Cuatro comentarios cinematográficos de Rosario Castellanos

Rosario Castellanos y Raúl Ortiz y Ortiz gozaron de una entrañable amistad. Cuando Ignacio Chávez se convirtió en el rector de la UNAM en 1965, le confió el cargo de directora de Información y Prensa a la escritora, lo que fomentó una relación personal con Ortiz y Ortiz, quien entonces comenzaba a desempeñarse como director general de Relaciones Internacionales y becas por encomienda del nuevo rector. Desde el primer momento, cuenta Ortiz y Ortiz en el prólogo a sus Cartas encontradas (1966-1974) (FCE, 2022), descubrieron que compartían el amor por el cine, la literatura y la comida yucateca. Como vivían cerca el uno del otro, solían asistir juntos al Cine Lido –más tarde conocido como Bella Época y hoy, como la Librería Rosario Castellanos– y gozar de asientos reservados en el cine Roble.

Hoy compartimos cuatro breves (y muy divertidos) comentarios cinematográficos de Rosario Castellanos, extraídos de su intercambio epistolar con Raúl Ortiz y Ortiz.

Madison, Wisconsin, 6 de octubre de 1966

Sr. Lic. Raúl Ortiz y Ortiz.

México, D. F.

Mi querido Raúl, único amigo a la altura del arte:

[…] He tenido unas experiencias siniestras. Como ésta es una ciudad muy cosmopolita (160000 habitantes nada menos) hay una multitud de cines en los que exhiben películas de una actualidad espeluznante. La dolce vita, por ejemplo. Me lancé a verla, cuando vi que pasaban semanas y semanas sin cambiar el programa. Y que aparece el precioso de Mastroianni hablando en inglés, el infecto. La película estaba doblada y nunca entendías por qué los protagonistas se abofeteaban, intentaban suicidarse, hacían toda clase de contorsiones. Porque ni siquiera habían levantado la voz y se expresaban con una corrección de lo más sajona. Y sangrona. Qué horror, cómo parece de vieja y de pasada de moda esa obra maestra que nos conmovió en nuestra lejana juventud.

En los otros cines (porque hay como tres y están siempre absolutamente vacíos, a pesar de los conciertos de órgano con que te obsequian en los intermedios) siempre están dando películas de terror, de esas que sales con el telele de que te van a ahorcar en la esquina. Y a mí de veras me asustan, así que no voy. ¿Qué hago entonces? Me siento a esperar la llegada de la musa, que, ay, se muestra remisa y más bien ausente y probablemente fugitiva.

Tel Aviv, 28 de julio de 1971

Mi querido licenciado Ortiz:

[…] He ido al cine. Vi una película italiana: La investigación de un ciudadano por encima de toda sospecha. Es muy estetizante pero tiene un tema muy original y unos personajes son muy buenos. Si la encuentras, aunque sea en Texas, no te la pierdas.

En cambio piérdete La muerte en Venecia de Visconti, porque no aguanta nada. Por lo pronto decidió que Gustavo Aschenbach es una solterona inglesa, llena de remilgos cruzada con sabio distraído. Y la relación con Tadzio es de un corriente y de un obvio que remata con una muerte de payaso en que le escurren los afeites por una cara que no lograron envejecer, pero sí ridiculizar, de Dirk Bogarde.

Tel Aviv, 7 de febrero de 1972

Mi querido Raúl:

[…] Pocas cosas me hacen falta de México y entre ellas tú. Esas paseadas que nos dábamos las recuerdo con mucha nostalgia. Aquí fui a ver una película que ya casi se me escapa para siempre: El satiricón de Fellini. ¿La has visto? Es genial y yo caí muerta de placer múltiples veces. En un grado menor disfruté Little Murders y Le souffle au coeur, que son obras menores muy agradables y todo lo que tú quieras pero no esa monstruosa grandeza de Fellini que se atreve a todo, incluso al ridículo. También vi, porque no queda otra, The Fiddler on the Roof, que me hizo comprender el antisemitismo, que es una comprensión bastante superflua dadas las circunstancias.

Me escapé por un pelito y gracias a Sadat de una semana de cine mexicano con asistencia de quince delegados. De lo que no me escapé fue de la proyección de varias obras maestras: El topo, que es el apogeo de la salsa catsup, Muñeca reina o Antonioni de huarache, Mariana, que rompió el aparato de proyección, y Los desarraigados, que ha sido el éxito cómico del siglo. ¡Venir a hablar de discriminación aquí, que es el mero cogollo! ¡Qué tino!

Tel Aviv, 21 de septiembre de 1973

Sr. Lic. Raúl Ortiz y Ortiz.

México, D. F.

Muy estimado señor licenciado:

[…] Fui al cine (ya lo verás oportunamente en el periódico y además te lo contarán Emma Teresa y Rafael porque volví a ir con ellos) a ver Cries and Whispers de Bergman. Después de lo cual uno regresa a su casita de sololoy y se dispone a bien morir porque como que ya no queda nada qué hacer y nada por decir. ¡Qué bárbaro!

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Publicado en: Cine, Ciudad de libros