciones profesionales. Sin embargo, el origen del hoyo negro comenzó el pasado viernes 6 de febrero, pues en su versión impresa y digital, el periódico Reforma publicó una nota titulada: “Vive Cineteca crisis y adeudos”, un texto en el que trabajadores de Cineteca Nacional denunciaron que se encontraban laborando sin contrato, y con algunos adeudos mensuales y quincenales correspondientes a enero.

Según esta misma fuente, toda la información fue recopilada a través de testimonios anónimos, y confirmada a través del comunicado titulado “Malas prácticas en Cineteca Nacional”, emitido por la emergente Colectiva Cineteca. Ésta es una organización que a nombre de los colaboradores de dicha instancia, se ha pronunciado (también de manera anónima) con peticiones precisas respecto a la dignidad laboral que persiguen, sobre todo, personas que operan como Servicios Profesionales.

Ausencia de contratos formales de más de un mes, precarización generalizada, incremento sustancial de la carga laboral sin aumentos salariales ni de personal y discrecionalidad en la asignación de sueldos, fueron las denuncias que se enlistan en dicho texto. Conforme se difundía la información y ante la efervescencia mediática, el domingo 8 de febrero, a través de su perfil de Instagram y Facebook, Cineteca Nacional publicó un breve pronunciamiento y se dijo estar “atenta” al tema de los pagos, convocando a una reunión con “los implicados” (término que eliminó en una segunda publicación del comunicado).

Ilustración: José María Martínez

Así, el lunes 9 de febrero se llevó a cabo una reunión con autoridades de Cineteca Nacional y Secretaría de Cultura, quienes prometieron que el pago de adeudos correspondientes a enero serían realizados el viernes 13 de febrero. “Sin embargo, aunque se nos dijo que también fueron ya autorizados los folios que servirán para la contratación por honorarios para los meses de febrero y marzo (al día de hoy, 11 de febrero, las personas contratadas bajo la modalidad de honorarios, aún no han firmado un contrato que les avale como trabajadores de Cineteca Nacional, pues su último contrato venció en diciembre, y durante enero trabajaron con una extensión del mismo), prácticamente no se nos ofreció ningún argumento preciso del cómo y cuándo nos brindarán las demandas que necesitamos para tener una verdadera dignidad laboral”, precisó de forma anónima un trabajador entrevistado.

Las demandas, conforme el pliego petitorio que difundieron a través de medios de comunicación, son:

  1. Basificación a los trabajadores, de lo contrario, asignación de contratos por un periodo mínimo de 1 a 3 años.
  2. Para renovación o no de los contratos, aviso al empleado de 90 días mínimo, previo al término de las actividades pactadas.
  3. Contratación de más personal para cumplir la demanda de las tres sedes por cada una de las áreas de Cineteca Nacional.
  4. Aumento significativo de salarios por cada una de las áreas de Cineteca Nacional.
  5. Firmas de contratos donde se estipulen jornadas laborales de cuarenta horas semanales y descanso de dos días a la semana en todas las áreas de las tres sedes de Cineteca Nacional, para todas y cada una de las personas que laboran.

Esta condición forma parte de las políticas públicas que sujetan a más de una instancia gubernamental del sector cultural, de educación y alguna otra dependencia de tipo federal, donde se dispone de “colaboradores” (tal cual se estipula en los contratos expedidos desde Cineteca Nacional); esto a partir del Capítulo 3000, adscrito al Clasificador por Objeto del Gasto para la Administración Pública Federal; es decir, esto no forma parte ningún artículo de la Ley Federal del Trabajo. IMCINE, el Centro Nacional para las Artes y diversas instancias del INBAL trabajan con esta misma dinámica, incluso, desde los últimos 25 años.

Así, los trabajadores sujetos al esquema de Servicios Profesionales realizan labores permanentes de acuerdo a su área y sede, pero carecen de seguridad social, aguinaldo, vacaciones y estabilidad laboral. Por ello, en un segundo comunicado emitido por Colectiva Cineteca, se especifica la intención de no acceder frente a discursos burocráticos.

Compañeros y compañeras, de viva voz, denunciaron tan sólo algunas de las inconsistencias que padecen en cada una de sus áreas, siendo su participación un claro ejemplo de todas las dolencias que aquejan a Cineteca Nacional […] Es por ello, que nuevamente, queremos dejar clara nuestras demandas y recibir una respuesta contundente que atienda de manera formal, legal y con un plazo concreto de tiempo.

Además de la ausencia de condiciones laborales mínimas: mobiliario e instalaciones en mal estado, falta de servicio médico en las sedes de CNA y Chapultepec, salarios por debajo de los 9 000 pesos mensuales, así como una falta de un diagnóstico preciso de las actividades realizadas por empleado que les permita recibir una remuneración económica digna conforme a su especialización, se suman casos de malos tratos por parte de autoridades en puestos de poder; y denuncias de acoso laboral e incluso sexual; todo esto, acallado por las autoridades encargadas de proceder ante este tipo de casos conforme el protocolo del Órgano Interno de Control. Esas eran las demandas de algunas personas del departamento de Acervos, Salas, Difusión de la sede del CNA.

“Las contrataciones aquí, al igual que en Xoco y las Artes son de préstamos de servicios, es decir, nos contratan como prestadores de servicios, y nos hacen falsificar documentos (se trata de un mecanismo en el que el posible trabajador debe anexar un par de cotizaciones extras valuadas con un monto mayor al salario que habrá de percibir, y conforme esta comparativa, ser la opción viable debido a la diferencia de costos, lo que significa que es ésta —el prestador de servicios a contratar— el proveedor ideal por no demandar un pago elevado), pues te piden que alguien más firme algo, cuando esa persona no está postulando para ese puesto”, declaró una ex trabajadora de dicha sede.

“Yo trabajé en dos áreas: fast food y en oficinas. Lo que me dijo la persona que me contrató es que yo iba a estar en Recursos Financieros, algo que nunca cambió en mi contrato, y yo desempañaba actividades diferentes pero reportaba actividades de staff”, explicó alguien que decidió terminar su relación laboral por el bajo salario percibido durante dichos meses.

El miércoles 11 de febrero, Colectiva Nacional, publicó un llamado a movilizarse a través de un “paro simbólico de actividades” aunado a una manifestación pacífica. Esto con el fin de dar visibilidad a las exigencias que deberían modificar la estabilidad laboral de las personas contratadas a partir del Capítulo 300. En el llamado se ha pedido la solidaridad gremial, de la comunidad cultural, cinematográfica y del público en general. Y personalidades como Dolores Heredia, Raúl Briones, Gael García Bernal y Diego Luna han sido llamados al encuentro; mientras que colectivas de diversas luchas sociales: feministas, pro Palestina y anti gentrificación han respondido con replicar la información en sus respectivas redes sociales.

***

Si tuviera que relatar de manera ‘sucinta’ la experiencia que como ex trabajadora me tocó transitar, quizá se confirme que no tiene la dimensión que está alcanzando las demandas que piden ser resueltas. Sin embargo, al igual que los testimonios aquí citados y la recapitulación de hechos, es un concreto ejemplo de las prácticas cuestionables que, en muchos niveles, se tejen, dispersan y se pasan por alto en la instancia cinematográfica más importante de México.

Lo que hay detrás de esta crisis laboral (que no es tema reciente), hoy tiene que ver con la concatenación de decisiones fiscales: de 2025 a 2026, fueron cerca de 2 000 millones de pesos lo que se redujo en temas de presupuesto del sector cultural. Se trata de un total de 13 mil 97 millones de pesos (aunque, de acuerdo con lo planteado en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2026, sólo se reducirían 1 984 millones de pesos; de cualquier manera no deja de ser abrupto). Las consecuencias se viven de manera directa en temas de operación de Cineteca Nacional, instituciones del INBAL e INAH, como se ha dicho.

Pero más allá de las cifras y los montos, las adecuaciones de ésta y otras esferas que componen al país (salud, medio ambiente, educación), son prácticas que motivan la precariedad en diversos ámbitos (siendo una de las más expuestas la de vivienda, pero todas se afincan cada vez más, y suceden con mayor ahínco). En este tipo de sucesos, hay un concepto importante de mirar: el respeto a la integridad y la dignidad de los otros.

La moneda de cambio en ésta y otras circunstancias es la necesidad; en el caso de las instancias que contratan a su personal bajo el esquema de servicios profesionales, se convierte en una sujeción convenida por quienes necesitan conseguir o mantener un empleo: recién egresados que buscan su primera experiencia profesional, cabezas de familias, cuidadores primarios… perfiles tan variados como las necesidades que les motiven o les condicionen a acceder a una relación laboral, donde la seguridad social, legalidad, regularidad y seguridad como entes jurídicos parece (y se vive) como algo irrelevante.

Nayla V. Magaña

Periodista enfocada en salud pública, infancias y sociedad civil. Excolaboradora de Cineteca Nacional y del periódico Reforma.


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